20/12/2020
A 19 años del Argentinazo: las juventudes en la rebelión popular
"¡Que se vayan todos!"
El 2001 condensó uno de los peores momentos políticos, económicos y sociales de nuestro país. Un año que culminó con una rebelión popular donde todes salieron a las calles con piquetes y cacerolas, al grito de "que se vayan todos".
El 19 y el 20 de Diciembre de 2001 fue punto de partida para la conformación de una nueva generación: les hijes del argentinazo. Se enfrentaron con una idea de democracia sin riesgo y se formó con la necesidad de parar la olla, pelear por sus centros de estudiantes y estar en la calles, para defenderse y avanzar en la obtención de derechos.
Como lo fue en rebeliones y luchas anteriores, la juventud fue el rostro de la primera línea del argentinazo, el rostro de la necesidad de cambiar todo lo que deba ser cambiado.
La primera línea y les jóvenes a través del tiempo
Las imágenes del 2001, se parecen por ejemplo, a las de Diciembre del 2017, donde se derrotó la reforma previsional de Macri y se logró poner un freno al paquete de medidas del FMI. Esas jornadas fueron una primera batalla para la derrota del macrismo y un proyecto abiertamente de derecha neoliberal en Argentina.
Las fotografías de las juventudes al frente de las barricadas funcionan además, en varios países de América Latina. Nuestras fotos se parecen a la de les compañeres en Chile. Los “cabros” empezaron saltando los molinetes del metro, y al día de hoy construyeron un movimiento popular con la calle como principal escenario que busca reformar la Constitución pinochetista. También se parecen a las de Perú, donde al grito de “Se metieron con la generación equivocada” denuncian al conjunto de la casta política de los partidos tradicionales.
El contexto que nos toca vivir hoy es diferente al del 2001. Sin embargo, hay algunos denominadores comunes.
La pandemia todavía no se fue, y ya nos deja un país con 40% de desocupación con 20 millones de personas en la pobreza. Esa pobreza tiene rostro cada vez más joven: más de 7 millones de niñes y adolescentes viven en hogares con carencias básicas.
(Sigue en comentarios)