Testimonio de Analía Malvaso
Egresada de Contador Público en el año 1985
“Conformamos un grupo de egresados que lo integran principalmente la camada que entró en el año 1980 y tuvo su egreso entre el ´85 y ´87, aproximadamente. Desde siempre fuimos un grupo bastante homogéneo que, aún cuando existían subgrupos de estudio, se planeaban las cosas en conjunto, al menos mayoritariamente, y quizás ta
mbién motivado por la misma facultad. Una vez recibidos, muchos nos seguimos reuniendo, por amistad, cercanía, y hasta logramos que nuestras familias también se hicieran amigos. Pero hubo un periodo de 3 o 4 años que no nos juntamos, ya que hubo algunas pérdidas de compañeros/as a los cuales estimábamos bastante y no teníamos el espíritu para hacerlo. Entre ellos podemos mencionar a algunos de los más cercanos: Eduardo Pons, Marisa Varela, Justo Frias. Por primera vez nos encontramos en casa de Enrique Españon. Esa vez eran más licenciados que contadores, pero bueno así fuimos haciendo una base de datos cada vez más completa, ya que uno se acordaba del otro e íbamos encontrando los datos faltantes. Pero lo que siempre más valió fue juntarnos en casas de familia. Así hace poco nos juntamos en casa del matrimonio Barile-Malvaso (dos egresados de FACEA) donde fuimos casi 35! Fue un encuentro muy íntimo, ameno, familiar…. Uno de los últimos encuentros fue en la casa de Mari Curetti, en el mes de marzo de este año, quizás pensando en que habíamos cumplido ya 25 años de egresados, decidimos juntarnos una vez más. Ahí se abrieron las redes de contacto que cada uno iba asociando y así, empezamos a invitar para llegar a una amplia convocatoria y lograr algo tan grande como lo que ustedes mismos pudieron vivenciar, ya que participaron Teresa Olivi y Jorge Pérez en representación de la universidad. Siempre recordamos nuestro paso por la facultad. Anécdotas tenemos muchísimas, por ejemplo, a nivel grupal, el haber participado de un encuentro de cooperativas, de haber promocionado las primeras elecciones en la facultad para conformar el centro de estudiantes, haber organizado el primer viaje a Buenos Aires visitando empresas de gran trayectoria comercial y enriquecer así nuestros conocimientos, el saber que éramos un grupo con nombre y apellido, que nos sentíamos respaldados por nuestros profesores, en mayor o menor medida. Contarles también que la facultad sirvió de celestina, ya que se formaron dos matrimonios del mismo grupo: Barile-Malvaso y Díaz-Bertotti, lo cual hace también al anecdotario nuestro. Una vez recibidos, creo que a muchos les sirvió decir donde habían estudiado. La UCC tiene peso propio y es bien vista a todo nivel, una buena y continua propuesta curricular, la amplia formación humanista, todo eso genera la inserción en valores que fortalecen en lo individual para ejercer en lo profesional, con una formación integral inserta en la relación social. En cuanto al contacto mantenido con la universidad después de egresar, sabemos que algunos lo han mantenido y mantienen, sobre todo desde el área docente, pero creo que en menor medida... quizás aquellos que siguieron como adscriptos a una cátedra o como profesores, pero el resto casi perdió contacto con la UCC... Quien tuvo la culpa en ello? No lo sabemos, en mi caso particular llamé a la universidad preguntando si había posibilidad de hacer algo para los 25 años de egresados y me dijeron que no se hacía nada a nivel académico, que lo máximo que podían hacer era pasarme las listas de egresados en un periodo de tiempo, cosa que se hizo muy amablemente. Cómo retomar el contacto es complicado cuando se ha perdido, pero esto es un buen inicio, que grupos de egresados compartan experiencias, cuenten sus anécdotas generará, probablemente, que surja la motivación para acercarse…. La universidad tiene la posibilidad de hacerlo, interpretamos que debe plantear la definición de un objetivo a fin de convocarnos y crear un ámbito de reunión donde podamos asistir como ex egresados de la UCC.”