25/09/2026
Tener ideas propias no significa vivir sin influencias. Todos heredamos valores, lecturas, prejuicios y formas de mirar el mundo.
La diferencia está en qué hacemos con ellas.
Pensar no es repetir una doctrina con palabras más elegantes. Pensar es someter incluso nuestras propias certezas a preguntas incómodas, aceptar que podemos equivocarnos y cambiar de opinión cuando aparecen mejores argumentos.
Porque una idea que no soporta ser cuestionada deja de ser pensamiento y empieza a parecerse demasiado a un dogma.