31/12/2024
Su reino no será destruido (Dan. 7:14).
En la vastedad del tiempo, siete tiempos marcaron el curso,
de profecías y reyes, un destino sin recuso.
Desde Babilonia antigua, donde los tronos se desvanecen,
hasta el año señalado, donde las promesas acontecen.
En el 607, antes de nuestra era contada,
los babilonios decidieron, una corona despojada.
Jerusalén quedó en silencio, su rey ya no residía,
y en los cielos se escribía, una historia que se cumplía.
Los años pasaron, sigilosos, con su lento caminar,
y los "siete tiempos" avanzaron, sin pausa, sin titubear.
Hasta que en 1914, un evento sin igual,
Jehová coronó a Jesús, en un acto celestial.
"El que tiene el derecho legal", así fue proclamado,
y en los cielos resonó, el decreto esperado.
Un reino eterno, prometido, que no se desvanecerá,
según las palabras de Daniel, que siempre perdurarán.
Esta profecía de tiempos, nos enseña con precisión,
que las promesas divinas, tienen su cumplimiento y razón.
Nos da esperanza y certeza, en un futuro definido,
donde lo prometido por Jehová, será fielmente cumplido.
Así como los "siete tiempos" llegaron a su final,
otras profecías aguardan, su momento especial.
Y el día de Jehová, que no conoce demora,
llegará puntualmente, como la aurora.
Porque en el libro de Daniel, se nos da a entender,
que hay un tiempo marcado, para todo suceder.
Y aunque los tiempos cambien, y las eras se transformen,
las palabras proféticas, eternamente se conformen.
En la danza de los siglos, donde los destinos se entretejen,
las profecías son faros, que a los fieles protegen.
Nos guían a través de la historia, con su luz tan singular,
recordándonos que el Reino de Dios, siempre prevalecerá.
Así que miramos hacia adelante, con los ojos de la fe,
sabiendo que lo escrito, su cumplimiento tendrá.
Y en el fluir de los "siete tiempos", en su misterioso girar,
descansamos en la promesa, de que su Reino no pasará.
31 de diciembre
Su reino no será destruido (Dan. 7:14).
¿Cuándo empezaría a gobernar Jesús? Según una profecía del libro de Daniel, esto ocurriría al final de un periodo profético de siete tiempos. Veamos cómo podemos saber cuándo tuvo lugar ese suceso tan feliz (Dan. 4:10-17). Los “siete tiempos” representan 2.520 años. Ese periodo empezó en el 607 antes de nuestra era, cuando los babilonios quitaron al último rey que ocupó el trono de Jehová, que estaba en Jerusalén. Ese periodo finalizó en 1914, cuando Jehová hizo Rey del Reino de Dios a Jesús, “el que tiene el derecho legal” (Ezeq. 21:25-27). ¿Cómo nos ayuda esta profecía? Entender la profecía de los “siete tiempos” nos da la seguridad de que Jehová cumple sus promesas puntualmente. Él fijó el momento en que establecería el Reino. Y, cuando ese momento llegó, así lo hizo. Del mismo modo, Jehová cumplirá todas las demás profecías en el momento que él mismo ha determinado. Así que el día de Jehová “no llegará tarde” (Hab. 2:3). w22.07 3 párrs. 3-5.
Examinemos 2024