21/06/2025
Na Marina Casasnovas s'ha trobat aquest mail meu a la safata d'entrada del seu correu de fa molts anys
Hay días soleados en que mejor esperar a que caiga la noche para encender el ordenador. Hoy es uno de ellos, después todo se nubla.
He recibido la desgarradora noticia de que mi amigo Martí Roselló ya no está aquí.
Probablemente, vivía una calle más arriba que yo, probablemente compraba la fruta al mismo pagés, no sé si estaba casado o no, ni quienes son sus hermanos, ni quienes son sus hijos, nuestra amistad era de tertulias y de cotidianidad, de cafés, y de "quints" en el bar Marina en la plaza de la Vila, con él mi memoria conoce un premià de hace 100 años, donde estaban exactamente las higueras y los pozos, con él, la mediterraneidad, las flores del Maresme, los caminos, el sol, la pared seca, los tomates, l'oli i el peix, todo aquello que oculta la atracción de Barcelona y que extiende sus tentáculos hasta nosotros. Porque aunque siempre lo olvidemos, nuestra esencia es mediterránea, tanto como la salvaje Menorca y las remotas islas griegas, y ese debería ser nuestro espíritu, no el de los fórums.
Martí Roselló es para siempre el bibliotecario de Premià, un gran escritor desconocido, un espíritu inquieto y libre.
Trabajo en mis cosas desde la biblioteca, desde la masía de la paz, la mayoría de las veces os escribo desde allí, no está muy frecuentada, así que siempre teníamos tiempo de conversar de literatura, filosofía y metafísica.
El último año que no he trabajado de giras, he escrito un libro y un ensayo metafísico. Martí todavía no me ha dicho lo que piensa, vaya, pero supongo que bien, por lo que nos queríamos.
Hace dos semanas empecé a guardar cartas de futuro en los libros más absurdos, los que nunca se abren, los que nadie leería, están en papeles rojos. Era un nuevo juego.
Escucho el sonido de cerrar los porticones de las ventanas a las 20:12 h.
Me he perdido tantas veces en su mirada azul y limpia, tan premianenca, hablando de la conciencia y descifrando la vida. Casi lo teníamos.
Os escribo porque, como habitantes del Maresme, no podéis dejar de leer su libro, premio San Jordi. Anna K y sus poemas, porque vais a encontraros.