14/10/2026
🔴 MEMORIA Y DEVOCIÓN | LOS HOMBRES DE LA AMARGURA
Hay legados que no se escriben en los libros, sino que se transmiten de padres a hijos, de abuelos a nietos, al compás de una levantá y bajo el peso bendito de unos varales.
Hoy volvemos la mirada atrás para rendir homenaje a aquellos hombres que, con su esfuerzo, su entrega y su fe, han mantenido viva durante generaciones la devoción a nuestra bendita Madre, María Santísima de la Amargura, la Reina del Cerro.
Hombres que hicieron de sus hombros altar, de sus pasos oración y de cada Jueves Santo una promesa de amor a la Señora. Costaleros que aprendieron de sus mayores que portar a la Virgen no es solamente llevar un paso, sino cargar con una historia, custodiar una devoción y perpetuar un sentimiento que no entiende de edades ni de generaciones.
Abuelos, padres e hijos… Sagas familiares que aún perduran bajo sus varales, unidas por la misma fe, por el mismo orgullo y por ese n**o en la garganta que nace cuando las puertas se abren y la Amargura comienza a caminar por las calles de su barrio.
Porque cambian los tiempos, pasan los años y se renuevan las cuadrillas, pero hay algo que permanece intacto: el amor de un barrio a su Virgen y la entrega silenciosa de quienes, desde abajo, la llevan hasta el corazón de sus devotos.
A todos aquellos que fueron, a los que hoy siguen siendo y a los que mañana recogerán el testigo: gracias por mantener encendida la llama de nuestra fe y por hacer que la devoción a la Reina del Cerro siga caminando de generación en generación.
Que nunca falten hombros dispuestos, corazones entregados y familias que enseñen a sus hijos que hay amores que duran toda una vida y promesas que se renuevan cada Jueves Santo.
Y que, cuando llegue la hora de volver a meterse bajo sus varales, todos puedan sentir el orgullo de pertenecer a una historia que comenzó mucho antes que ellos y que seguirá viva mucho después.
Porque ser costalero de la Amargura no es solo llevar a la Virgen… es llevarla en el alma.