19/03/2026
Muerte del Gran Maestre Jacques Bernard de Molay
El 18 de marzo de 1314, en París, fué llevado al martirio Jacques de Molay último Gran Maestre de la Orden del Temple.
En 1307, el Papa Clemente V, Beltrán de Goth y el rey de Francia, Felipe IV, ordenaron la detención de Jacques de Molay y de los demás caballeros, bajo la acusación de sacrilegio contra la Santa Cruz, simonía, herejía e idolatría hacia Baphomet y Lucifer. Molay declaró y reconoció, bajo tortura, los cargos que le habían sido impuestos; aunque con posterioridad se retractó, y por ello en 1314 fue quemado vivo en la hoguera, a unos 700 metros de la Catedral de Notre-Dame en la punta opuesta de la Île de la Cité, en un pequeño islote que entonces existía llamado "Isla de los Judíos", que con el paso de los siglos y la sedimentación del río Sena quedó unido a la isla principal; donde nuevamente volvió a retractarse, en forma pública, de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamando la inocencia de la Orden y maldiciendo a los culpables de la conspiración:
Ante la injusticia y la muerte, proclamó con serenidad la inocencia de su Orden y confió su causa a la justicia divina:
"Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir. Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡Os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año..."
Su cuerpo fué consumido por el fuego, pero su honor, su fé y su fidelidad jamás pudieron ser destruidos.
Hoy, su memoria nos recuerda que el verdadero Caballero permanece firme en la verdad, el honor y la fidelidad a Dios, aún en medio de la adversidad.