07/09/2026
𝐄𝐥 𝟕 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝟏𝟗𝟓𝟓 ocurrió uno de los cambios más importantes en la historia de la ciudadanía peruana. Durante el gobierno de Manuel A. Odría se promulgó la Ley N.º 12391, reforma constitucional que reconoció a las mujeres el derecho a elegir y también a ser elegidas.
Sin embargo, aquel logro no apareció de un día para otro. Detrás había décadas de debates y mujeres que reclamaron una participación política que durante mucho tiempo les había sido negada.
Ya en 1867 se había producido un primer intento de equiparar constitucionalmente los derechos de hombres y mujeres. A finales del siglo XIX y comienzos del XX surgieron además figuras como María Jesús Alvarado, Zoila Aurora Cáceres, Adela Montesinos, Elvira García y García y Magda Portal, vinculadas en distintos momentos a las demandas por los derechos políticos femeninos. María Jesús Alvarado planteó públicamente la igualdad de derechos y el sufragio femenino en 1911.
El tema llegó también al debate constitucional de comienzos de la década de 1930. La Constitución de 1933 reconoció un sufragio femenino limitado al ámbito municipal y bajo determinadas condiciones, aunque las elecciones municipales directas no se realizarían en todo el país hasta 1963.
La reforma de 1955 significó un paso mucho mayor, aunque todavía no estableció un sufragio femenino universal como lo entendemos actualmente. Podían votar las mujeres que supieran leer y escribir, mayores de 21 años, así como las mayores de 18 que estuvieran casadas.
El momento esperado llegó el 17 de junio de 1956.
Por primera vez, las mujeres participaron en unas elecciones generales peruanas como electoras, candidatas y miembros de mesa. Representaron aproximadamente un tercio de los más de 1,5 millones de electores inscritos.
Aquella elección también abrió las puertas del Congreso. Irene Silva de Santolalla fue elegida senadora por Cajamarca y otras ocho mujeres llegaron a la Cámara de Diputados, formando el primer grupo de parlamentarias de la historia peruana.
Por eso, recordar el 7 de septiembre de 1955 significa mirar más allá de una ley o de un gobierno. Fue la culminación de una larga lucha por ampliar la ciudadanía y uno de los momentos que transformaron para siempre la participación política de las mujeres en el Perú.