Perteneciente al Programa Transversal DERED museos UNDAV de la Secretaría de Investigación y Vinculación Tecnológica e Institucional de la Universidad Nacional de Avellaneda. EL RIACHUELO, UN GRAN ORDENADOR DE MUNDOS: NATURALEZA - CULTURA, CAPITAL FEDERAL - PROVINCIA
El Riachuelo es un gran ordenador de mundos: agua-tierra-aire; naturaleza-cultura; capital federal-provincia. Y también centralidad
-periferia; riqueza-pobreza; consumo-deshechos; estático márgenes casa-dinámico flujo barco.
“un conjunto absolutamente heterogéneo que implica discursos, instituciones, estructuras arquitectónicas, decisiones regulatorias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas, en resumen: tanto de lo dicho como de lo no dicho, he aquí los elementos del dispositivo. El dispositivo es la red que se establece entre estos elementos…” (Foucault citado por Agamben, 2005) [1]
Entendido como dispositivo, el Riachuelo ha articulado las relaciones históricas de poder en la Argentina con aquellas del saber. Podemos decir que ha tenido una incidencia directa sobre la vida de las personas con él vinculadas. Pero también se ha constituido en un mecanismo que funciona a partir de elementos tan diversos como la producción fabril o la construcción de imaginarios, espacio de navegación y asentamientos costeros, receptor de elementos contaminantes, soporte de puentes, cruce y asentamiento de migrantes, oriya promiscua, contraste de ciudadanía, demanda de derechos, piquetes y represión, etc. El Riachuelo construye sujetos, los atraviesa como a “aquello que resulta de la relación y, por así decir, del cuerpo a cuerpo entre los vivientes y los dispositivos.” (Agamben)[2]
El modo en que el Riachuelo ha condicionado esta esfera de intercambios -en la que se entretejen la expectativa de vida de las personas, su cultura y sus imaginarios- constituye el disparador que moviliza esta propuesta.