26/02/2019
El año pasado, a esta altura, sólo teníamos inquietudes sobre el diagnóstico de Fidel, lo estaban evaluando.
Hoy sabemos que (más allá de las posibilidades de algún síndrome genético), por sus comportamientos, por quien hoy es él, Fidel tiene autismo. Una condición, no un trastorno, una forma de procesar el mundo, de relacionarse. Tiene sus personas preferidas, que conocen su mejor lado. Tiene días en que el mundo le gusta y otros en que todo es mucho. Todo es un desafío enorme para él. Su futuro es nuestra mayor preocupación (y la de todos los papas que tenemos hijos con discapacidad, no se imaginan lo que sentimos adentro del pecho, aprendemos a decirle a los profesionales que si, que ya no pensamos en eso, pero no es verdad, en el fondo siempre aparece la angustia de que va a pasar cuando nosotros, sus papas, no estemos). Cada vez que veo emprendimientos laborales, talleres prelaborales, etc, me pregunto si alguna vez Fidel tendra la a oportunidad de incluirse como adulto en la sociedad. Hace poco una compañera con un hermano con discapacidad, contaba que llevan años esperando que llegue el gran llamado de un empleo (protegido o adaptado o acorde)... Hoy a la mañana vi esta publicación y se me llenó el alma de sonrisas, si pueden recorrer toda la página, van a ver muchas caras felices de ser productivas, de poder incluirse en actividades con un propósito, y de adquirir habilidades para poder incluirse en el mundo laboral. Ojalá un día Fidel este de ese lado. (y porfa compren las remeras ahí, así pueden seguir creciendo)
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