10/06/2026
La Universidad atraviesa una situación crítica por el ajuste presupuestario del gobierno nacional. El recorte en salarios y mantenimiento impacta en toda la comunidad, desatando un conflicto que ya lleva mucho tiempo.
Ante esta situación, la semana pasada presentamos una nota solicitando que se evalúe la implementación de medidas de acompañamiento que permitan fortalecer las trayectorias académicas de las y los estudiantes en el actual contexto.
Lamentablemente, el sindicato docente (ADEIUNAJ) rechazó el pedido, calificándolo de “antisindical” bajo el argumento de que pone en duda el derecho a huelga y pretende “compensar el efecto” de los paros.
Nos resulta llamativa esta interpretación. Nuestra nota reconoce como “legítimas y necesarias” las medidas de lucha, aclarando que el único objetivo es que los estudiantes puedan “continuar avanzando en sus carreras”.
El planteo es simple: ¿cómo se cuida a los estudiantes en esta crisis? Actualmente, la beca de apuntes, el boleto estudiantil, el comedor universitario y el Progresar atienden algunas cuestiones materiales.
Sin embargo, creemos que las trayectorias académicas de los estudiantes requieren hoy una atención especial y herramientas de acompañamiento acordes a la situación que atraviesa la universidad.
Defender el salario docente y atender las necesidades de los estudiantes no deberían ser presentados como objetivos contradictorios. La tarea de la comunidad universitaria es encontrar respuestas que sostengan ambas cosas.
Las ideas planteadas están abiertas al debate. Lo que no debería estar en discusión es nuestro derecho a expresar las preocupaciones del estudiantado. Por eso, cuando se nos pidió “retirar la solicitud”, lo rechazamos. Estamos dispuestos a discutir modificaciones y buscar puntos de encuentro, pero no a que nos callen.
Como resultado, logramos instalar el tema en los ámbitos de decisión de la universidad y evitar que esta situación pase desapercibida. Ahora es momento de materializar acciones concretas.
Nuestro compromiso es con la universidad pública, con la UNAJ y, sobre todo, con los estudiantes. Porque defender la universidad también es cuidar a quienes la habitan día a día.