19/09/2026
🦻19 de septiembre: Día Nacional de las Personas Sordas en Argentina
Una fecha para recuperar la historia, reconocer la lengua y garantizar derechos
Cada 19 de septiembre se conmemora en Argentina el Día Nacional de las Personas Sordas, una fecha estrechamente vinculada con la historia de la educación de las personas Sordas en nuestro país. Su origen se remonta al 19 de septiembre de 1885, cuando el Congreso de la Nación sancionó la Ley N.º 1.662, mediante la cual se dispuso la creación del primer Instituto Nacional para Sordomudos en la ciudad de Buenos Aires. Este acontecimiento constituye un hito en la institucionalización de la educación de las personas Sordas en Argentina.
Sin embargo, abordar esta fecha desde una perspectiva académica implica comprender su contexto histórico y, al mismo tiempo, realizar una lectura crítica de los paradigmas educativos que atravesaron la historia. Los primeros modelos institucionales estuvieron fuertemente vinculados al oralismo, priorizando la enseñanza de la lengua oral y restringiendo el uso de las lenguas de señas. Por ello, el origen de esta conmemoración no debe confundirse con el reconocimiento histórico de la Lengua de Señas Argentina (LSA), que se consolidó posteriormente a través de las prácticas, la organización y la participación de la propia Comunidad Sorda.
La fecha adquirió reconocimiento oficial en 1958, mediante el Decreto N.º 10.901, luego de gestiones realizadas por organizaciones de personas Sordas. El Centro Argentino de Sordos (CAS) señala que el pedido de reconocimiento de la fecha fue presentado en ese período y que el decreto oficializó su conmemoración.
Por esta razón, el 19 de septiembre puede ser comprendido no solamente como una efeméride educativa, sino también como una oportunidad para recuperar la historia, identidad, lengua, cultura y participación social de las personas Sordas.
De la mirada centrada en el déficit a una perspectiva de derechos
Las concepciones históricas sobre las personas Sordas estuvieron durante mucho tiempo atravesadas por una mirada centrada en la deficiencia auditiva y en aquello que supuestamente “faltaba” en la persona. Esta perspectiva favoreció prácticas educativas y sociales que pretendían establecer un único modo considerado válido de comunicación y aprendizaje.
El enfoque contemporáneo permite desplazar esa mirada hacia el reconocimiento de la diversidad humana, las capacidades y los derechos. Desde esta perspectiva, no se trata de determinar qué método debe utilizar una Persona Sorda de manera generalizada, sino de conocer a cada persona, escuchar sus preferencias, reconocer sus competencias comunicativas y generar las condiciones necesarias para su participación.
En este sentido, resulta fundamental sostener un principio:
«No imponer métodos: adaptar los métodos a las personas.»
Cada Persona Sorda posee una historia particular. Puede presentar diferentes experiencias auditivas, trayectorias educativas, competencias lingüísticas, formas de comunicación, niveles de acceso al español, experiencias familiares y necesidades de accesibilidad.
Por ello, no existe una única forma de ser Persona Sorda ni una única manera de comunicarse.
La Lengua de Señas Argentina como lengua y patrimonio lingüístico-cultural
Un acontecimiento fundamental en el reconocimiento contemporáneo de los derechos lingüísticos de las personas Sordas fue la sanción de la Ley N.º 27.710, el 13 de abril de 2023, posteriormente promulgada mediante el Decreto N.º 251/2023.
La norma reconoce a la Lengua de Señas Argentina (LSA) como una lengua natural, transmitida en modalidad visoespacial, con una estructura gramatical propia, completa y diferente del castellano. Asimismo, reconoce su importancia para la comunicación, la identidad lingüística y cultural, la participación social y el ejercicio de derechos.
Este reconocimiento representa un cambio significativo: la LSA no debe ser entendida como un conjunto de gestos que acompaña al español, sino como una lengua con identidad y estructura propias.
Bilingüismo y diversidad
En el ámbito educativo y social, hablar de bilingüismo implica reconocer la coexistencia de la LSA y el español, respetando las características y trayectorias lingüísticas de cada persona.
No todas las Personas Sordas tienen las mismas experiencias lingüísticas. Algunas utilizan predominantemente LSA; otras utilizan LSA y español escrito; algunas también emplean la lengua oral, dispositivos auditivos u otras estrategias comunicativas.
Por ello, el bilingüismo debe abordarse desde una perspectiva flexible, individualizada y respetuosa de las elecciones de la persona, evitando convertirlo en una nueva forma de homogeneización.
La Ley 27.710 establece, además, que deben promoverse acciones destinadas a eliminar barreras comunicacionales y actitudinales, favorecer el acceso a la información y fortalecer la autonomía y la toma de decisiones.
Eliminar barreras comunicativas
La accesibilidad comunicacional no consiste solamente en ofrecer un recurso determinado. Consiste en generar las condiciones para que la persona pueda comprender, expresarse, participar, decidir y ser escuchada.
Algunas estrategias pueden incluir:
- utilizar LSA cuando sea la lengua de la persona;
- garantizar intérpretes cuando corresponda;
- ofrecer información escrita y visual;
- utilizar imágenes, pictogramas, subtítulos y otros apoyos;
- asegurar iluminación y visibilidad adecuadas;
- hablar de frente cuando la persona utilice lectura labial;
- respetar los tiempos de procesamiento y respuesta;
- preguntar cuál es la forma de comunicación que la persona prefiere;
- evitar asumir que todas las Personas Sordas se comunican de la misma manera.
La accesibilidad debe pensarse con la persona y no solamente para la persona.
Participación: más que estar presente
Una verdadera inclusión no se limita a permitir que una Persona Sorda esté presente en una institución, aula, reunión o actividad.
La participación implica que pueda:
recibir información, comprenderla, comunicarse, expresar sus ideas, tomar decisiones, opinar, aprender, enseñar y participar en igualdad de oportunidades.
Por eso, las barreras comunicacionales no deben atribuirse automáticamente a las características individuales de la Persona Sorda. Muchas veces surgen cuando el entorno no ofrece los apoyos, recursos y ajustes necesarios.
La accesibilidad, entonces, constituye una responsabilidad compartida.
Una perspectiva centrada en la persona
En este marco, resulta fundamental adoptar una perspectiva que reconozca las posibilidades, capacidades, intereses, necesidades y elecciones de cada Persona Sorda.
No se trata de imponer una lengua, un método educativo, una estrategia comunicativa o una modalidad de interacción.
Se trata de conocer a la persona, preguntarle, observar sus formas de comunicación, reconocer sus competencias y adaptar el entorno.
La pregunta no debería ser únicamente:
“¿Qué método utilizamos?”
Sino también:
“¿Quién es esta persona?”
“¿Cómo se comunica?”
“¿Qué necesita para participar?”
“¿Qué recursos favorecen su aprendizaje y autonomía?”
“¿Qué barreras podemos eliminar?”
Esta mirada permite pasar de una lógica de adaptación de la persona al sistema hacia una lógica de transformación del entorno para garantizar accesibilidad y participación.
🔴Reflexión final
El 19 de septiembre nos invita a conocer una historia que incluye avances, conflictos, paradigmas educativos y transformaciones sociales. Pero, fundamentalmente, nos invita a reconocer a las Personas Sordas como sujetos de derechos, integrantes de una comunidad lingüística y cultural, con capacidades, experiencias, identidades y formas diversas de comunicación.
Conmemorar esta fecha implica recuperar la historia sin desconocer sus contradicciones, valorar los avances alcanzados y asumir los desafíos pendientes.
Reconocer la LSA es reconocer una lengua.
Reconocer a la Comunidad Sorda es reconocer una identidad y una cultura.
Eliminar barreras comunicacionales es garantizar derechos.
Y adaptar nuestras prácticas a las personas es construir una inclusión verdaderamente respetuosa de la diversidad.
🟢Principio fundamental
NO IMPONER MÉTODOS.
SÍ ADAPTAR LOS MÉTODOS A LAS PERSONAS.
Porque la accesibilidad no consiste en que todas las personas se adapten a una misma forma de comunicación.
La accesibilidad consiste en generar diferentes posibilidades de participar.