Ante la falta de tratamiento serio y académico, por parte de los grandes medios de comunicación con respecto al anteproyecto de reforma del Código Penal, surgió la necesidad de crear un ámbito de discusión, debate y reflexión. Nos hemos comprometido mediante el presente Foro a profundizar en el tema con la mayor amplitud ideológica y honestidad intelectual que se pueda tener, como solo en una uni
versidad pública y gratuita es posible. Desde el espíritu de comunidad universitaria, pondremos lo mejor para retribuir la inversión que hace nuestra comunidad en nosotros, para la asimilación y producción de nuevos conocimientos. En estos últimos tiempos, se ha hecho de las noticias policiales un espectáculo morboso, donde el rating es el objetivo, creando enemigos a su gusto y conveniencia, sin importar la condición humana en lo más mínimo. Deshumanizando a sus chivos expiatorios y estereotipados, hasta tal punto que se ha creado en algunos sectores de nuestra población, un “ellos” y un “nosotros”, que ha traído consecuencias más que lamentables: Escenas de otros tiempos oscurantistas, donde la humanidad se regía por la ley del más fuerte y el derecho era solo una cuestión de nobles y clérigos. Estas verdades absolutas son el principal sostén ideológico y formador de opinión a la hora de tratar la reforma del código penal. Son los transmisores del populismo punitivo, pretendiendo cambiar la política criminal por una serie de frases hechas a cargo de “especialistas” de dudosa idoneidad, que opinan en base a construcciones personales sin ningún tipo de sostén técnico científico. Se ha creado una maquinaria multiplicadora de odio, donde la víctima o supuesta víctima es el eje de todo; donde el hecho de ser víctima le da derechos por encima de sus semejantes, pudiendo realizar actos mucho más crueles de los que ha sufrido. Aún más perverso es el juego planteado por muchos dirigentes políticos, que pretendiendo buscar la representación de ciertos sectores sociales recurren a la demagogia punitiva, queriendo reducir la política criminal a una cuestión de penas más altas o bajas, mezclando institutos del derecho procesal con el código de fondo y proponiendo recetas inconstitucionales para evitar cumplir sus funciones. Profundizar la democracia, es aumentar los ámbitos de discusión y para eso está el Congreso, los medios de comunicación y cualquier otro espacio donde la palabra circule y todos y todas puedan manifestarse; fundamentalmente aquellos que fueron elegidos por el voto popular para debatir y representar a diferentes sectores de nuestra sociedad. No permitamos que vacíen de contenido nuestras instituciones democráticas. Mantener un Estado de Derecho, democrático e igualitario, es una responsabilidad y un beneficio de todos y todas. Un derecho penal de autor es el mayor retroceso que podemos tener. Es legitimar a los grandes delincuentes de nuestra historia, los de guante blanco -esos mismos que evaden impuestos, vacían empresas, especulan financieramente o recurren a la usura para ahogar empresarios-. Se quiere tapar con el pibe de gorrita, al gran ladrón de traje y corbata, al que evade 20 millones en impuestos con los que se podrían rehabilitar miles de compatriotas y así dar una mejor calidad de vida o pagar un mejor patrullero para que la cuadra se sienta más segura. Dar este tipo de debates a partir del odio y la discriminación no conduce a nada. Para poner un freno a este sistema perverso, que discrimina y criminaliza a los relegados de siempre, debemos crear los ámbitos de debate necesarios, con organización, avanzando día a día en la formación de agentes multiplicadores y formadores de conciencia, para no quedarnos en la comodidad del “yo opino” y pasar al YO HAGO. Superar el “ellos” y el “nosotros” para pasar a un “NOSOTROS SOMOS TODOS Y TODAS”. A la violencia y a las verdades absolutas de sectores retrógrados, le anteponemos participación y organización popular, en el más amplio de los sentidos y desde la más humilde honestidad posible. Porque construir una patria para todos y todas, donde aún tenemos muchos excluidos, no tiene que ser una utopía o un mandato de un supuesto iluminado, sino una obligación de todo un Pueblo.