26/10/2019
SOLIDARIDAD CON EL HERMANO PUEBLO CHILENO
COLECTIVO CRITICO AUTOCONVOCADXS
La República de Chile se ve sacudida por grandes movilizaciones sociales de protesta. Éstas, declaran las Universidades Estatales de Chile, “HAN DEJADO EN EVIDENCIA UN PROFUNDO MALESTAR DE LA SOCIEDAD CHILENA, PRODUCTO DEL MODELO SOCIAL, CULTURAL Y ECONÓMICO QUE HEMOS CONSTRUIDO DESDE HACE DÉCADAS Y QUE NO HA SIDO CAPAZ DE DISMINUIR LA DESIGUALDAD Y PROMOVER LA COHESIÓN SOCIAL”. Desde el gobierno se ha respondido con represión, medidas excepcionales de restricción de libertades, movilización de las fuerzas armadas, declaraciones belicistas y un proceso de violencia que ha dejado mu***os, denuncias de violaciones, personas heridas y miles de detenidos. Ante estos gravísimos hechos, expresamos nuestra más amplia solidaridad con el pueblo chileno y queremos puntualizar unas cuestiones:
• La crisis no se resuelva con policías y militares en las calles. Los gobiernos deben siempre responder a los intereses de las mayorías populares, preservando y mejorando sus condiciones de vida, no empeorándolas. El privilegio de las clases adineradas (representado actualmente por las ideologías neoliberales y los organismos de crédito internacionales), no debe ser protegido o estimulado sino restringido en beneficio de todes. El actual estallido en Chile comenzó por el alza de un ya muy caro costo del transporte urbano; pero el descontento se debe a las impopulares políticas de privatizaciones, pobres pensiones, altos aranceles de la educación, a la salud, etc. Todo esto ha causado el hartazgo que ahora se expresa en las protestas, sintetizado en la consigna: “NO SON 30 PESOS, SON 30 AÑOS”.
• Las calles son el lugar en que el pueblo puede manifestar sus reclamos, PORQUE NOS PERTENECE A TODES. Y ese pueblo se ve obligado a hacerlo allí cuando de parte de los gobernantes no se tiene la sensibilidad necesaria para escuchar y dar respuestas. Cuando la población masivamente toma las calles, puede haber oportunistas que buscan un rédito propio, incluyendo agitadores infiltrados, pero eso no invalida en lo más mínimo la legitimidad de las manifestaciones pacíficas que demuestran la voluntad de reclamo. La enorme manifestación de hoy en la Plaza Italia de Santiago, es demostración de esto.
• Para garantizar la seguridad de las personas y los bienes se debe recurrir a las fuerzas de seguridad exclusivamente; no a las fuerzas armadas, que no tienen preparación ni capacidad para cumplir esta función. Las fuerzas de seguridad, además, deben ser controladas e instruidas para el uso limitado de la fuerza a lo estrictamente necesario y como último recurso, con respeto de la dignidad de las personas. No deben tener ninguna cabida en esas fuerzas las personas que expresan odio, o actúan con perversidad y saña, golpeando, abusando, lastimando e hiriendo, cuando no ejecutando personas. NO DEBEN LOS GOBERNANTES MANTENER UNA FUERZA DE CHOQUE DENTRO DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD.
• Los gobernantes tampoco deben agregar animosidad a los conflictos con discursos belicistas ni teorías conspirativas. Eso sólo demuestra su incapacidad para encauzar las aspiraciones de la población. NUNCA PUEDE ADMITIRSE QUE UN PRESIDENTE DENUNCIE ESTAR EN GUERRA POR LOS RECLAMOS POPULARES, PUES ASÍ SOLO DECLARA QUE SE PONE EN EL LUGAR DE ENEMIGO DE LA GENTE.
• Nunca, ni aún en situaciones de emergencia, se deben suspender las garantías de los Derechos Humanos. El Estado de excepción no debe ser establecido en condiciones de normalidad democrática y, cuando fuera necesario e inevitable, no puede ser invocado para violar esos derechos. Aún durante el mismo se debe mantener el sometimiento absoluto de las fuerzas de seguridad al orden jurídico y al control político y judicial de sus actos. TODO ABUSO DE PODER DEBE SER INVESTIGADO Y SEVERAMENTE SANCIONADO.
Por todo esto nos sumamos a las voces que reclaman la solución mediante el diálogo, la no violencia y las acciones encaminadas a la construcción de una sociedad con mayor equidad y justicia social.
25/10/2019