22/08/2026
Hoy despedimos con mucha tristeza a María de los Ángeles Molina, nuestra querida Marita Molina
“Todos me conocen como Marita. Ese pequeño diminutivo me lo puso mi mamá de chiquita, así que yo soy Marita”.
Ella fue durante muchos años jefa de la División Museos de Puerto San Julián y, aun después de jubilarse, continuó trabajando y colaborando incansablemente en aquello que la apasionaba. Para nuestro equipo fue siempre una persona generosa, comprometida y dispuesta a ayudar. Con ella construimos, además, un vínculo de mucho afecto y respeto que hoy recordamos con enorme cariño.
En una entrevista que realizamos para nuestro trabajo de investigación, nos contó cómo había llegado a interesarse por la historia de San Julián. Llegó a la localidad desde Buenos Aires en 1989 y, algunos años después, mientras comenzaba a trabajar en el área de turismo, conoció al profesor Pablo “Poly” Walker. Sus disertaciones y la pasión que ponía en cada texto, en cada ponencia, despertaron en ella un interés que poco a poco se transformó en un profundo compromiso con la historia de la localidad. Él también la impulsó a estudiar y formarse para trabajar en ese ámbito, mientras su vínculo con la historia de San Julián se hacía cada vez más profundo, hasta convertirla en una parte fundamental de su vida.
Entre los muchos proyectos que impulsó, recordaba con especial emoción la apertura de la Casa Museo del Campo. “Ese es mi logro”, decía, intentando contener las lágrimas. Cuando comenzó a trabajar en su apertura, la casa estaba vacía, pero una campaña radial convocó a los vecinos, que comenzaron a acercar objetos, recuerdos y piezas para reconstruirla colectivamente. Un año después, el museo abrió sus puertas. Ella podía llamarlo su logro, pero nunca dejó de reconocer que aquello había sido posible gracias a una comunidad que también había hecho suyo ese proyecto y que hoy, a través de tantos mensajes y muestras de afecto, también siente profundamente su partida.
Su paso por la Asociación Amigos del Patrimonio y su incansable participación en la Mesa de las Huelgas y en actividades vinculadas con Malvinas dan cuenta de su profundo interés y compromiso con la recuperación y difusión de historias que forman parte de nuestra memoria colectiva. Nos queda el recuerdo de una mujer comprometida con lo que hacía, querida por su comunidad y generosa con quienes nos acercábamos a aprender, preguntar o trabajar junto a ella.
Y, por supuesto, queremos enviar un abrazo muy especial a sus hijos y a sus nietos, de quienes hablaba siempre con un enorme orgullo y un amor inmenso.
Marita, gracias por tu ayuda, por tu tiempo, por tu entusiasmo y por haber compartido tanto con nosotros. Nos queda tu voz, tu risa, tus historias y la huella de todo lo que ayudaste a construir.
Te vamos a extrañar mucho ❤️🩹