10/11/2018
Comunicado Espacio Independiente sobre elecciones FURC
NUESTRO ÚNICO DEBER ES LUCHAR
Escribir sobre lo que sucedió en las elecciones de la Federación Universitaria de Río Cuarto habilita muchos posibles relatos. Podríamos hablar de los aciertos, de los errores, sacar a relucir las conquistas o demonizar a los contrincantes en una disputa electoral donde las urnas fueron ganadas por Dinámica Estudiantil.
Preferimos hablar de la lucha, de la iniciativa transformadora, de la convicción irreversible que hemos hecho carne como agrupación a la hora de pararnos sobre el conflicto, y asumir la responsabilidad que tenemos en abonar a un proceso social que trascienda nuestras propias limitaciones, y que construya sin mezquindades la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.
La universidad es parte de ese territorio social en disputa, construída para la representación y reproducción de los intereses dominantes que juegan detrás de ella. Reconocer la existencia de estos sectores -Sociedad Rural, empresas trasnacionales, medios de comunicación dominantes, partidos políticos tradicionales, etc- es identificar la cara de la derecha más rancia y reaccionaria que anida en nuestra universidad.
Esta misma derecha es la que viene mostrando los dientes desde los últimos meses, identificando al movimiento estudiantil como su enemigo principal, no solo al Espacio Independiente, sino a todo el estudiantado que se ha organizado, luchado y congregado desde las más diversas afinidades políticas e ideológicas. Han intentado combatirnos por todos los medios a su alcance: la persecución política, las listas negras con caras de compañeros y compañeras, la difamación, las amenazas, el llamado a fuerzas represivas, y tantas otras formas cobardes que hablan del miedo que los recorre frente a la insubordinación estudiantil.
La victoria electoral sobre esta Federación Universitaria seguramente inflará su orgullo y ambición. Celebrarán que como Espacio Independiente y movimiento estudiantil en general tengamos que “pagar el costo” de haber convulsionado a esta universidad durante 10 días de toma. Porque no nos perdonan que la hayamos llenado de pueblo, de trabajadores, de organizaciones y vecinos, que hayamos cortado la ruta frente a la Sociedad Rural, que nos hayamos movilizado contra la visita del Presidente y sus ministros, que hayamos llenado las calles innumerables veces defendiendo la educación y el trabajo, y que no hayamos acatado a los intentos de un rectorado -con el que antes teníamos coincidencias y consensos- por volver a la normalidad lo que ya era irreversible.
Por nuestra parte, reconocemos los errores y desaciertos que como Espacio Independiente tuvimos en nuestro desarrollo a lo largo de los años. Nuestra conducción al frente de la Federación Universitaria pecó muchas veces de un centralismo inflexible donde no logramos abrir la cancha con todos los espacios de participación. La gestión y la administración de las herramientas aplacó la verdadera tarea de fortalecer el trabajo de base y horizontal con cada estudiante. Pregonamos muchas veces que la universidad tenía que “pintarse de verde” auto-referenciando nuestras banderas, sin embargo, ese es solo un matiz dentro del inmenso espectro de colores, visiones y representaciones que coexisten en nuestro movimiento.
Los tiempos recrudecen, la crisis global económica y social nos atraviesa en cada territorio, y solo nos ofrece dos alternativas: luchar o abandonar, bajar los brazos y creer que terminó un ciclo y es hora de volver a nuestras casas. Por eso elegimos -nuevamente- luchar, encontrándonos desde los más distintos espacios, con las críticas más agudas, pero con la claridad y las convicciones fuertes, en pos de la construcción de un movimiento que avance sin pedir permiso a nadie.
Por esto mismo queremos convocar a todos los compañeros y compañeras a que construyamos juntos una gran fuerza estudiantil independiente de los poderes dominantes, que tenga la voluntad colectiva de hacer una universidad más inclusiva y popular, que resista el recorte en educación, a la apropiación privada y extranjera del conocimiento que producimos acá, que pueda proponer nuevas formas de educar a los futuros profesionales, y principalmente que tenga la capacidad de articular con el resto de los sectores sociales que hoy no están dentro de la Universidad.
Queremos ser claros: No nos vamos de los cursos, no nos vamos de las calles, no nos vamos de la unidad codo a codo junto a los y las trabajadores, no nos vamos de la construcción sincera y cotidiana con cada estudiante, delegado, delegada y asamblea de carrera; no nos vamos de la universidad, y principalmente no nos vamos de la lucha ni renunciamos a ella. Seguiremos disputando dentro y fuera de la universidad para que cada centro de estudiantes y consejo ganado sean herramientas transformadoras.
Muchos desafíos vienen por delante: en puerta tenemos una asamblea universitaria por construir, donde tenemos que interpelar a los sectores del poder real de esta universidad. ¿Qué reformas vamos a impulsar en nuestra UNRC? ¿Qué cosas debemos cambiar desde la raíz para lograr transformaciones profundas? ¿Cómo lo haremos para que cada vecino, vecina, organización y espacio de participación de nuestra ciudad sean parte de ese proceso?
A la nueva conducción de la Federación Universitaria le decimos que están invitados a sumarse a dar pelea, aunque sabemos que no lo harán, porque representan los intereses de ese poder dominante al que vamos a combatir. Lo correcto sería decir: "éxitos en su gestión", el problema es que el país y las universidades se encuentran en crisis, y ser políticamente correcto ya no sirve para nada.
Al resto de las agrupaciones que luchan, más allá de nuestras diferencias, todos nuestros respetos y deseos sinceros de encontrar los consensos necesarios para impulsar un programa del movimiento estudiantil que sea transgresor y de avanzada.
A los y las estudiantes movilizados no agrupados y autoconvocados, un abrazo fraterno, contamos con ustedes, cuentan con nosotros; a las asambleas por carreras, nuestra admiración por reinventar y tensionar las formas de organización del estudiantado.
A las organizaciones políticas, sindicales y sociales, territoriales y culturales, sepan que seguiremos acompañando todas y cada una de sus luchas, que son las mismas por las que tiene sentido nuestra existencia: la lucha de clases, la lucha contra los explotadores, contra esa minoría que nos oprime, por un mundo que sea libre, justo, igualitario y de plena felicidad del pueblo.
Y por último, a las corporaciones de afuera y de adentro, gracias por el cachetazo, vamos por ustedes.
Espacio Independiente.