11/09/2026
En el segundo módulo del Programa en Cultura Brasileña, Grande Sertão: Veredas en el medio del remolino del cine, a cargo de Gonzalo Aguilar, recorrimos algunas de las múltiples vidas cinematográficas de la novela de João Guimarães Rosa: sus adaptaciones e “inadaptaciones”, y los modos en que su lengua se vuelve imagen, cuerpo y sonido.
En 1986, Caetano Veloso introduce en O cinema falado el recitado de un fragmento de Grande Sertão: Veredas. En la voz de Hamilton Vaz Pereira resuenan las palabras con las que Riobaldo recuerda a Diadorim: “Queriendo contarme cosas que la idea de uno no puede entender. Y creo que es por eso que uno muere”.
Una última resonancia: el 16 de noviembre de 1967, durante su discurso de ingreso a la Academia Brasileira de Letras, Guimarães Rosa recordó a João Neves da Fontoura, su antecesor en la silla n.º 2, con una frase que, leída hoy, adquiere una fuerza particular: “As pessoas não morrem, ficam encantadas” —“Las personas no mueren, quedan encantadas”.
Rosa murió apenas tres días después.
Mañana, el Programa continúa con su tercer módulo, Los bordes de la ferocidad, a cargo de Florencia Garramuño.