Biblioteca Escuela de Letras. Facultad de Humanidades y Artes. UNR

Biblioteca Escuela de Letras. Facultad de Humanidades y Artes. UNR Este es nuestro espacio para estar comunicados. Novedades. Eventos. Nuevas adquisiciones. Los estamos esperando : Carina, Lito y Jesús

Llegó a nuestra Biblioteca Escuela de Letras. Facultad de Humanidades y Artes. UNR. Ya estamos trabajando en esta colecc...
18/06/2024

Llegó a nuestra Biblioteca Escuela de Letras. Facultad de Humanidades y Artes. UNR.
Ya estamos trabajando en esta colección.
Levrero está en Letras!!!!

Buena semana!!Por acá repasando estantes...
10/06/2024

Buena semana!!
Por acá repasando estantes...

03/06/2024
Esperamos tus trabajos!!!!.
06/05/2024

Esperamos tus trabajos!!!!.

En la semana del Libro y los Derechos de Autor, seguimos compartiendo lecturas, comentarios, poemas y másGracias a Talle...
25/04/2024

En la semana del Libro y los Derechos de Autor, seguimos compartiendo lecturas, comentarios, poemas y más

Gracias a Talleres Literarios de Roberto Appratto, por este primer acercamiento a Mario Levrero.

LEVRERO
Hablar de Mario Levrero (Montevideo, 1940-2004) es hablar de uno de los escritores uruguayos más importantes de los últimos tiempos. Hay quien ha dicho, incluso (específicamente Elvio Eduardo Gandolfo) que es el más importante de la segunda mitad del siglo veinte. Narrador, también historietista, creador de crucigramas y enigmas en varias publicaciones del Río de la Plata, Levrero (cuyo verdadero nombre era Jorge Varlotta) no fue conocido hasta la publicación de La máquina de pensar en Gladys, una colección de relatos que incluye piezas deslumbrantes como Gelatina y La calle de los mendigos: a partir de allí se ganó un lugar en la narrativa uruguaya, afianzado con lo que él llamó su trilogía involuntaria (El lugar, La ciudad y París). Su manera de narrar era, fundamentalmente, una manera de escribir que rozaba la poesía por la vía del uso de los géneros (el policial, el fantástico) y del descubrimiento de un espacio personal, de descubrimiento, de experimentación permanente.
Sus búsquedas, emparentadas con las de Felisberto Hernández (1902-1964) consisten, por así decirlo, en la concreción de la fantasía. Toda esa zona de su producción, que siguió con Fauna, Desplazamientos, Espacios libres, la novela póstuma Burdeos 1972) revelan al lector un mundo hecho de iluminaciones, de intuiciones casi mágicas, pero afianzado por la seguridad y la nitidez de la escritura: quien lo lee entra en ese mundo en apariencia absurdo para comprobar, desde las primeras líneas, su verosimilitud, y convencerse de la posibilidad de generar significado por la sencilla vía de profundizar la mirada en los espacios creados. Eso es evidente en la “trilogía involuntaria”, que lo hizo conocido y respetado a lo largo del tiempo, pero también en todo lo que fue escribiendo, inventando, en los libros mencionados y otros.
Levrero ganó esa singularidad con el trabajo literario continuo, imparable, de más de cuatro décadas. Y también con la versatilidad de su obra, porque no solamente produjo obras de invención, de descubrimiento de zonas dentro de la realidad, sino intentos autobiográficos como Diario de un canalla, El discurso vacío ( para muchos, su obra mayor) y La novela luminosa, que contiene no solo dicha novela, hecha de delirios e iluminaciones, sino El diario de la beca (que esperaba ganar, precisamente, con La novela luminosa). En estos ejemplos hay otro Levrero y también el mismo. La misma precisión de su escritura se aplicó al registro de la vida cotidiana, al trabajo con las actividades, los eventos, las rutinas del día. La práctica se aplicó, entonces, a la conversión de la vida en texto, y a eso contribuyen la atención a los detalles, las minucias que componen su mundo en forma de paisajes, objetos, animales; la observación del lenguaje como instrumento para nombrar los vaivenes psíquicos que acompañan sus quehaceres; la certeza de esa magia que está en el mundo, tanto para producir disrupciones de los sentidos e inmersiones en una realidad paralela como para dar sentido a las vulgaridades de la vida común. Levrero se nutre de literatura, de la que confiesa, en esos diarios, que consume sin parar (como las novelitas del oeste o policiales, pero también Thomas Bernhard o Kafka) y toma de la literatura lo necesario como para crearla, siempre de manera personal en grados extremos. La mezcla de modelos culturales tal vez sea una de las claves de su singularidad, de su libertad en relación con las tradiciones de la literatura uruguaya: de su imposibilidad de dejar de escribir da testimonio en las notas que escribía en el suplemento Insomnia, de la revista Posdata, y que fueron recogidas en Irrupciones e Irrupciones II: ahí puede hablar de cualquier cosa, de los mosquitos, de un papel que encuentra por la calle, de la iluminación de las calles, sin la obligación de convertir esos escritos en cuentos ni en diarios: son lo que son, ejemplos de una práctica continua que no por eso se degrada ni deja de dar el ejemplo de alguien que se tomó siempre en serio lo que hacía.-

“La musa aprende a escribir” de Eric Havelock es un ensayo accesible e interesante tanto para estudiantes de las lenguas...
24/04/2024

“La musa aprende a escribir” de Eric Havelock es un ensayo accesible e interesante tanto para estudiantes de las lenguas y culturas clásicas como para aquellos interesados en la lingüística en general. Con el gesto doble de Jano, Havelock describe los fenómenos de la oralidad y la escritura griegas como las dos caras de una moneda. Si bien la tradición oral (alrededor del 700 a.C.) fue gradualmente reemplazada por la escritura alfabética (de manera contundente solo alrededor del 400 a.C.), ambas comparten no únicamente el rasgo quizás más obvio de ser medios de comunicación, sino ante todo su utilidad social como tecnologías de almacenamiento de los valores y normas culturales a ser transmitidos a través de las generaciones. Esta musa inesperada, prosaica y artesana, no nos arrastra a las cumbres del arrobamiento pero nos permite ver con claridad la importancia social del metro y de la narración en el caso de la épica homérica y el papel que un nuevo medio de conservación y recuperación de la información como la escritura tuvo en el desarrollo de conceptos abstractos en un Heráclito o un Platón. Por su apasionada argumentación en torno al poder que la materialidad sonora o escrita del lenguaje tiene sobre las idas y venidas de nuestra mentalidad, este libro depara placer, curiosidad y emoción.

Santiago Hernández Aparicio

LEVREROHablar de Mario Levrero (Montevideo, 1940-2004) es hablar de uno de los escritores uruguayos más importantes de l...
22/04/2024

LEVRERO

Hablar de Mario Levrero (Montevideo, 1940-2004) es hablar de uno de los escritores uruguayos más importantes de los últimos tiempos. Hay quien ha dicho, incluso (específicamente ElvioGandolfo) que es el más importante de la segunda mitad del siglo veinte. Narrador, también historietista, creador de crucigramas y enigmas en varias publicaciones del Río de la Plata, Levrero (cuyo verdadero nombre era Jorge Varlotta) no fue conocido hasta la publicación de La máquina de pensar en Gladys, una colección de relatos que incluye piezas deslumbrantes como Gelatina y La calle de los mendigos: a partir de allí se ganó un lugar en la narrativa uruguaya, afianzado con lo que él llamó su trilogía involuntaria (El lugar, La ciudad y París). Su manera de narrar era, fundamentalmente, una manera de escribir que rozaba la poesía por la vía del uso de los géneros (el policial, el fantástico) y del descubrimiento de un espacio personal, de descubrimiento, de experimentación permanente.
Sus búsquedas, emparentadas con las de Felisberto Hernández (1902-1964) consisten, por así decirlo, en la concreción de la fantasía. Toda esa zona de su producción, que siguió con Fauna, Desplazamientos, Espacios libres, la novela póstuma Burdeos 1972) revelan al lector un mundo hecho de iluminaciones, de intuiciones casi mágicas, pero afianzado por la seguridad y la nitidez de la escritura: quien lo lee entra en ese mundo en apariencia absurdo para comprobar, desde las primeras líneas, su verosimilitud, y convencerse de la posibilidad de generar significado por la sencilla vía de profundizar la mirada en los espacios creados. Eso es evidente en la “trilogía involuntaria”, que lo hizo conocido y respetado a lo largo del tiempo, pero también en todo lo que fue escribiendo, inventando, en los libros mencionados y otros.
Levrero ganó esa singularidad con el trabajo literario continuo, imparable, de más de cuatro décadas. Y también con la versatilidad de su obra, porque no solamente produjo obras de invención, de descubrimiento de zonas dentro de la realidad, sino intentos autobiográficos como Diario de un canalla, El discurso vacío ( para muchos, su obra mayor) y La novela luminosa, que contiene no solo dicha novela, hecha de delirios e iluminaciones, sino El diario de la beca (que esperaba ganar, precisamente, con La novela luminosa). En estos ejemplos hay otro Levrero y también el mismo. La misma precisión de su escritura se aplicó al registro de la vida cotidiana, al trabajo con las actividades, los eventos, las rutinas del día. La práctica se aplicó, entonces, a la conversión de la vida en texto, y a eso contribuyen la atención a los detalles, las minucias que componen su mundo en forma de paisajes, objetos, animales; la observación del lenguaje como instrumento para nombrar los vaivenes psíquicos que acompañan sus quehaceres; la certeza de esa magia que está en el mundo, tanto para producir disrupciones de los sentidos e inmersiones en una realidad paralela como para dar sentido a las vulgaridades de la vida común. Levrero se nutre de literatura, de la que confiesa, en esos diarios, que consume sin parar (como las novelitas del oeste o policiales, pero también Thomas Bernhard o Kafka) y toma de la literatura lo necesario como para crearla, siempre de manera personal en grados extremos. La mezcla de modelos culturales tal vez sea una de las claves de su singularidad, de su libertad en relación con las tradiciones de la literatura uruguaya: de su imposibilidad de dejar de escribir da testimonio en las notas que escribía en el suplemento Insomnia, de la revista Posdata, y que fueron recogidas en Irrupciones e Irrupciones II: ahí puede hablar de cualquier cosa, de los mosquitos, de un papel que encuentra por la calle, de la iluminación de las calles, sin la obligación de convertir esos escritos en cuentos ni en diarios: son lo que son, ejemplos de una práctica continua que no por eso se degrada ni deja de dar el ejemplo de alguien que se tomó siempre en serio lo que hacía.-

https://rephip.unr.edu.ar/items/12a19d59-8761-4c5b-bfc2-ce0ec8a20feaEstamos subiendo al repositorio las tesis/tesinas de...
18/03/2024

https://rephip.unr.edu.ar/items/12a19d59-8761-4c5b-bfc2-ce0ec8a20fea

Estamos subiendo al repositorio las tesis/tesinas de la Escuela de Letras - Facultad de Humanidades y Artes, UNR.

Invitamos a que conozcan las temáticas.
El Repositorio es un archivo digital que aloja la producción de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR) y de toda la UNR - Universidad Nacional de Rosario.
Pasen y lean!!!!

Te presentamos la Biblioteca de Letras ( al lado del salón de actos).Es una de las tantas bibliotecas de nuestra UNR - U...
29/02/2024

Te presentamos la Biblioteca de Letras ( al lado del salón de actos).

Es una de las tantas bibliotecas de nuestra UNR - Universidad Nacional de Rosario, la Universidad de la Educación Pública.
Pasa y conocela...

Ingresantes 2024!!!
Este espacio es de ustedes, es nuestro!!!

Gracias Rosana Guardalá Durán por compartir tu " Costura invisible".
28/02/2024

Gracias Rosana Guardalá Durán por compartir tu " Costura invisible".

Las causasLos ponientes y las generaciones. Los días y ninguno fue el primero. La frescura del agua en la garganta de Ad...
24/08/2023

Las causas

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha mu**to.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

❤️❤️❤️❤️❤️❤️

Dirección

Entre Ríos 758
Rosario
2000

Horario de Apertura

Lunes 08:00 - 13:00
Martes 08:00 - 13:00
Miércoles 08:00 - 18:00
Jueves 08:00 - 13:00
Viernes 08:00 - 13:00

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