10/05/2023
Traté de entender esto,
pero me resultó muy difícil. Entonces fui al santuario de Dios, y fue allí donde entendí cómo terminarán los malvados:
Salmos 73:16-17 [TLA]
No es lo que parece
Hay tiempos cuando parece que los malvados logran todo lo que se proponen. Esta tierra no es el reino de la justicia final, todavía no estamos compareciendo ante el trono del juicio de Dios. Dios permite que por el momento algunas cosas estén confusas. Aquellos que más lo estiman con frecuencia son los menos estimados por los hombres, y aquellos que no lo tienen en cuenta parecen acaparar todos los tesoros del mundo hasta que se le saltan los ojos de gordura y tienen más de lo que cualquier corazón pudiera desear. Que ningún hijo de Dios se asombre de esto.
También es cierto que los malvados triunfan y los servidores de la maldad se deleitan en los mejores lugares de esta tierra. Los justos no tienen que asombrarse de estar sufriendo ahora pues esta ha sido la experiencia del pueblo de Dios en todas las épocas, y ha habido tiempos en la historia de la humanidad cuando parece que Dios está sordo ante los lamentos de su pueblo que sufre. En dichos tiempos también se ha comprobado el poder de la Palabra de Dios. Cuando tu barca atraviesa un mar en calma, la Palabra de Dios puede llegar a convertirse en letra mu**ta para ti, pero cuando las olas son enormes y amenazan con ahogarte, y te hundes cada vez más y temes que las profundidades te traguen, entonces comienzas a poner a prueba las promesas de Dios y a comprobar el poder de la Palabra de Dios. Cuando su dulzura inexplicable cautiva tu corazón, entonces puedes reconocer que la Palabra de Dios te ha enseñado. Te das cuenta que “dichoso es aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu ley” (Sal.94:12).