22/06/2026
Recientemente falleció Carlo Ginzburg y lo despedimos con palabras de nuestro docente e investigador Nicolás Kwiatkowski.
📄 Texto completo en
www.unsam.edu.ar/s/Ginzburg
El 17 de junio murió Carlo Ginzburg, historiador formidable, que a lo largo de seis décadas produjo obras extraordinarias por su variedad, profundidad y refinamiento. Solía decir que le gustaba enseñar, que le gustaba más aprender y que no podía concebir una actividad como separada de la otra. Seguramente por eso, se identificaba con un dibujo donde Goya retrataba a un anciano que caminaba con dificultad, con la inscripción “aún aprendo”.
Interesado por las ideas y creencias populares durante la modernidad temprana, las exploró a partir de los archivos de procesos inquisitoriales que buscaron controlarlas y suprimirlas. Propuso entre Los benandanti (1966), El queso y los gusanos (1976) e Historia nocturna (1989), que la brujería era un estereotipo represivo creado por la Inquisición, pero que existía también un conjunto de cultos agrarios arcaicos supervivientes en las comunidades subalternas donde aquellos juicios y ejecuciones tuvieron lugar.
Ese interés por rescatar a individuos de las clases populares de la condescendencia de la posteridad estaba ligado también con la empresa de la microhistoria. Junto con Giovanni Levi y Edoardo Grendi, entre otros, se propusieron acercarse al pasado con una aproximación que fue definida de maneras muy diversas: el análisis centrado en casos y el poder esclarecedor de la anomalía.
En 2016, la UNSAM lo invitó para un homenaje a José E. Burucúa, durante el cual Carlo recibiría el título de doctor honoris causa. Presentó un hermoso texto sobre Warburg, se reunió con estudiantes y colegas, protagonizó un diálogo con Burucúa en la Biblioteca Nacional y recibió su título honorario con una conferencia magistral sobre I benandanti, a medio siglo de su primera edición. Nunca le faltaba tiempo para escuchar a colegas jóvenes, ni para intentar alguna sugerencia que pudiera contribuir a esas pesquisas. Su exigencia crítica estaba siempre presente, pero sus respuestas mordaces se reservaban casi con exclusividad a colegas bien establecidos.