Julio Carreras

Julio Carreras La Paz Mundial no se conseguirá jamás con armas y ejércitos, cada vez más poderosos. Sino con gobernantes y pueblos más educados, cultos y bondadosos.

Los UlalosCapítulo 71El capitán (retirado) David Bowie viajaba en tren hacia Tucumán, donde planeaba pasar su primera se...
05/08/2026

Los Ulalos
Capítulo 71
El capitán (retirado) David Bowie viajaba en tren hacia Tucumán, donde planeaba pasar su primera semana de vacaciones desde que asumiera el comando de las fuerzas represivas privadas en La Forestal Company, casi un año atrás. Además del clima paradisíaco en los cerros durante la estación otoñal, le habían ponderado la eficacia sensual de las chicas que trabajaban en ciertos lugares de diversión nocturna, cuestión importante para recuperar su ánimo, un tanto decaído durante los últimos días.

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LibrosTítulo: La Política ArmadaSubtítulo: Una historia de los movimientos revolucionarios argentinos, desde los Uturunc...
22/07/2026

Libros
Título: La Política Armada
Subtítulo: Una historia de los movimientos revolucionarios argentinos, desde los Uturuncos y el FRIP, hasta el ERP y Montoneros (1959-1976)
Autor: Julio Carreras
Editorial: Quipu Editorial, Santiago del Estero, Argentina, 2003.

Resumen General

"La Política Armada" es un extenso y detallado relato histórico sobre el surgimiento, desarrollo y auge de los movimientos guerrilleros y revolucionarios en Argentina, desde finales de la década de 1950 hasta el golpe militar de 1976. El autor, Julio Carreras, se propone reconstruir este período turbulento a partir de una amplia gama de fuentes, incluyendo testimonios de protagonistas, documentos internos de las organizaciones (como cartas, manifiestos y tesis políticas) y artículos periodísticos de la época. El libro no solo narra los hechos, sino que también los contextualiza dentro de la situación política, social y económica de Argentina y el mundo.

La obra está estructurada en 66 capítulos que siguen una cronología lineal, comenzando con la caída de Perón en 1955 y la consiguiente resistencia peronista, y culminando con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. A lo largo del texto, Carreras entrelaza las historias de las principales organizaciones armadas, como las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y, sobre todo, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros. El autor también dedica capítulos a actores clave como el sindicalismo combativo (la CGT de los Argentinos), el movimiento estudiantil, la influencia de la Iglesia Católica a través del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y el papel de la represión estatal y parapolicial (la Triple A).

Un eje central del libro es la tensión y la lucha interna dentro del propio peronismo entre el ala revolucionaria de izquierda (representada por Montoneros y la Juventud Peronista) y la derecha sindical y burocrática, que culmina en la ruptura durante el gobierno de Perón en 1974. El autor también destaca la figura de Francisco René Santucho y la evolución del FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano y Popular) hacia el PRT-ERP, así como la figura de su hermano, Mario Roberto Santucho, quien llevaría al ERP a su máximo apogeo y posterior derrota.

Principales Acontecimientos y Personajes

1. Los Orígenes (1959-1965)

Los Uturuncos (1959): El primer grupo guerrillero del siglo XX en Argentina. Estaban compuestos por santiagueños peronistas y liderados por Félix "Comandante Puma" Seravalle. Su acción más famosa fue la toma de la Jefatura de Policía de Frías (Santiago del Estero) la noche del 24 de diciembre de 1959. Luego de lo cual se refugiaron en el Monte Tucumano. Esperaban un levantamiento general, prometido por militares y sindicalistas, que nunca llegó: lo cual llevaría a su paulatina disolución y a la captura de Seravalle.

El FRIP: Creado por Francisco René Santucho, era un movimiento nacionalista, indoamericanista y popular (influenciado por el APRA peruano). Se enfocaba en el trabajo con obreros rurales y campesinos, especialmente en el norte argentino. Posteriormente, su hermano Mario Roberto Santucho llevaría al FRIP hacia el marxismo y la lucha armada.

Tacuara (principios de los 60): Un grupo nacionalista, católico y antisemita. Se fraccionó; una parte se radicalizó hacia la izquierda y finalmente se integró al peronismo revolucionario o al ERP.

El Che y la Guerrilla (1963): El periodista Jorge Massetti lideró el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) en Salta, un intento de crear un foco guerrillero inspirado por el Che Guevara. La guerrilla fue desarticulada antes de iniciar sus acciones.

2. La Radicalización y el Surgimiento de las Grandes Organizaciones (1966-1972)

Dictadura de Onganía (1966): El golpe de Juan Carlos Onganía instaura una dictadura que reprime ferozmente a la oposición, desata el movimiento estudiantil y profundiza un modelo económico neoliberal. La "Noche de los Bastones Largos" (intervención de las universidades) es un hito.

El Cordobazo (29 de mayo de 1969): Un estallido popular de obreros y estudiantes en Córdoba contra la dictadura de Onganía. Es considerado un punto de inflexión que mostró la fuerza del movimiento de masas y debilitó al régimen militar. Figuras clave: Agustín Tosco (Luz y Fuerza) y Elpidio Torres (Smata).

El Rosariazo (mayo y septiembre de 1969): Olas de protestas en Rosario, con la participación de estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas, que también fueron brutalmente reprimidas.

Nacimiento de Montoneros (1970): La organización peronista de izquierda irrumpió en la escena política al secuestrar y ejecutar al general Pedro Eugenio Aramburu, el responsable del fusilamiento de militantes peronistas en 1956 (José León Suárez) y del robo del cadáver de Eva Perón. Perón apoyó la acción desde el exilio.

Nacimiento del ERP (1970): El Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), fue fundado formalmente en julio de 1970, liderado por Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna, entre otros. Su ideología era marxista-leninista y su estrategia, la guerra revolucionaria.

Fusilamiento de Trelew (22 de agosto de 1972): Un intento de fuga masiva de presos políticos del penal de Rawson resultó en que 16 guerrilleros (del ERP, FAR y Montoneros) que se habían rendido fueran fusilados por la Armada en la Base Naval Almirante Zar. El hecho conmocionó al país y aumentó el rechazo a la dictadura de Lanusse.

Primer regreso de Perón (noviembre de 1972): El líder justicialista vuelve a la Argentina después de 18 años de exilio, marcando el camino hacia las elecciones de 1973.

3. El Gobierno de Cámpora y el Regreso de Perón (1973-1974)

Elecciones y Gobierno de Cámpora (marzo-mayo de 1973): La fórmula Cámpora-Solano Lima (FREJULI) gana las elecciones con casi el 50% de los votos. Es un triunfo impulsado por el voto peronista, con una fuerte presencia de la izquierda revolucionaria.

La Masacre de Ezeiza (20 de junio de 1973): Durante el acto de recibimiento a Perón, la derecha peronista, armada y organizada desde el palco oficial, tiroteó a la columna de la Juventud Peronista y Montoneros, dejando decenas de mu***os. El hecho marcó el inicio de la ruptura entre Perón y la izquierda revolucionaria.

Perón Presidente (octubre de 1973): Perón asume la presidencia con su esposa, Isabel Perón, como vicepresidenta. El gobierno se alinea rápidamente con la derecha sindical y política, alejándose de la "Tendencia Revolucionaria".

As*****to de José Ignacio Rucci (25 de septiembre de 1973): El secretario general de la CGT y hombre de confianza de Perón es ejecutado en un atentado que se atribuye a Montoneros, quienes lo consideraban un burócrata traidor.

La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina): Creada por el ministro de Bienestar Social, José López Rega ("El Brujo"), esta organización parapolicial comenzó a secuestrar, torturar y asesinar sistemáticamente a militantes de izquierda, en una escalada de terror que anticipó el terrorismo de Estado de la dictadura.

4. La Escalada Violenta y el Final (1974-1976)

Muerte de Perón (1 de julio de 1974): Su fallecimiento deja a su viuda, Isabel, al frente del gobierno, pero el poder real se desplaza hacia López Rega y la derecha.

Ruptura total: El 1 de mayo de 1974, durante el acto por el Día del Trabajador, Perón insulta a los "imberbes estúpidos" de la JP, sellando la ruptura. Montoneros se retira de la Plaza de Mayo.

Operativo Independencia (febrero de 1975): El Ejército lanza una gran ofensiva militar en la provincia de Tucumán para aniquilar la guerrilla rural del ERP.

Monte Chingolo (23 de diciembre de 1975): La mayor operación militar del ERP, un ataque al Batallón de Arsenales 601 en la localidad bonaerense de Monte Chingolo, termina en una derrota catastrófica. Se calcula que hubo más de 150 bajas guerrilleras, lo que prácticamente desarticuló al ERP.

Muerte de Mario Roberto Santucho (19 de julio de 1976): Tras el golpe militar, Santucho y Benito Urteaga son abatidos en un operativo en Villa Martelli. El cuerpo de Santucho fue exhibido en el museo de la subversión de Campo de Mayo.

5. Contextos y Actores Secundarios Clave

El Sindicalismo Clasista: Surgimiento de sindicatos combativos en Córdoba (Sitrac-Sitram) que desafiaron tanto a la patronal como a la burocracia sindical peronista.

Los Sacerdotes para el Tercer Mundo: Un movimiento de clérigos católicos comprometidos con los pobres y la justicia social, que tuvieron una gran influencia en la radicalización de la juventud de clase media y en Montoneros. Figuras como el padre Carlos Mugica (asesinado por la Triple A) y el obispo Enrique Angelelli (asesinado por la dictadura) son emblemáticos.

El FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo): Un frente político de masas impulsado por el PRT-ERP para competir en los espacios legales.

Las Ligas Agrarias: Movimientos de campesinos y pequeños productores del noreste argentino que lucharon contra los grandes monopolios y la explotación.

La Represión: Además de las fuerzas de seguridad, el libro describe la evolución de la represión, desde los fusilamientos de Aramburu, el Plan Conintes, la creación de la "Cámara del Terror" (tribunales especiales), hasta la masacre de Trelew y la acción despiadada de la Triple A y los grupos de tareas de la dictadura.

Conclusión de la Reseña

"La Política Armada" es una obra monumental y de lectura imprescindible para quienes deseen comprender en profundidad uno de los períodos más trágicos y complejos de la historia argentina. Su principal fortaleza radica en la exhaustividad de su investigación y en la inclusión de una gran cantidad de testimonios de primera mano y documentos originales, muchos de ellos difíciles de encontrar. El autor logra darle voz a los protagonistas, tanto a los líderes históricos como a los militantes de base, mostrando sus ideales, sus contradicciones y sus sacrificios.

La obra no es un relato neutral; Carreras es claramente un autor comprometido, que simpatiza con la lucha revolucionaria y que presenta el material desde la perspectiva de los derrotados. Esta subjetividad, sin embargo, no le resta valor documental, ya que se apoya en un vasto corpus de fuentes. La estructura cronológica y la gran cantidad de personajes pueden hacer que la lectura sea densa en algunos tramos, pero el índice detallado y la organización por capítulos permiten navegar por los diferentes temas.

En definitiva, el libro es un testimonio invaluable que rescata del olvido a generaciones de jóvenes que soñaron con un país más justo y que pagaron con su vida o con largos años de exilio y prisión su militancia. Ofrece una visión crítica y detallada del ascenso y caída de los movimientos revolucionarios argentinos, mostrando cómo la violencia y la represión estatal sellaron el destino de un proyecto político que, a pesar de sus errores y divisiones, marcó profundamente la historia social del país. La obra es un "contra-relato" frente a las versiones oficiales y un acto de memoria imprescindible.

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Este resumen fue generado con base en el libro original. Por DeepSeek, AI. Como referencia.

Una mirada sobre las vinculaciones de la izquierda peronista con el PRT-ERPPor:Guillermo CiezaLo más representativo de s...
21/07/2026

Una mirada sobre las vinculaciones de la izquierda peronista con el PRT-ERP

Por:
Guillermo Cieza

Lo más representativo de sus acuerdos y diferencias está contenido en la famosa polémica entre las FAR y el PRT-ERP, publicada en el primer semestre de 1971-

La vinculación de la izquierda peronista con el PRT-ERP tuvo idas y vueltas y altibajos, que dependieron de distintos momentos y escenarios políticos. A lo anterior, quisiera agregar que la izquierda peronista nunca fue un bloque homogéneo, lo que determinó que en su vinculación con el PRT-ERP, distintas organizaciones mantuvieran relaciones diversas.

Hechas estas aclaraciones creo que lo más representativo de sus acuerdos y diferencias está contenido en la famosa polémica entre las FAR y el PRT-ERP, publicada en el primer semestre de 1971. Quienes responden en esa oportunidad son Carlos Olmedo, de las FAR, y Roberto Santucho, por el PRT-ERP. En ese intercambio aparece un debate sobre el significado que había tenido la experiencia de los trabajadores en el marco de la identidad peronista entre 1945 y ese momento (1971). El PRT-ERP hace hincapié en la dependencia de un liderazgo burgués y las FAR reivindican el crecimiento de la conciencia del conjunto de la clase obrera en el marco de la experiencia peronista, advirtiendo y ejerciendo la posibilidad de incorporarse a la política y empezar a jugar un papel protagónico, más allá de defender sus demandas reivindicativas. Recomiendo leer este material, entre las páginas 10 y 48.

Este documento me parece excepcional para la izquierda peronista, no solo porque Carlos Olmedo, que no provenía del peronismo, era uno de los dirigentes con más formación política e ideológica de esos tiempos, sino porque además en esos meses estaba muy avanzada la construcción de las OAP (Organizaciones Armadas Peronistas) en la provincia de Córdoba. Allí confluían los mejores cuadros de la FAR, uno de los grupos fundadores más lúcidos de Montoneros (la Columna Sabino Navarro), y las FAP, vinculadas al Peronismo de Base, nacido en esa provincia.

Olmedo contesta desde las opiniones de su organización, pero además expresa uno de los mejores momentos de síntesis política de la izquierda peronista, que se manifestaba en Córdoba, donde se habían desarrollado sucesos muy importantes. En el plano sindical, esa izquierda era parte de las listas clasistas y antiburocráticas, que compartían con otras expresiones de la izquierda no peronista. Esas listas conducían gremios y comisiones internas en Sitrac-Sitram, Smata, Luz y Fuerza, Gráficos, Telefónicos, etc.

Olmedo fue asesinado el 3 de noviembre de 1971. Participaba en un operativo de las OAP que se proponía secuestrar a Oberdan Sallustro, un alto directivo de Fiat. Con él cayeron otros dos compañeros de las FAR, Agustín Villagra y Juan Carlos Baffi, y también Raúl Peressini de las FAP. Tiempo después, el PRT-ERP secuestraría a Sallustro. Una carta de Santucho a su compañera da cuenta del enorme respeto y valoración política que tenía por Olmedo. En las FAP esa caída se sintió de la misma manera.

En agosto de 1972, militantes y dirigentes presos de Montoneros y de las FAR, participaron con Santucho y otros dirigentes del PRT-ERP en la fuga de Trelew. Se fugaron 3 dirigentes del PRT-ERP, 2 de las FAR y uno de Montoneros. Los 19 fusilados por la Marina, el 22 de ese mes, pertenecían a esas organizaciones.

Cuando el retorno de Perón dejó de ser una consigna para convertirse en una posibilidad efectiva, y finalmente se concretó, las diferencias políticas entre las organizaciones peronistas y el PRT-ERP se tensaron. La conducción del PRT-ERP estaba convencida que el retorno era una concesión de los militares, y que traía consigo una trampa, para tratar de apaciguar las puebladas populares que se estaban produciendo en el país (Cordobazos, Rosariazos, Tucumanazos, etc.), y neutralizar el creciente prestigio que estaban ganando las organizaciones armadas. La consigna de reemplazar a los mártires de Trelew generó un importante crecimiento de todas las organizaciones armadas, y aumentaron las simpatías populares por sus acciones militares. Lo mismo ocurrió con la ejecución de Aramburu.

Montoneros y las FAR reivindicaban la vuelta de Perón como un triunfo popular, pero además se ilusionaron con el posicionamiento estratégico del viejo líder exiliado. A contrapelo de lo que indicaba la experiencia del peronismo revolucionario, y en particular el desarrollo de su relación con John William Cooke, suponían que Perón se había actualizado a partir de los nuevos hechos mundiales (Revolución Cubana, luchas anticoloniales en África, triunfo de Vietnam, Mayo Francés) y que apostaría por el socialismo. Las cintas grabadas que enviaba desde el exilio y el film "Actualización doctrinaria para la Toma del Poder", donde lo entrevistaron Octavio Gettino y Fernando Solanas, ponía en sus palabras esa supuesta radicalización.

Las FAP y otras organizaciones de la izquierda peronista como el MR17 (liderado por Gustavo Rearte) y el FRP (liderado por Armando Jaime), fueron mucho más precavidas con respecto a Perón al que no dejaron de caracterizar como un líder burgués. En consecuencia, fueron mucho menores sus desencuentros con el PRT-ERP.

Los primeros indicios de que Perón no había regresado a apoyar la causa del socialismo, sino a fortalecer la dominación capitalista, con un proyecto que denominaba Argentina Potencia, confirmaron las presunciones del PRT-ERP. Pero esta organización siguió actuando sin valorar que lo que quedaba claro en lo estratégico, llevaría un tiempo procesarse en lo político para millones de habitantes de este país que habían confiado que el regreso del líder sería venturoso. Después de la masacre de Ezeiza organizada por la derecha peronista y respaldada por Perón, el PRT-ERP asaltó el 6 de septiembre de 1973 el Comando de Sanidad en Buenos Aires. En enero de 1974, ya con Perón en el gobierno, ocupó el Regimiento de Azul.

El giro a la derecha de Perón, inesperado para la conducción de Montoneros, generó vacilaciones en su conducción sobre cómo posicionarse con su líder. Estas vacilaciones eran criticadas en la Revista Militancia, dirigida por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Duhalde, donde se había creado una tira humorística con un personaje que se llamaba Tendencio. De esas discusiones en el interior de Montoneros surgió seguramente la decisión de marcarle la cancha al líder, que se concretó con la ejecución del Secretario General de la CGT, José Ignacio Rucci, un burócrata metalúrgico que había estado ligado a la masacre de Ezeiza. Después del 1 de mayo de 1974, la ruptura de Montoneros con Perón fue definitiva. Y a partir de esas nuevas definiciones se produjo un acercamiento de su conducción, liderada por Firmerich, con el PRT-ERP.

Las FAP, al igual que otros grupos del peronismo revolucionario, sintieron menos el impacto del giro de Perón y mantuvieron una línea crítica, por eso cuestionaron su papel en Ezeiza y su apoyo posterior a la derecha peronista que empezó a sabotear al gobierno de Cámpora y a desplazar a los gobernadores con más arraigo popular (Bidegain, Cepernic, Martinez Baca, Ragone, Obregón Cano, etc.). Desde esa postura, expresada por Jorge Di Pascuale, dirigente sindical de Farmacia y miembro de la Mesa Política del Peronismo de Base, reivindicó el carácter de compañeros de quienes habían ocupado el Regimiento de Azul. En esa intervención advertían que las diferencias sobre cómo posicionarse en una coyuntura política no invalidaba el respeto y la confianza que se merecían.

El PRT-ERP impulsó desde 1973 una propuesta política denominada Frente Antimperialista por el Socialismo que contó desde su primer encuentro con el apoyo del Frente Revolucionario Peronista (FRP), liderado por el dirigente salteño Armando Jaime. Se realizaron distintas reuniones regionales previas que sustentaron una amplia convocatoria al IV Encuentro del FAS que se realizó en Villa Luján, en Tucumán, el 18 de agosto de 1973. Allí estuvieron presentes militantes de la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), y contó con la adhesión de distintos grupos peronistas como la ARP, que todavía sostenía Alicia Eguren, la Columna Sabino Navarro de Montoneros y la regional Tucumán de las FAP.

En ese encuentro se intentó lanzar la candidatura presidencial de Agustín Tosco y Armando Jaime, que no pudo concretarse por la negativa de Tosco, que consideraba que no era el momento político de salir a competir contra Perón. El V Congreso realizado en el Chaco amplió su convocatoria, donde volvieron a estar presentes Agustín Tosco, Manuel Gaggero, el cura Ramondetti, referente de los sacerdotes del Tercer Mundo, y Alicia Eguren. Armando Jaime fue elegido presidente del FAS. El VI y último congreso se realizó en Rosario el 16 de octubre de 1974, con la presencia de más de 25.000 asistentes. Allí sí hubo una participación formal de las FAP, que estuvo representada por Alfredo Ferraressi, dirigente de Farmacia e integrante de la Mesa Política del Peronismo de Base. También hubo una importante representación del OCPO y del FR17, que surgía de una fusión del FRP y el MR17. Participaron figuras muy reconocidas como Silvio Frondizi, Alicia Eguren y el diputado Rodolfo Ortega Peña.

Con respecto a la representación de las FAP, una organización que muchos se han atribuido haber dirigido, corresponde hacer algunas aclaraciones. En sus comienzos, cuando emergió públicamente fue dirigida por Cacho Envar el Kadri, Amanda Peralta y Nestor Verdinelli, que fueron detenidos en Taco Ralo en 1968. Entre 1969 y 1972 participaron distintos compañeros en su dirección entre los que se cuentan Jorge Cataldo, Enrique Ardeti, Raimundo Villaflor, Jorge Caffati y en 1971 se incorporó Amanda Peralta, que había sido liberada de la cárcel en junio de ese año. A partir de diciembre del 72, se constituyó la FAP Nacional. Por su lado, el grupo liderado por Amanda Peralta y Envar el Kadri asumió la identidad de FAP 17, que no tardó en disolverse. La mayoría de los militantes se incorporaron a Montoneros.

Quienes dirigieron las FAP Nacional o FAP-Peronismo de Base, entre fines de 1972 y 1979, fueron Raimundo Villaflor, Enrique Ardeti, Ruben Palazzesi y Elsa Martínez. Esa dirección nunca fue pública, su representación era asumida por la Mesa del Peronismo de Base donde participaban fuertes referentes sindicales y sociales. Entre ellos, los dirigentes del gremio de Farmacia Jorge Di Pascuale y Alfredo Ferraressi, el gráfico José Villaflor, el dirigente de UTA Miguel Ángel Mars, el teólogo y ex sacerdote Rubén Dri, etc.

Hay militantes memoriosos que aseguran que antes del último encuentro del FAS se realizó una reunión entre Raimundo Villaflor y Roberto Santucho. En esa conversación se discutió la incorporación definitiva de las FAP-PB al FAS. Hubo acuerdo político, pero Villaflor planteó la exigencia de acordar en la línea operacional. Allí surgían diferencias que en ese momento parecieron insalvables. El PRT-ERP tenía una fuerte orientación de golpear a las Fuerzas Armadas, a quienes identificaban como "ejército de ocupación", y las FAP-PB privilegiaban el accionar militar contra las patronales y las burocracias sindicales.

El pico de luchas sindicales en la Argentina desarrollado en los años 1974 y 1975, con cifras de 800 y 500 conflictos anuales en fábricas grandes, encontró al conjunto de la izquierda participando activamente desde agrupaciones de base, cuerpos de delegados o sindicatos. Las organizaciones político-militares como el PRT-ERP, la JTP que respondía a Montoneros, las FAP-PB y las FAL 17, tuvieron presencia fabril junto a otros grupos que se habían militarizado, como el OCPO, el FR17, el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) y Resistencia Libertaria (RL). Pero también eran parte de esa lucha fuerzas de izquierda que nunca eligieron la vía armada. Todos estuvieron presentes, participando activamente en las luchas de los trabajadores y las coordinadoras interfabriles.

Las luchas de los años 70 en la Argentina con una perspectiva socialista no pudieron concretar una herramienta política (frente, partido o movimiento) que contuviera a las principales organizaciones pero, entre ellas, las diferencias políticas se saldaron sin agravios importantes. No se registran enfrentamientos militares entre ellas, como sí sucedió en otros lugares del continente. Los desacuerdos casi nunca fueron expresados como críticas públicas, hubo acuerdos, acciones conjuntas, diálogos y silencios.

Es probable que las características de las izquierdas que hegemonizaron los intentos revolucionarios durante esos años hayan determinado esa falta de sectarismo, que se prolongó posteriormente en la lucha por la liberación de los detenidos y por la aparición de los desaparecidos y desaparecidas. En la Argentina de los 70 y los años posteriores, organizaciones de DDHH y las organizaciones políticas con vocación revolucionaria, reivindicaban a todos los presos políticos y pedían por la aparición con vida de todos los desaparecidos. Tampoco hubo lugar para el macartismo. En el peronismo, esa lacra fue siempre una manifestación de las corrientes de derecha como el Comando de Organización, la CNU, la Juventud Peronista de la República Argentina (más conocida como Jotaperra) y la Juventud Sindical (que respondía a Rucci).

Esa relativa armonía se trasladó a las cárceles. Alguna vez, entrevistando a una compañera de las FAP-PB que estuvo presa en Devoto, me comentó que entre las presas siempre hubo compañerismo, aunque las detenidas de su organización se llevaban mejor con las "perras" (presas del PRT- ERP), que con las "montos".

Publicado en:
huelladelsur.ar
lahaine.org

Los UlalosCapítulo 70Perón había llegado el día anterior a la finca de los Arzuaga en La Banda, para alojarse, allí, dur...
20/07/2026

Los Ulalos
Capítulo 70
Perón había llegado el día anterior a la finca de los Arzuaga en La Banda, para alojarse, allí, durante aquel fin de semana. Se aprovecharían aquellos días de marzo -en 1941-, para diversas reuniones, personalizadas. Con dirigentes políticos, sociales, culturales y religiosos de Santiago del Estero.

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https://ulalos.blogspot.com/2026/07/capitulo-70.html

Los UlalosCapítulo 69“La historia colonial del noroeste argentino fue una de las más conflictivas del Virreinato. La res...
13/07/2026

Los Ulalos
Capítulo 69
“La historia colonial del noroeste argentino fue una de las más conflictivas del Virreinato. La resistencia no fue homogénea: mientras los valles Calchaquíes lograron mantener su autonomía por más de un siglo, las poblaciones encomendadas sufrieron un proceso irreversible de desestructuración.”

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Los UlalosCapítulo 18Enrique Soli era un hijo de inmigrantes italianos, llegados al departamento Banda hacia 1889. Su pa...
06/07/2026

Los Ulalos
Capítulo 18
Enrique Soli era un hijo de inmigrantes italianos, llegados al departamento Banda hacia 1889. Su padre y su mamá, ambos veinteañeros, se habían acogido al plan de estímulo a la inmigración del gobierno argentino basado en la Ley N° 817 de Inmigración y Colonización (sancionada en 1876, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda).
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PRT-ERP y Montoneros desde dentro Por causa de una publicación del investigador Walter “Peregrino Latinoamericano”, acer...
04/07/2026

PRT-ERP y Montoneros desde dentro


Por causa de una publicación del investigador Walter “Peregrino Latinoamericano”, acerca de las guerrillas argentinas de los años setenta, decidí escribir esta síntesis, relacionada con el mismo tema. El estudio de Walter es elogiable, por su ajustada metodología historiográfica. Contiene precisiones valiosas. Sólo algunas afirmaciones resultan, según mi criterio, erróneas. Es mi intención aportar algo sobre estas últimas. Pues del trabajo mencionado, podría entenderse que:



* “Montoneros” denominaría a todas y todos los guerrilleros.

* La guerrilla habría sido impopular.

* Perón habría sido “un dictador”. (1)





Julio Carreras





1. Militancia



Fui militante del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), entre mediados de 1972 y fines de 1977. El Partido Revolucionario de los Trabajadores, marxista leninista, era la conducción política del Ejército Revolucionario del Pueblo. Guerrilla urbana y rural argentina, en operaciones desde 1970 hasta 1977. (2)

Desde mi nacimiento, hacia fines de 1949, hasta 1971, había sido peronista. Como mi padre, mis tíos y mis abuelos. También como todos ellos, católico, junto a la inmensa mayoría de la población en Santiago del Estero.

Hacia fines de 1972, con 22 años de edad, fui convocado a colaborar, escribiendo notas informativas, con la revista Posición, de Córdoba. Que por entonces editaba 5.000 ejemplares, distribuidos mayormente en el interior argentino. La publicación estaba financiada por el FAS (Frente Antiimperialista y por el Socialismo). Cuyo socio mayoritario era el PRT. Trabajé y milité allí hasta fines de 1974.

Desde principios de 1975 hasta el inicio de 1976, fui responsable general de una Zona Operativa del PRT ERP: el departamento San Justo, de Córdoba. Situado en el límite entre Córdoba y Santa Fe.

En enero de 1976 fui detenido, junto con mi esposa, quien también era militante del PRT, y nuestra hijita de cinco meses.

Ya en la cárcel, integré la dirección del PRT (dentro de la cárcel). Hasta el momento de mi renuncia al Partido. Impulsada por las informaciones que nos llegaban de fuera: nuestra guerrilla había sido totalmente derrotada, y nuestro partido estaba en completa retirada y dispersión.



2. El PRT y el ERP



Guerrilleros fugados de la cárcel de Rawson, asilados en Cuba
El PRT era un partido de Cuadros Revolucionarios. Es decir, de personas -hombres y mujeres- que se dedicaban a tiempo completo a trabajar para la Revolución Socialista. Debido a esto, nadie ingresaba directamente al PRT. Sino debía cumplir etapas -más o menos largas, según las características personales de los candidatos- antes de llegar a la condición de “Militante”. Los pasos necesarios en este proceso se regulaban así:



1º: Contacto.

2º: Contacto organizado.

3º: Simpatizante.

4º: Simpatizante organizado.

5º: Militante.



Recién luego de haber atravesado todos esos niveles, la o el aspirante llegaba a estar preparado para integrar una responsabilidad, como integrar o dirigir una célula partidaria, cumplir funciones de dirección, u otras. El militante podía trabajar en el área política, únicamente, o integrar -generalmente dirigir- células del ERP.



Para ingresar al ERP no era imprescindible ser militante del PRT. Una mujer o un hombre que tuviera deseos de luchar por la Patria y el Socialismo, supiera manejar armas o tuviese inclinación hacia la actividad militar, podía integrar el Ejército Revolucionario del Pueblo. Dos de los ejemplos más extremos de esta adhesión militar y no completamente política, fue la de los dirigentes de Tacuara, Joe Baxter y Charlie Moore, con sus seguidores.

En el ERP la progresión jerárquica era:



1º: Combatiente.

2º: Sargento.

3º: Teniente.

4º: Capitán.

5º: Comandante.



3. Marxistas y Peronistas



Montoneros, era una organización inicialmente filo-peronista (es decir, no nacida en el seno mismo del Movimiento Peronista, sino más bien entre sectores católicos revolucionarios). Luego de integrarse plenamente al Frente de Liberación Justicialista, se constituyó en fuerza aglutinante mayoritaria de la Juventud Peronista. Este elemento nuevo dentro del Peronismo Tradicional, llegó a ser, con una rapidez fulgurante, la principal fuerza movilizadora dentro del FREJULI. Este frente, órgano político que creó y dirigía el teniente general Juan Domingo Perón desde su exilio en Madrid, ganaría las elecciones de marzo de 1973. Constituyéndose en el primer gobierno legítimo, luego de 18 años de dictaduras o emplastos falsamente democráticos, desde el derrocamiento de Perón por el golpe militar de 1955.



El Partido Revolucionario de los Trabajadores, en cambio, surgió por evolución del FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano y Popular). El FRIP había nacido hacia mediados de la década de 1950, en Santiago del Estero. Fundado y dirigido por Francisco René Santucho, era Nacionalista y Antiimperialista. “Antiimperialista” significó para el FRIP “anti yanqui” y “anti soviético”. Esto duraría hasta los primeros tiempos del PRT, más o menos entre 1964 y 1973. En su etapa inicial, conducido por Francisco Santucho, el FRIP se alinearía con los sectores combativos del Peronismo en la Resistencia. Particularmente con sectores sindicales como la CGT de los Argentinos, liderada por el sindicalista católico Raymundo Ongaro. Luego de 1962, la conducción del FRIP fue derivando hacia un hermano menor de los Santucho, Mario Roberto. Este imprimió un giro ideológico en el PRT, que lo convertiría en netamente marxista leninista, más tarde, ya hacia 1974 inclinado a posturas pro soviéticas.



4. Diferencias operativas

Acto público de Montoneros.

Montoneros consideraba a su guerrilla un factor más dentro de la lucha política, dirigida, en primer lugar, a los enemigos del peronismo. Pero también a sus enemigos internos, dentro de un movimiento donde confluían fuerzas de derecha, centro e izquierda. Desde tal perspectiva, consideraba válido el ataque o eliminación de civiles. Como el caso de los sindicalistas derechistas Vandor o Rucci.



El PRT dirigía su acción guerrillera únicamente a las Fuerzas Armadas. Y a las grandes empresas extranjeras. Pues formaban parte de una estrategia geopolítica dependiente del imperialismo estadounidense. Que tendían a frenar el desarrollo independiente argentino. Perpetuando así una situación de oscuro atraso, miseria e injusticia en nuestro país. Raramente se atacaba objetivos civiles. Y si se lo hacía, era sobre empresarios o funcionarios extranjeros, por formar parte de un esquema coercitivo, responsable de la opresión sobre miles de trabajadores argentinos, o su represión, torturas, secuestros, etcétera.



En este ítem, debe señalarse que no únicamente el ERP y Montoneros operaban militarmente desde el campo revolucionario. Entre 1965 y hasta 1977, surgieron varias guerrillas, bajo el calor de un auge combativo que se había multiplicado desde El Cordobazo, El Rosariazo, el Tucumanazo, y otras insurrecciones populares. Casi todas eran pequeños grupos de amigos, que llegaban a desplegar redes, a veces de hasta cien o doscientas personas en el plano nacional. Especialmente en las grandes ciudades. Las más grandes de ellas fueron las FAL (Fuerzas Argentinas de Liberación) y las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas). De ambas guerrillas madres, por atomización fueron emanando otras, como FAL “Ché Guevara”, CPL (Comandos Populares de Liberación), Montoneros “Columna Sabino Navarro”, etcétera. Algunas de estas organizaciones tuvieron a su cargo la ejecución de civiles, particularmente algún gerente de empresas monopólicas, o sindicalistas que actuaban como informantes de las patronales.



5. Popularidad de la guerrilla.



Entre 1959 y 1973 la popularidad de las guerrillas alcanzó un alto índice entre toda la población argentina. En 1955, una cruenta dictadura militar se había impuesto para destruir la infraestructura industrial independiente que se desarrollase durante los 10 años de gestión estatal peronista. Los poderes concentrados de la oligarquía terrateniente, el empresariado dependiente del extranjero y las empresas norteamericanas e inglesas, con apoyo de la Unión Cívica Radical y grandes sectores de las clases medias -principalmente entre los porteños- aunque también entre las pequeñas burguesías gringas de Santa Fe, Córdoba, Mendoza, añadieron su repugnancia visceral hacia los valores criollos, sustentados por quienes ellos denominaban “negros”, al proyecto capitalista explotador que anhelaba llevar hacia atrás los altos salarios, la sindicalización obrera, el rol decisivo de la mujer en el panorama político, y otras conquistas de estas mayorías silenciadas durante siglos.

La aparición de Uturuncos, guerrilla del Norte Argentino, en 1959, fue el primer clarinetazo que comenzó a elevar las expectativas populares sobre la necesidad de combatir contra dictaduras o gobiernos títeres, para obtener nuevamente una genuina democracia.

Desde 1964, comenzaron a sucederse una gran cantidad de acciones guerrilleras -tomas de cuarteles, desvió de camiones con alimentos para repartirlos en barriadas humildes, ataques a comisarías, grandes bancos, secuestros de empresarios extranjeros, etcétera-, de gran repercusión popular. Su inesperada presencia y la cobertura que los medios de comunicación otorgaban a estos hechos, cada vez más numerosos, multiplicaba su eco por todo el país, por entonces ya intercomunicado por la telefonía, la radio y la televisión.

Así, al llegar a los años 1972 y 1973, las dictaduras militares se veían agobiadas por una ofensiva popular en tres frentes: el político, el sindical y el guerrillero. Por entonces, las organizaciones guerrilleras habían alcanzado un altísimo grado de aprobación, no sólo entre los sectores más humildes, sino entre las juventudes de clases medias de toda la Argentina.



6. Perón no fue “un dictador”.



El general Juan Domingo Perón y todos los hombres y mujeres que lo acompañaron, durante sus dos gobiernos, fueron elegidos por elecciones libres, absolutamente legales y democráticas, donde obtuvieron mayorías apabullantes. De ninguna manera puede compararse, entonces, al legítimo presidente Perón con las fuerzas minoritarias, conducidas por operadores locales y estadounidenses, que lo derrocaron. Luego de bombardear criminalmente a la población civil.





Notas



(1) El estudio de Walter “Peregrino Latinoamericano” puede verse en un video producido por el autor, desde el siguiente enlace: https://www.facebook.com/walter.daniel.754/videos/1948331785343089

(2) La última acción importante del ERP fue la “Operación Gaviota”. Intento de atentar contra el avión presidencial con Videla y Martínez de Hoz dentro. José Alfredo Martínez de Hoz y Jorge Rafael Videla iban a viajar en el Tango 02, el 17 de febrero de 1977. Su objetivo fue descabezar a la dictadura. Un oficial de inteligencia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) consiguió los planos de la red de tuberías del Arroyo Maldonado. Un informante de la organización guerrillera pudo acceder a esos documentos, hizo una copia. Y lo pasó a la responsable de inteligencia. Cuando los jefes del ERP verificaron que el tubo de cemento pasaba justo por debajo de la pista del aeropuerto Jorge Newbery, prepararon meticulosamente el atentado. Mas en el momento preciso de efectuarlo, fracasó, por no haber funcionado correctamente los explosivos. (Ver: “Operación Gaviota...” Infobae. https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/18/operacion-gaviota-el-dia-que-el-erp-casi-volo-por-los-aires-a-videla-y-martinez-de-hoz/)

* Esta nota fue publicada por primera vez en el blog Tinkunaku, https://tinkunaku.blogspot.com/ el 8 de junio de 2021.

La foto muestra a un grupo de guerrilleros argentinos en Cuba. Luego de la fuga de la cárcel en Rawson. En el centro de la foto, Mario Roberto Santucho y Marcos Osatinsky (PRT-ERP y Montoneros). En el extremo derecho, Roberto Quieto (FAR).

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