09/09/2024
https://www.facebook.com/share/p/ZqVATnRUwuE5Srpf/
Existen víctimas, testigos y prueba material suficiente para señalar que sacerdotes jesuitas, la mayoría españoles de Cataluña, cometieron abusos sexuales en el hogar de niños Tacata de Quillacollo; en los colegios San Calixto de La Paz, Juan XXIII de Cochabamba, en sus campus Villa Granado y Cocaraya; Sagrado Corazón de Sucre; o en las parroquias San Miguel de Charagua, Nuestra Señora de La Merced en Santa Cruz, Pío X de Cochabamba; Virgen Milagrosa de El Alto; y en el propio noviciado de la Compañía de Jesús, en Oruro.
Abusaron sexualmente de hijos de mineros, de fabriles y niños indígenas aymaras de El Alto, La Paz, Trinidad Pampa, quechuas de Chuquisaca y Cochabamba, niñas indígenas guaraníes de Charagua; para mencionar sólo lo que hasta ahora se conoce.
Fueron cientos de niños y niñas víctimas de pederastia eclesial, por décadas, prácticamente en todo el territorio nacional y de distintas nacionalidades. Por eso sostenemos que son delitos contra el pueblo de Bolivia.
Lo de Pica es un hecho aislado, decían; que no lo sabían, decían; pero todo indica que la Pederastia jesuita fue sistemática, de varios curas; y ahora aparece documentación que revela que hubo encubrimiento institucional al más alto nivel. Lo sabían, y en su encubrimiento tienen responsabilidad jesuitas de altísimo nivel, desde la curia jesuita en Roma, hasta sacerdotes locales. Captaban víctimas, "investigaban" y ahora acompañan a realizar la denuncia, como parte de una invariable ruta a la impunidad. Tienen políticas institucionales y protocolos para ello.
Este complejo y aberrante caso de abuso a las libertades sexuales y los derechos humanos de cientos de niños bolivianos, podría calificar como crimen de lesa humanidad, ¿cierto?