15/09/2019
Todos los asesinos habían sufrido abusos y abandono en su infancia, en particular de mano de sus madres.
La mayoría había sido o un bully
(acosador) o una víctima de acoso. Muchos habían cometido algún crimen de índole sexual, lo que les daba una sensación de poder.
Y todos eran narcisistas y manipuladores.
Otro importante indicio que tenían en común era la crueldad hacia los animales.
"El maltrato animal es un buen indicador", resaltó el exagente. "Si alguien es despiadado con un animal indefenso no te sorprendas de lo que podría pasar en el futuro".
Cuando aún no los llamaban así, el agente del FBI se dedicó a visitar asesinos en serie para entender cómo funcionaban sus mentes y cómo se podía usar ese conocimiento para resolver casos. Pero su estudio lo afectó profundamente y casi le cuesta su vida.