02/10/2025
DISCURSO EN HOMENAJE A LOS CIEN AÑOS DE NACIMIENTO DE GERMÁN COÍMBRA SANZ
Señoras y señores, queridos colegas escritores, autoridades, amigos todos:
Hoy nos convoca un centenario que no es solamente un aniversario de fechas, sino una celebración de identidad, de raíces y de permanencia. Hace cien años nació Germán Coímbra Sanz, un hombre que, con su pluma, su voz y su acción, supo dar forma y memoria a lo que somos los cruceños en la literatura y en la cultura.
Coímbra supo escuchar el murmullo de nuestras leyendas, el habla de nuestras calles, el rumor de los bosques y los pueblos del oriente, y los transformó en literatura. En sus poemas, cuentos, novelas y obras de teatro palpita nuestra manera de hablar, de reír, de creer y de soñar. Es por eso que Pedro Shimose lo llamó con justicia un “literato tradicionalista, comprometido con su comunidad y su época”.
Allí están Mientras tanto, Romances del camino, La canción que tú cantabas, Chaquiras, Pedrería o Estrellas del amanecer, como testimonio de una sensibilidad poética que no se cansó de cantar al terruño. Allí están también sus leyendas —La viudita, La Casa Santa, El Bibosi— que llegaron incluso a la televisión para que nuevas generaciones conozcan el patrimonio narrativo de nuestro pueblo. Allí está su teatro, donde puso en escena personajes de carne y hueso, y también seres míticos que habitan la memoria popular.
Germán Coímbra Sanz no se detuvo, sin embargo, solo en la creación literaria: fue también un investigador infatigable. Estudió la mitología sirionó, los refranes y supersticiones de Santa Cruz, el habla propia de nuestra región, la religiosidad popular del Santuario de Cotoca, y tantas otras facetas de la cultura camba Sus páginas son un mapa de nuestra identidad.
Y además de escritor y etnógrafo, fue un constructor de instituciones. Fundó el Comité pro Santa Cruz, la Casa Municipal de Cultura, dirigió el Jardín Botánico, enseñó en la Universidad Gabriel René Moreno, y nos legó, quizá con especial cariño, la Sociedad Cruceña de Escritores que hoy lleva su nombre y de la cual tengo el honor de ser transitoriamente presidente, luego de que insignes autoras, hoy aquí también presentes me pasaran la posta de tremenda responsabilidad.
Permítanme detenerme en este hito. Cuando uno recibe el compromiso de conducir esta Sociedad, no solo hereda una institución: recibe una misión. Germán Coímbra la concibió como un espacio de encuentro, de defensa y de proyección de la literatura cruceña y a ello nos estamos dedicando con el mismo espíritu, pero con nuevas herramientas.
Con el apoyo justamente de la Secretaría de Cultura del Gobierno Municipal de Santa Cruz y del Fondo Municipal Editorial hemos conseguido publicar las obras de nuestros autores en antologías de las que ya tenemos varios títulos; también visitamos colegios para promover no solo nuestras letras, sino también los principios, valores y filosofía de vida de los cruceños, ampliamente expuesta en nuestros poemas, novelas, ensayos y cuentos; como institución hemos creado nuestra propia página web y nos relacionamos con el mundo a través de nuestras redes sociales, creamos la Biblioteca Germán Coimbra Sanz; realizamos talleres y conversatorios presenciales y virtuales; asistimos a congresos nacionales y ferias de libros en todo el país para que nuestra literatura se conozca, se proyecte y se difunda. Organizamos giras por hospitales para tratar de llevar algo de alegría a los niños que se encuentran allí luchando por sus vidas porque nuestra sensibilidad nos exige estar junto a quienes más lo necesitan.
Creo que esta es la mejor manera de honrar a don Chichi Coímbra, a su señora esposa, a su gran familia y su obra: continuar su legado, hacerlo dialogar con el presente y proyectarlo hacia el futuro, pero con alegría, con mucha creatividad, con el ingenio que caracterizó a nuestro mentor a quien le bastaban tres líneas para dejar deslumbrado a cualquiera, como quedó en evidencia en la dedicatoria del libro "Bajo la luna menguante" a su musa... “Para Ana María, que tantas veces me ha dicho: !No me vengas con cuentos!”
Hoy, cuando la incomprensión o la calumnia pretenden empañar la imagen de Santa Cruz y de sus hijos, esta frase me parece de lo más oportuna y apropiada. Nos acusan de racismo, cuando la esencia del cruceño es ser hospitalario, franco, valiente y leal a Bolivia. ¡No nos vengan con cuentos!
Dicen que el modelo cruceño no existe y que nuestro desarrollo se lo debemos a los excedentes de la minería occidental. ¿A qué deuda se refieren? Ha sido al revés, de nuestro petróleo solo recibimos el 11% después de muchas luchas, sangre, dolor y sacrificio. ¿"Quejte" el 89% restante? ¡No nos vengan con cuentos!
Nos tildan de separatistas cuando exigimos una justa distribución de recursos para atender nuestras necesidades de salud, educación y servicios elementales. Y esto no es nuevo. Ya en 1939, el poeta Rómulo Gómez hijo escribió:
“Entra con franqueza, que un placer nos dás;
es ley del cruceño la hospitalidad (...)
Entre bolivianos el cruceño siente
tal vez las ofensas más hondas, más fuertes;
es tipo llanero, es bravo y sencillo,
por eso no esconde, ni miente, ni finge.
Quiere a su Bolivia con amor de hijo
y por ella acepta cualquier sacrificio.
Hoy espera mudo; ¡la hora vendrá
de escribir su nombre en la eternidad!”
¡Así que no nos vengan con cuentos!
A cien años del nacimiento del fundador de nuestra institución, nuestra gratitud es inmensa y la manifestamos en cada página, en cada escena, en cada refrán recuperado, en cada verso y en cada escritor que hoy encuentra en la Sociedad que él fundó un lugar para crecer y proyectarse.
Que este centenario no sea solo memoria, sino compromiso: compromiso de escribir, de investigar, de defender nuestra identidad y de aportar, como él lo hizo, a la cultura boliviana desde el corazón de Santa Cruz.
¡Muchas gracias!
Alfredo Rodríguez
Presidente SCEGCS