30/05/2026
Nacida en Constantinopla hacia mediados del siglo X, Teófano Skleraina llegó a Roma en 972 para contraer matrimonio con Otón II, en el marco de las relaciones diplomáticas entre el Imperio Bizantino y la dinastía otoniana.
Tras la muerte del emperador en 983, Teófano asumió la regencia en nombre de su hijo, Otón III, quien contaba con apenas tres años de edad. Durante casi una década dirigió los asuntos del Imperio, preservó la continuidad dinástica y sostuvo la autoridad imperial frente a los desafíos políticos de su tiempo.
Su trayectoria constituye uno de los ejemplos más notables de ejercicio efectivo del poder por parte de una mujer en la Alta Edad Media. Asimismo, su presencia en la corte otoniana favoreció el intercambio político y cultural entre Constantinopla y los territorios gobernados por la dinastía otoniana.