17/06/2020
El verano nos dejó mucha sabiduría y crecimiento. En una de nuestras caminatas frecuentes nos encontramos con un nido que cuidamos durante todo el proceso de maduración de los huevos. Estuvimos observando cómo los padres prepararon el nido, cómo fueron empollados y finalmente el día en que los pequeños pajaritos salieron de su cascarón. Mi hijo mayor estuvo tan feliz de ver tanta maravilla del mundo natural y estamos tan conectados con el nacimiento debido a mi profesión como Doula de parto, que ésta fue una de sus tantas experiencias inolvidables que trajo el verano del 2020. La vida con educación en casa y sin escuela ni estructuras cronológicas nos ayudan a crecer en conocimiento de los alrededores. Adquieren cada vez más autonomía con el medio ambiente y su conciencia ecológica crece a pasos gigantes. Una de las bellezas de la vida y la vida de campo.