20/02/2019
Entre la envidia y la paranoia, ¿Caimanes del mismo caño?
Cuando llegué a Chile me sorprendía la desconfianza de su gente, la sensación perenne de qué el que se les acerca tiene intenciones ocultas no confesas, actuando casi bajo la premisa de piensa mal y acertaras, que me generaban la sensación de ¿qué les pasa?, y llegando incluso a contagiarme de esa sensación de si son así de desconfiados por algo será, no confíes en gente desconfiada, etc. Pero con el tiempo y conociendo algo de su historia he llegado a entender de dónde viene esa desconfianza, el famoso refrán del paquete chileno no es vano y además ciertamente son una población que ha sido engañada por sus gobernantes y políticos… de dónde me sonará eso conocido….
Nosotros, los Venezolanos por el contrario somos regalados, confiados y hasta tontos, por eso nos han vendido gato por liebre, nos han cambiado oro por espejitos y petróleo por apoyo político, así somos, pero tenemos otra pata coja somos envidiosos, la envidia nos ha destruido como nación a pesar de todas las riquezas que tenemos, la envidia de nuestro pueblo a lo que tiene el otro pero sin querer hacer el esfuerzo necesario para tenerlo, hemos vivido de la renta petrolera, “la bequita”, “la misión”, “El Cadivi”, etc.
La envidia es la expresión más cruda del odio, de la psicosis en sí misma, y algunos me dirán que para que haya envidia es porque ya se instauró la otredad en la psiquis y eso descartaría de inmediato la psicosis, cierto, pero ojalá fuese así de fácil, la psicosis contempla la otredad por algo en las alucinaciones y en los delirios: es otro el que le dice cosas, hace cosas, etc. Es otro el que tiene algo que ellos no tienen, allí está la envidia, con el agravante que la envidia es destructiva, no sólo se quiere tener/poseer lo que el otro tiene, sino que en los casos en los que no se puede tener lo que el otro tiene entonces se recurre a atacar/destruir en el otro lo que no se puedo tener…. ¿Les suena conocido?
El Chavismos/Socialismo/Comunismo no le perdono a la IV República ser la era de oro de Venezuela, no pudo tolerar el desarrollo, crecimiento, bonanza y riquezas que generó la democracia, y de la que ellos no pudieron ser parte/pertenecer, la acusan de no darle “acceso” a los más desfavorecidos a ese desarrollo, pero eso no fue así, Venezuela fue un país de oportunidades para el que las quiso aprovechar, para el que trabajó, se esforzó, estudió y no desperdició el tiempo, fue un país donde el hijo del obrero/campesino se hizo profesional, tuvo a acceso a una educación universitaria gratuita, fue un país donde la clase media creció de manera exponencial, fue un país de vanguardia, referente dentro del continente de desarrollo.
Y aunque ver hacia atrás permite entender los problemas no resuelve los del día a día, cómo vamos a hacer para deslastrarnos de todo esto, no lo sé… ni idea… ni siquiera una pista… se me ocurre comenzar por nuestra viveza criolla esa que nos ayudó a salirnos con la nuestra pero que nos creó más problemas, ¿cómo empezar a lidiar con la envidia?, ¿cómo hacer que cada quién se haga dueño de su destino a través de sus acciones?, ¿cómo generar responsabilidad y compromiso en un país que aún se acuerda de “la bequita” y la anhela?
Me viene a la mente la frase de Lorenzo Mendoza cuando dijo “Él que envidia no avanza, él que aspira llega lejos”, y de eso se trata de aspirar pero con acciones, ¿Cómo haremos para poder inspirarnos en las potencias mundiales, en los países desarrollados, en sus políticas públicas y tropicalizarlas, hacerlas nuestras, que se adapten a nuestros requerimientos y den respuesta a nuestras carencias? Sin duda de a poco, porque así como es más fácil destruir una torre de tacos que armarla, así han destruido nuestro país y construirlo/reconstruirlo nos tomará tiempo y esfuerzo.