Les cuento: A través de los más de 25 años de experiencia profesional, incursionando en muchos de los campos profesionales que nuestra Arquitectura puede ofrecer, he notado que cuando ingresamos a la facultad, somos tantas mujeres como hombres, a veces más de unos que de otras y viceversa, pero en general los grupos son equilibrados. Cuando iniciamos ya el camino profesional, la actividad
laboral también es similar, ellos y ellas están empatados, a veces la oferta es específica para arquitectos y en otras prefieren arquitectas. Hasta ahí todo está bien, pero cuando pasan algunos años, gran cantidad de arquitectas desaparecen de la vida laboral o aparecen de manera intermitente y espaciada, con trabajos temporales, perdiendo así la continuidad de ingresos, hoja de vida, prestaciones sociales y actualización académica. Por esto, queremos saber dónde están, qué están haciendo y traerlas de nuevo al mundo laboral, porque después de 5 o 6 años de “Arquitortura”, no podemos quedarnos así nada más. No señoras, hay que reactivar esa bella carrera que tanto nos costó conquistar. Otro factor para realizar este encuentro, es que las profesionales que trabajan en obra o están en contacto permanente con Ingenieros civiles, eléctricos, hidrosanitarios, industriales y ambientales entre otros, se dan cuenta que la forma de comunicación entre ellas y ellos, es bien diferente. Nosotras, claro está, nunca dejamos de lado los conceptos de orden, simetría, estética, equilibrio, color, y los llevamos desde una puntilla hasta toda la edificación intervenida, y claro, ellos no siempre consideran esto relevante, porque al final todos sabemos que igualmente funcionará y no se caerá, pero quisiéramos adicionalmente que se respetaran estos conceptos y no lo callamos…. No es fácil pararse en frente de un grupo de trabajadores y decirles sin titubear que el trabajo realizado se tendrá que demoler o volver a realizar. No mientan, causa algo de temor. ¿Han visto cómo llegan los Ingenieros a decir lo mismo? “Oiga hermano, eso quedó mal hecho. Tumbe esa vaina y me debe tanto ($) por los materiales”. Parece fácil, cierto? Pero no todas somos tan directas.
¿Cuántas veces realizaste dibujos, monos, planos y entregaste llena de entusiasmo ideas para construir o renovar un espacio? Qué pasó, te pagaron esos honorarios? O te dijeron que más adelante te llamarían y cuando volviste ya lo habían hecho con un maestro. Por esto y por otros tantos factores, estamos invitándote a ti, a tus amigas colegas, a las estudiantes de Arquitectura, a acompañarnos en este viaje de reconquista de la mujer Arquitecta. Conformar la comunidad de colegas, nos unirá generando beneficios para todas. Puede ser que hoy tú no estés pasando por una difícil situación profesional, pero igual que a otras, en cualquier momento te puede suceder. Ahora, si estás súper bien, con mucho trabajo, feliz y estable, ven y vincúlate, podrás conocer colegas interesantísimas, valientes, guerreras y hasta de pronto ayudes a enganchar a una de ellas, dándole mayor sentido a tu bienestar. ”No nos abandonemos”.