En el libro “La condición humana” la filósofa alemana Hannah Arendt plantea comprender al ser humano a través de su actividad, contrariando las posturas antropológicas tradicionales que pretenden caracterizarlo a través de condicionamientos particulares como el nacimiento, la mundanidad, la mortalidad, y “el habitar la tierra” aparentemente universales. Esta nueva comprensión la define Arendt por
medio de la idea de la “vita activa” la cual está conformada por la labor, el trabajo y la acción. En líneas generales, la labor está conformada por la relación del ser humano con la naturaleza buscando proveerse para satisfacer unas necesidades básicas necesarias en su existencia. El trabajo, por otro lado, estaría comprendido por la actividad humana destinada a conseguir bienes artificiales y materiales, estando esta última estrechamente ligada con la idea de mundanidad. Pero la más importante y que queremos resaltar en este apartado es la idea de acción: La acción está ligada con la idea de la pluralidad del ser humano, que no es otra cosa que la paradoja de ser seres distintos pero a la vez iguales. Esa tensión de mantener la igualdad dentro de una pluralidad solo se concibe mediante la esfera política. Podemos decir, entonces que de acuerdo a Arendt la condición humana se completa a través del ejercicio público, social y por supuesto político. El ser humano es un ser político. ¿Pero cómo se desarrolla políticamente? Tomamos aquí las palabras de la profesora Indira Camelo Sierra que al respecto anotaba: “Sólo cuando el hombre se comprende como unidad, y como tal comprende que todos sus sentimientos, intenciones, acciones y negaciones están reflejadas en la realidad que lo rodea, a partir de ella logra saber que del modo en que viva y asuma esa relación consigo mismo y con la realidad estará capacitado para desarrollar una vida política.”
Es así entonces que el grupo Mane Novum (“Nuevo Amanecer”) propone a los jóvenes del departamento del Huila (inicialmente) que se conciben como sujetos políticos, que no le den la espalda a la realidad social, que entiendan que el proceso de formación educativa no pasa solo por el aula de clase de u colegio o universidad; pasa también por la lucha por la formación de una nueva ciudadanía que esté dispuesta a asumir su responsabilidad como sujeto participe en el cambio social. De tal manera proponemos a los jóvenes que a través del uso de la crítica como herramienta del pensamiento planteemos los problemas de la sociedad para un análisis serio y académico. La idea no es describir sociedades utópicas justas. La idea es identificar las injusticias palpables, las problemáticas concretas para sobre ellas ejercer la crítica, la discusión y proponer nuevas alternativas. Estanislao Zuleta en una conferencia denominada “Sobre la lectura” definía al estudiante colombiano como alguien pasivo que sentado en un salón pedía insistentemente a su profesor: “¡Explíqueme! Deme más elementos ”, siempre esperando las respuesta. Es necesario abandonar esa actitud pasiva, y buscar nuestras propias respuestas. Nos denominamos “Mane Novum” conscientes que la crítica cumple el papel de destruir las viejas concepciones que permiten el mantenimiento de un stato quo, para construir de nuevo. Sabemos que no contamos con el poder económico, político ni burocrático. Solo contamos con el conocimiento y la academia. Pero no se dejen desanimar. Es una herramienta más poderosa de lo que se cree. Tan poderosa que un déspota de antaño exclamó: “¡Viva la muerte, abajo la inteligencia!”.