07/03/2017
“VUELVE LA BURRA AL TRIGO”…
Escuela de malecho
Hace algún tiempo, hay que aceptar que esta señora había compuesto su rumbo, que incluso ya no era tan inquisidora como era antes, pero lo sucedido en estos días no podemos dejarlo pasar por alto…
En un arranque de furia y odio incontrolado hacia los estudiantes, la susodicha docente de títulos valores y sociedades, mejor conocida como: “La que no debe ser nombrada”, mandó a dos alumnas a la enfermería, luego de que con su actitud grotesca y medieval destruyera los nervios de estas niñas, las cuales vienen a la universidad para aprender no para ser el receptáculo del odio incontrolado que tiene esta señora en su corazón… Parece que necesitara del
dolor ajeno para mantenerse con vida.
Una alumna al borde del desmayo y otra con un ataque de nervios fue el resultado de la nueva embestida de “la que no debe ser nombrada”.
No dudamos de sus capacidades profesionales, pero ponemos en tela de juicio su habilidad para impartir clase, personas así deberían estar lejos de un salón.
Este tipo de personas le hace daño a la universidad, lamentablemente deja ver a todas luces el verdadero “humanismo que pregona la universidad” un humanismo de petate, de chispitas mariposas, que no dura mucho y que solo se pregona en las propagandas porque a la hora de la verdad, esos salones en presencia de esos personajes tan siniestros, son verdaderos salones del in****no.
¿Hasta cuando las directivas van a imponernos la presencia de un personaje como estos, tan siniestro, existiendo otros profesionales con mejores características y con mejor hoja de vida dentro de la misma institución?
Ya le quitaron el comercial de sexto al profesor Marcos Rosado para dárselo a la innombrable, los títulos valores que al momento de matricular materias aparecía otro profesor, también se lo dieron a la que no debe ser nombrada.
En definitiva con tan malos comentario, esos puntajes que los alumnos le dan y con las quejas reiteradas, y aun así la premian dándoles más cursos… no se sabe qué es lo que hará o a quien en la parte alta de la directiva “mantiene contento” para que no se haga absolutamente nada con ella.
Y como siempre, el alumno es el que tiene la culpa…
“Donde tú $i cuenta$”.