Sermones PARA Predicar

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22/04/2025

DIOS ESTÁ POR ENCIMA DE LAS CIRCUNSTANCIAS:

“Cuando llegó José a sus hermanos, le quitaron la túnica de colores que tenía, y le echaron en la cisterna, pero la cisterna estaba vacía, sin agua… y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José, y le vendieron por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”. Gén. 37:23-24, 28.

La historia de la vida de José, hijo de Jacob, tiene un altísimo contenido de enseñanzas para nosotros. En éste capítulo, sus hermanos planean matarlo, pero finalmente lo venden como esclavo, después de haberlo despojado de su valiosa túnica de colores (Observemos que un resentimiento, no sanado, puede llegar a ser más fuerte que el amor de familia; eran sus hermanos y planearon matarlo).

José es arrojado por sus hermanos a una cisterna (depósito subterráneo para almacenar el agua que se juntaba cuando llovía, o procedente de vertientes), el texto nos dice literalmente: “pero la cisterna estaba vacía”, cuán significativo es éste “pero”, pues vemos la mano de Dios protegiendo su propósito.

No era una casualidad que estuviera sin agua, era parte del plan divino, José estaría en la cisterna (pero sin agua) por un corto tiempo. Recordemos que está escrito: “No dará mi pie al resbaladero, ni se dormirá el que me guarda”.

Después de estar un tiempo allí, aparecen unos madianitas mercaderes y José es vendido por sus hermanos por veinte piezas de plata y su corazón es lastimado profundamente, definitivamente las heridas más dolorosas son las causadas por nuestros íntimos, aquellos de quienes nunca se esperaría una traición (Esta escena nos recuerda que Jesús fue vendido por uno de sus discípulos, Judas Iscariote, por eso podemos ir a él, pues nos comprende perfectamente y con Su ayuda podemos salir triunfantes, izando la bandera del perdón).

Éstos ismaelitas “llevaron a José a Egipto”. En medio de todas éstas circunstancias estaba la mano de Dios, aunque José fue vendido como esclavo, estaría en la casa de un general egipcio, administrando su hacienda con el favor y la gracia sobrenatural de Dios.

José estaba siendo equipado y formado para ser el segundo en el imperio egipcio y ser instrumento de bendición y salvación para miles y miles de personas, incluyendo a su padre y los hermanos que un día lo habían rechazado y traicionado.

Reflexión final: Los propósitos de Dios están diseñados para salvación y bendición de muchos, es por eso que las tinieblas se oponen, procurando dañar a los hijos de Dios, pero el consejo de Dios es el que prevalece, Dios fortalece, guarda y protege sus hijos, requiriendo de éstos perseverancia ante las dificultades, pruebas, tentaciones y adversidades, para conducirlos a la victoria.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria).
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15/04/2025

DIOS PUEDE RESTAURAR LO DAÑADO:

“Pero Esaú corrió al encuentro de su hermano Jacob y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron”. Gén. 33:4.

Jacob había huido de su tierra natal porque su hermano Esaú pensaba matarlo, por haber usurpado su lugar y recibir de su padre Isaac la bendición. Habían pasado ya unos veinte años, y durante todo ese tiempo no vio a sus padres, estuvo lejos de sus amigos y perdió la amistad con su hermano.

Por dirección del Señor y con su propia familia, vuelve de regreso a su tierra, pero su corazón está inundado de temor (Creo que por 20 años luchó contra aquel miedo, cuando pensaba en su familia y en su tierra). Su hermano Esaú viene a su encuentro, con cuatrocientos hombres, y el temor de Jacob lo lleva a planear una estrategia para salvar su vida, y por eso envía a su familia delante de él con muchos regalos para apaciguar la ira de su hermano.

Pero, la reacción de Esaú no fue de venganza, ni rencorosa, él salió corriendo a abrazar a su hermano Jacob (¿Cuántas veces el miedo nos hace imaginar momentos dolorosos y trágicos, o nos lleva a planear estrategias innecesarias y vergonzosas?).

Es interesante que “los dos lloraron”, esas lágrimas expresan el resultado de una labor divina en sus corazones, Dios había trabajado con Jacob (pues a pesar de sus miedos, había regresado) y con Esaú (pues ya no tenía en mente matar a su hermano).

Hay circunstancias de nuestro pasado que por estar ligadas al dolor no quisiéramos recordar o tener que enfrentar de nuevo, es aquí donde nuestro Sanador, Jesucristo el Señor, manifiesta su poder y amor, conduciendo al ser humano al genuino perdón. Cuando logramos perdonar a los demás sus ofensas y pedir perdón a quien hemos herido, nuestro corazón experimenta sanidad y liberación (recordemos que la palabra griega para perdonar, apolúo, significa además: poner en libertad, soltar).

Cuando el árbol de la amargura logra penetrar con sus raíces nuestro corazón, éstas consumen la vida, fuerza y gozo del ser humano. La vida se torna caótica, difícil, oscura, triste, y lamentablemente éste árbol comienza a exhibir sus amargos frutos, transmitiendo (con el estilo de vida y palabras) su mortal semilla en otros corazones.

Pero el perdón no sólo trae sanidad y libertad, sino que nos permite crecer y permanecer firmes en ésta salvación tan grande, pues Jesús dijo: “perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará”.

Reflexión final: Por supuesto, generalmente el ejercicio del perdón va acompañado de un grado de dificultad, precisamente por el dolor causado, pero Dios está con nosotros para ayudarnos en ésta decisión y en éste estilo de vida, al que somos llamados para bendición de todos.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). Te invito a leer más estudios bíblicos y sermones aquí en: https://estudiosysermones.blogspot.com/
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10/04/2025

DIOS NO MIENTE:

“Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho” Gén. 21:1-2.

Que privilegio tan grande el de Sara, “Dios la visitó”, esto fue algo glorioso en su vida, pues Dios mismo vino a ella. Hoy día los hijos de Dios somos templo del Espíritu Santo, y debemos anhelar más que una “visitación”, debemos procurar una relación íntima y constante con Dios.

Es necesario y vital que anhelemos estar con el Consolador, tanto como él anhela estar con nosotros, pues el apóstol Santiago nos dice: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Sant. 4:5), sin embargo creo que por muchas razones, motivos o excusas nuestras, ese anhelo del Espíritu es correspondido someramente.

El texto nos dice que Dios hizo esto “como había dicho… como había hablado”, Dios lo había prometido y lo cumplió.

Creo que todos nosotros hemos experimentado en algún momento de nuestra vida la decepción, la tristeza o el dolor, ante el incumplimiento de promesas que otros nos han hecho; pero cuando se trata de las promesas de Dios, podemos estar tranquilos y seguros, pues Dios no miente, ni se retracta, nunca falla, él cumple su palabra, pues en él no hay cambio ni sombra de variación, es decir en él no hay el más mínimo margen de error ¡Bendito sea nuestro Dios!

Isaac nace en la vejez de Abraham y Sara. Recordemos que ambos se habían reído cuando Dios les hizo ésta promesa, pues eran de edad avanzada. Es en éste contexto cuando Dios pregunta: “¿hay alguna cosa difícil para Dios?” (Gén. 18:14), y la respuesta es una sola: “No, no hay nada difícil para Dios”.

Aunque veamos las circunstancias adversas y contrarias, aunque nuestra razón nos diga que no es posible y otros concluyan diciendo que es una fantasía, sí Dios lo dijo, él lo hará. Entonces persevera, continúa avanzando, él es fiel a su palabra, él no te miente y no te decepcionará.

Hemos leído que “Dios lo hizo en el tiempo que había dicho”. La verdad es que generalmente nos cuesta esperar ¿por qué? Por nuestro orgullo, por nuestra ansiedad, por querer mostrar resultados a los hombres, porque queremos decir: “yo tenía la razón”, etc. Pero, Dios no está de afán, no se anticipa ni llega tarde, todo lo tiene planeado, nada lo toma por sorpresa, sólo requiere de sus hijos: obediencia.

Reflexión final: Debemos fortalecer nuestra intimidad con Dios, pues él quiere estar con nosotros y allí nos hará entender su infinito poder y fidelidad para cumplir sus promesas en su tiempo, allí aprenderemos a caminar en armonía con los tiempos de Dios, y allí nos concientizamos que nuestra vida está en sus manos, las mejores manos.

(Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria). Te invitamos a leer más estudios bíblicos y sermones en nuestro blog: https://estudiosysermones.blogspot.com/
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08/04/2025

DIOS ESTÁ AL TANTO DE TU CRISIS:

“Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia. Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.” Génesis 16:6b-9.

Agar enfrenta un tiempo duro y difícil de su vida, su señora Sarai la oprime y la menosprecia, ella decide huir (como a veces nosotros ante las adversidades lo hacemos o lo pensamos, pero debemos seguir el ejemplo de Jesús quien no huía, sino que seguía adelante en el poder del Espíritu de Dios).

El Ángel de Jehová es Dios mismo, dice el texto que la encontró “en el desierto”, ella huyó al desierto, vemos a Dios buscando, ubicando, siguiendo a sus hijos en medio de las crisis, en medio de las dificultades.

A veces el hijo de Dios va al desierto por dirección del Señor (por ej: Jesús “fue al desierto llevado por el Espíritu”), pero otras veces somos nosotros quienes nos metemos allí, cómo sucedió con Agar (el desierto es un lugar difícil para la vida, con suma escasez, lugar de soledad y muchas adversidades).

“El camino de Shur” es una ubicación significativa, pues Shur significa muro, muralla tosca, pared, y nos deja ver aquellos tiempos cuando “caminamos” pero no avanzamos, es un estancamiento, aunque lleno de actividades. Esto sucede porque al alejarnos de la voluntad de Dios nos volvemos estériles, sin fruto.

El Ángel del Señor le pregunta a Agar por su situación y su plan a seguir. Agar tiene un gran privilegio aquí, es visitada por Dios (Agar significa extranjera, no era del pueblo de Dios, pero el Señor estaba al tanto de ella), quien le expresa su deseo de escucharla, de saber cómo estaba, Dios estaba interesado en su dificultad e incluso en saber lo que pensaba hacer, y creo que Agar, al igual que nosotros, esperaba una respuesta del Ángel dónde fuera justificada y porque no, quizá una reprensión para Sarai por su manera de actuar.

Pero el Señor le responde: “Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano”, respuesta que sorprende a Agar. Recordemos que Oseas 2:14 dice: “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”. A veces Dios nos dice lo que no queremos escuchar, pero el Señor sabe lo que hace en nosotros y en los otros, y todo lo hace motivado por Su amor, sólo debemos obedecer.

Reflexión final: Ante las crisis, lo primero que debemos hacer es buscar la presencia de Dios para recibir dirección, y no equivocarnos e ir por el camino del dolor, o estancarnos ante nuestra propia soberbia. Dios quiere conducirnos a su voluntad para nuestra bendición y honra de Su Nombre.

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05/04/2025

DERROTANDO EL MIEDO.

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” Gén. 15:1.

La frase “Después de éstas cosas” nos hace mirar atrás ¿Qué había sucedido? En el capítulo anterior Abram había enfrentado a quienes habían secuestrado a su sobrino Lot, familia y bienes. La batalla había sido intensa, pero finalmente Dios le dio la victoria sobre sus enemigos (eran cuatro reyes cananeos).

Inmediatamente después Dios habla a Abram y lo primero que le dice es: “No temas”. Frase que frecuentemente usó (y usa) el Señor para hablar a sus hijos y siervos, por ejemplo se lo dijo al profeta Jeremías, a Gedeón, a Josué el conquistador, a Pablo el apóstol, y hoy a nosotros.

Aquí se lo dice Dios a Abram, pues seguramente temía las represalias de los reyes cananeos que había derrotado, o temía su futuro, o quedarse sin hijo (ver Gén. 15:2-3), pero Dios que conoce el corazón de Abram, le habla fortaleciendo su fe.

Dios le explica a Abram porque no debe temer: “yo soy tu escudo”, algo así como: “aunque no tengas ejércitos como ellos, yo soy tu ejercito” o “aunque no tengas corona como ellos, yo soy tu corona y poder”. La palabra escudo aquí, viene de un término hebreo que además traduce: defensa, protección, arma. Esto era Dios para Abram (y también para nosotros, pues también es nuestro Dios y él no cambia).

Ahora el Señor le hace una promesa: “tu galardón será sobremanera grande”. Al observar las Escrituras vemos que Dios anima a sus hijos (ejemplo que los padres debemos imitar), y lo hace de diversas maneras, en éste caso promete un “gran galardón” que traducido del hebreo significa: “multiplicación de la recompensa”, “gran salario”.

En el vrs. 18 “Dios hace un pacto con Abram, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra”, y podemos concluir entonces que las bendiciones, galardones, y recompensas que el Señor envía, no sólo son para nosotros sino también para nuestra descendencia.

Reflexión final: Dios es nuestro escudo, nuestra fortaleza, por tanto debemos desechar el miedo, porque Dios está al tanto de todo, recordemos que uno de sus nombres es “Jehová de los ejércitos”. Continuemos en el camino de Su propósito, sin desmayar, él ha prometido bendecir. Adelante, los que avanzan son los que llegan a la meta.

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03/04/2025

DE LA AMARGURA A LA VICTORIA.

“Llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas... Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron… y allí los probó” Éx. 15:23-25.

Cuando Dios saca al pueblo de Israel de Egipto, sabe muy bien a donde y por donde los lleva, Su presencia estaba manifiesta de día (nube) y de noche (columna de fuego). Sin embargo, a Israel le costó entender esto y por eso una y otra vez murmuró contra el diseño celestial.

Cuando llegaron a Mara (que significa: amargo), llegaron a un tiempo y lugar donde su fe sería probada. Después de caminar tres días sin agua (Éx. 15:22), llegan a éstas y son amargas, imagínate el momento, sin duda, ellos corrieron a saciar su sed… y de repente alguien grita: “No, son aguas amargas, son aguas malas”, la decepción de su corazón fue intensa.

¿Cómo reaccionamos, cuando caminando en la voluntad de Dios, los resultados son de sabor amargo? La biblia nos dice que “Israel murmuró contra…” con frecuencia culpamos a otros, incluso a Dios, nos enojamos, renunciamos, murmuramos, etc.

Debemos seguir el ejemplo de Moisés, quien “clamó a Jehová”, él sabía que Dios los había llevado allí, sabía que era el escenario divino para ser enseñados por el Maestro, iban a recibir una profunda enseñanza en el desierto.

En respuesta a la oración de Moisés, Dios muestra la solución. Y “las aguas se endulzaron”, cuando dependemos de Dios (y la oración es una muestra de dependencia de Dios), el Señor revela las estrategias para superar los obstáculos y vencer las dificultades del camino.

“Allí los probó”, dice el texto bíblico, nuestra fe y confianza en Dios serán probadas, y allí recibiremos de Dios revelaciones de su poder, de su grandeza y aprendemos que Dios puede cambiar los sabores de nuestra vida, con Su poder, él hace que lo amargo se haga dulce. Es fundamental asimilar Su voluntad, pues con el gozo de Dios, aún el desierto es bonito.

Reflexión final: Dios es todopoderoso, requiere de sus hijos confianza en él. Aunque el camino sea difícil, adverso, aunque los vientos sean contrarios, cree en él, confía en Su bondad, adóralo, en el desierto o en la tierra de la abundancia, él es el mismo. Él sigue allí y su plan con cada uno, sigue adelante, pues al final su consejo prevalecerá.

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01/04/2025

DIOS PUEDE USARTE PODEROSAMENTE.

“Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. 1 Cor. 1:27

Cuando se trata de servir a Dios, o de cumplir con una comisión divina, muchas veces luchamos con diversas situaciones en cuanto a nuestra dignidad y preparación idónea. Por ejemplo, Moisés se negó varias veces al llamado de Dios, también Jeremías y Gedeón. Ésta lucha se da porque consideramos que no somos lo suficientemente “santos” o “maduros” para servir a Dios; pero en realidad no se trata de cuán bueno soy, sino de cuán poderoso es Dios para hacerlo.

Pensemos en uno de los discípulos del Señor Jesús, en Pedro. Quien por ser de Galilea, una región distante de Jerusalén, cuyos habitantes no eran de raza hebrea pura, y una zona con poca escolaridad, no tenía la mejor capacitación.

Pedro era además un pescador (no sacerdote, ni escriba, ni auxiliar en la sinagoga), y al considerar su carácter, era un hombre inconstante e impulsivo en sus decisiones. Aún así, Jesús lo llamó a ser uno de los doce apóstoles del Cordero.

En su formación, una y otra vez cometió errores, y algunos de “gran tamaño”. Sin embargo, cuando el Espíritu Santo se derramó sobre los ciento veinte, también vino sobre Pedro, quien algunos días atrás había aconsejado al mismo Señor Jesús para no ir a la cruz, y también había negado al Maestro (incluso profiriendo maldiciones), y después del derramamiento del Espíritu fue usado por el Señor para predicar y salvar a miles en el poder del Espíritu Santo.

Dios tiene misericordia y perdona nuestros pecados, trata con nuestro carácter, y continua adelante con su propósito, enseñando a sus hijos, aunque a veces el escenario de aprendizaje sea doloroso. Dios toma lo vil y menospreciado del mundo para avergonzar a los fuertes y sabios, para que nadie se jacte en Su presencia.

Reflexión final: A pesar de todo, Pedro perseveró aferrado a la gracia de Dios, hasta alcanzar el plan de Dios para su vida. Glorificó a Cristo con un ministerio que alcanzó a miles y miles, escribió la primera y segunda carta de Pedro, fue el primer líder del avivamiento en Jerusalén, fue columna fundamental de esa primera iglesia, y sí antes negó al Señor, al final de su vida fue crucificado por orden del imperio romano, y él pidió que lo pusieran con la cabeza hacia abajo, pues dijo no ser digno de morir cómo el Señor Jesús. Adelante, Dios está contigo.

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29/03/2025

DIOS TRANSFORMA EL CAOS EN BENDICIÓN.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” Génesis 1:2-3.

Al detallar la condición de la tierra según el texto citado, observamos inicialmente por lo menos tres factores: desorden, vacío y tinieblas.

No podemos negar que en ciertos momentos de nuestra vida, parece que esa fuera también nuestra condición, porque a causa de las crisis, o por las malas decisiones, nuestra familia y economía sufren el desorden; por nuestra desobediencia experimentamos un vacío, cómo si camináramos sobre la nada y las fuerzas de las tinieblas arrecian contra nuestro corazón, mente y emociones.

Es muy alentador lo que el texto bíblico dice a continuación, pues “el Espíritu de Dios se movía”; Dios no abandonó su creación, él mismo estaba allí y no estaba quieto. La expresión “se movía” es traducida del término hebreo rakjáf que traduce además: empollar, revolotear.

Al considerar la condición inicial, nosotros diríamos: “no hay nada que hacer, todo está muy mal” o “es imposible restaurar”, pero Dios estaba allí preparando, cubriendo con sus alas, organizando, cómo las aves se preparan para el nacimiento de sus polluelos; pues Dios haría una gloriosa obra: una tierra reordenada y hermosa, en las mejores condiciones posibles; sería la casa para su nueva creación: el hombre.

Luego Dios habló: “y dijo Dios”, de la boca del Señor sale ahora Su palabra, ésa Palabra que transforma, que restaura y ordena todo lo que está mal y desordenado en nosotros. Esa Palabra que corrige e ilumina nuestras decisiones, aquella que nos alimenta y edifica; por eso debemos bendecir y amar Su palabra.

Finalmente aparece la luz, es importante recordar que la luz del sol y de las estrellas aparece luego, cuando fueron creados en el día cuarto, entonces es la luz de Dios mismo la que resplandece.

Jesús dijo: “yo soy la luz del mundo”, es Su luz la que necesitamos cada día, ante ésta luz las tinieblas retroceden, es ésta luz la que saca a los prisioneros de los oscuros calabozos de la aflicción, es la luz que resplandeció para salvación de los hombres.

Reflexión final: Dios envió a su Hijo Jesucristo para restaurar todas las cosas. No importa que haya pasado, o en qué condiciones está tu vida, éste es el momento para acercarse a Dios y permitir que su orden, su palabra y su luz vengan y hagan Su obra en tu corazón.

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27/03/2025

EL MINISTERIO ES UN TESORO.

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. 2 Corintios 4:7

Después de conocer a Cristo, uno de los deseos que surge con mucha fuerza en nuestro corazón es el de servir a Dios, y apasionadamente empezamos a hacer cosas para él. Aquí es muy importante tener en cuenta fundamentos cómo los que nos enseña el texto de hoy: 2 Cor. 4:7.

Podemos considerar por lo menos, tres frases significativas aquí:

1. “éste tesoro”: con éstas palabras, el apóstol Pablo se refiere en contexto al ministerio, resaltando lo valioso y preciosos que es, por tanto, debe ser conservado con sumo cuidado, recordando que es una riqueza del cielo puesta en la tierra.

2. “vasijas de barro”: expresión con la que el apóstol se refiere a las personas que llevan el ministerio, destacando su humanidad (debilidades, errores, fragilidad, etc), y su necesidad de depender de Aquel que los llamó, pues una vasija de barro no es fuerte en sí misma.

3. “la excelencia del poder sea de Dios y no de los hombres”: en ésta frase Pablo destaca cuán sobrenatural son los dones de Dios, el término excelencia aquí traduce también “grandeza extraordinaria”, que Dios deposita en sus hijos conforme a Su voluntad.

Sin embargo, también Pablo por el Espíritu nos enseña que esa excelencia es de Dios, para la gloria de Dios y no para los hombres. Es por eso que los siervos de Dios debemos tener en cuenta que somos vasijas de barro, y que el alfarero y dueño es el Señor.

Es por la gracia de Dios que hoy tenemos salvación, y que tenemos el privilegio de participar de Su obra. La excelencia de Su poder, de la que hemos hablado, se manifiesta con mayor resplandor en aquellos que con corazón manso y humilde, procuran que su Nombre sea glorificado, pues finalmente el poder es de Dios.

Reflexión final: Dios nos ha alcanzado con Su gracia, dándonos salvación e impartiendo en nuestra vida dones para servir en Su reino, persevera con gozo en tu servicio al Señor Jesús, sabiendo que es por su poder que podemos hacerlo. Aunque tu entorno sea difícil y adverso, recuerda que es temporal, y que Jesús venció y ahora vive en ti.

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25/03/2025

LIBRES PARA ADORAR.

“Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová,
Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto” Éx. 5:1.

Moisés comienza a cumplir con la labor que Dios le ha encomendado, acompañado de su hermano Aarón. Es interesante que Moisés deba enfrentar un antiguo temor, pues cuarenta años atrás, había salido huyendo de Egipto y de Faraón, pero ahora Dios lo envía revestido de Su poder. Esto nos enseña que para servir al Señor y vencer nuestros temores, no es suficiente con nuestros deseos y anhelos, se requiere del poder de Dios.

Para éste momento, el pueblo de Israel ha estado sometido a la esclavitud egipcia por cuatrocientos años, y Dios solicita la liberación de su pueblo para que le rinda culto, por eso el Señor dice en Éxodo 4:22-23 “Entonces tú le dirás de mi parte al faraón: Israel es mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto”, esto nos recuerda que con suma dificultad se puede rendir culto a Dios desde el cautiverio.

Sólo cuando nuestro espíritu es liberado del dominio de las tinieblas y vivificado por el Señor Jesucristo, puede levantarse y adorar a Dios. A veces nuestro culto al Señor enfrenta diferentes obstáculos:

1. Miedos (cómo los de Moisés),
2. Una mente escaza y conformista (como la de Israel en esclavitud),
3. Profundos complejos y resentimientos (como la falta de perdón),
4. Exceso de ocupaciones y negocios,
5. Una vida cuya nostalgia es su pasado.

Debe aparecer aquí, un profundo deseo de libertad y la decisión de acercarse al libertador, a Jesucristo el Señor, quien con su poder rompe las cadenas del cautiverio.

El deseo de Dios, expresado en éste pasaje, es que Su pueblo le “celebre fiesta en el desierto”. Aquí el término “fiesta” significa: celebración cultica o solemne, Dios quiere una celebración en honor a él, que sus hijos se gocen en él.

El escenario escogido es el desierto, sinónimo de soledad, dificultad, dureza, escasez y ausencia, pero al recordar las manifestaciones sobrenaturales de Dios en éste desierto, vemos que fue un espacio escogido por el Señor para revelar Su gloria y poder a Israel.

Reflexión final: Dios es nuestro libertador y debemos acercarnos a él, pues con Su poder quebranta los obstáculos que estorban e impiden nuestra comunión y adoración. Por encima de tu condición, levántate y adora Dios, él quiere revelar Su gloria y poder en medio de tu desierto.

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