03/07/2026
Partidazo: Portugal vs. Croacia. Cuando el fútbol también nos enseña a liderar.
Hay partidos que se ven. Y hay partidos que se viven.
Portugal y Croacia nos regalaron una noche de esas que mantienen el corazón acelerado hasta el último minuto. Hubo intensidad, goles anulados, incertidumbre y dos selecciones que dejaron todo en la cancha defendiendo con orgullo los colores de su país.
Pero lo que más me impactó no fue solo el resultado.
Desde Toronto era imposible no emocionarse. La ciudad se vistió de fútbol. Miles de personas compartían una misma pasión. Una vez más confirmé que el fútbol tiene un poder extraordinario: unir personas que quizá nunca se han visto, pero que por minutos comparten una misma pasión.
Y, en medio de toda esa emoción, hubo una imagen que me hizo pensar en el liderazgo.
Ver frente a frente a Cristiano Ronaldo y Luka Modrić fue mucho más que ver a dos grandes futbolistas. Fue ver a dos referentes que, defendiendo camisetas distintas, siguen demostrando respeto, profesionalismo y grandeza.
Siempre he admirado a Luka Modrić. Nunca necesitó ser el más alto, el más fuerte ni el más mediático para convertirse en uno de los mejores del mundo. Lideró con inteligencia, humildad, disciplina y talento. Nos recuerda que el verdadero liderazgo no se impone; se construye cada día con el ejemplo.
Cristiano Ronaldo representa otra gran lección: la disciplina, la mentalidad de superación y la capacidad de reinventarse constantemente. Dos estilos distintos. Un mismo legado.
Portugal encontró la recompensa a una noche de esfuerzo, carácter y convicción. Más allá del marcador, también fue inevitable recordar a Diogo Jota. Hay personas que dejan la cancha demasiado pronto, pero nunca abandonan el corazón de quienes compartieron con ellas un sueño y una bandera. Estoy segura que, Diogo, desde el cielo celebra la alegría de su equipo.
Como consultora, siempre digo que el liderazgo no se aprende únicamente en una sala de capacitación. También se aprende observando a quienes inspiran con sus acciones. En la empresa, en la familia, en la vida… y también en el deporte.
Qué privilegio haber vivido una noche como esta en Toronto.
Al final entendí que los partidos terminan, pero las lecciones permanecen. Y que el liderazgo, dentro y fuera de la cancha, siempre será la capacidad de inspirar a otros a dar lo mejor de sí mismos.
Aspron