28/08/2026
Durante la época colonial en la provincia de Costa Rica, existió población de origen africano en haciendas de Nicoya, en las plantaciones de cacao de Matina, así como en Esparza y en la Puebla de Los Ángeles en Cartago.
Incluso, a finales de dicha época, se calcula que una cuarta parte de la población de Cartago era descendiente de africanos; mientras que en otros lugares era la mayoría.
Muchas de las personas en condición de esclavitud se casaron con personas de otros orígenes, lo cual dio paso a la formación de una sociedad mestiza. En nuestros días, esos rasgos de la herencia africana se conservan.
Fue a partir de la declaración de la independencia, en 1821, que se reforzó la imagen de una población homogénea como parte de la construcción de una identidad nacional costarricense.
Como dato histórico, en el barrio Los Ángeles, en Cartago, se ubicó en el siglo XVII La Puebla de los Pardos, un poblado que se formó en gran parte en respuesta a un intento de reducir en un solo sitio a las personas afrodescendientes.
En el 2019, este espacio fue declarado sitio de memoria afrodescendiente en Costa Rica. La Cruz de Caravaca era el límite que separaba a los españoles de las personas negras e indígenas.
La Cátedra de Estudios de África y el Caribe de la UCR ofrece mucha más información para continuar conociendo la historia y el impacto de la cultura afro en Costa Rica: https://africa.caribe.fcs.ucr.ac.cr/