29/01/2026
El Distrito Guantánamo No 1 rinde homenaje al Maestro y hermano José Julián Martí Pérez en el 173 aniversario de su natalicio en la tarde noche nos reunimos una vez más a pesar de un fuerte aguacero que más que aguacero fue una bendición a nuestras tierras porque la lluvia es vida y realmente hizo cambiar algunos planes del acto pero con mucha elegancia se pudo efectuar la gala homenaje presidida por
Roberto Alvarez Aguilera DGMD
Oscar Ray Alcántara Historiador de la Orden
Juan Carlos Estrada López PGMGLC
Wilfredo Carbonell Limonta GCGLC
Isel Navarro NG de las Rebecas Discípulas de Esther No 16
Angel Luis Ramirez Sánchez NG de Francisco Rodiz Piz 77
Erisnaldo Asin NG de Obreros del Silencio No 14
María de los Ángeles Ramírez Presidenta de la logia de rebekitas Hijas de Mariana No 1
El hermanito Rodrigo Jefe Gobernante del GAJO Dicha Grande No 10 y una nutrida representación de varias logias de distrito.
En varias horas se deleitó la noche con canciones, poemas y mensajes de recordación. Y nuestros Gran Capellan en unión con el Hermano Juan Carlos realizaron una pequeña historia sobre los versos sencillos que no son tan sencillos y como el apostol lo realizó y la relación de su primer verso con el último.
También fueron entregados los premios de los ganadores del concurso del crucigrama Martiano donde se otorgaron 3 premios.
Luego de escuchar los mensajes de cada representante de las logias y la magnífica condición de nuestra PP Angélica Fernández y la Presidenta María de los Angeles nos invitaron a la encendida de la antorcha y la fogata Martina y deleitarnos con el histórico Chocolate Martiano.
¡¡¡ De verdad una noche inolvidable !!!
I
YO SOY UN hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquélla que lo ha matado. Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez -en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.
Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro. -es
Que mi hijo va a despertar.
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.
Yo he Visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.
Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.
Yo he puesto la mano osada
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta. Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto, -
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.
Callo, y entiendo, y me quito
La p***a del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.
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XLVI
Vierte, corazón, tu pena
Donde no te llegue a ver,
Por soberbia, y por no ser
Motivo de pena ajena.
Yo te quiero, verso amigo,
Porque cuando siento el pecho
Ya muy cargado y deshecho,
Parto la carga contigo.
Tú me sufres, tú aposentas
En tu regazo amoroso,
Todo mi amor doloroso,
Todas mis ansias y afrentas.
Tú, porque yo pueda en calma
Amar y hacer bien, consientes
En enturbiar tus corrientes
Con cuanto me agobia el alma.
Tú, porque yo cruce fiero
La tierra, y sin odio, y puro,
Te arrastras, pálido y duro,
Mi amoroso compañero.
Mi vida así se encamina
Al cielo limpia y serena,
Y tu me cargas mi pena
Con tu paciencia divina.
Y porque mi cruel costumbre
De echarme en ti te desvía
De tu dichosa armonía
Y natural mansedumbre;
Porque mis p***s arrojo
Sobre tu seno, y lo azotan, Y acá, lívido, allá rojo,
Blanco allá como la muerte,
Ora arremetes y ruges,
Ora con el peso crujes
De un dolor más que tú fuerte,
¿Habré, como me aconseja
Un corazón mal nacido,
De dejar en el olvido
A aquel que nunca me deja?
¡Verso, nos hablan de un Dios
A donde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!