13/06/2022
“Tiene mensajes esenciales para comprender el mundo que vivimos” decía Iroel sobre el libro; pues cuenta con una base muy sólida en el presupuesto teórico de Marx, de Lenin y de Fidel; que le permite explicar fenómenos como el carácter subdesarrollante del capitalismo, la liberación política en función del desarrollo, las desigualdades y la descentralización de este, la transición socialista, el economicismo, la lucha ideológica y el empoderamiento de las mujeres cubanas; entre otros ejes teóricos que transversalizan el análisis político y sociocultural, que propone la lectura del libro.
Destaca lo contemporáneo y novedoso, de temas como las leyes sobre MIPYMES en América Latina: “lo que está sucediendo con ellas en Cuba" además, dice que "da algunos elementos de referencia, como comparativa para Cuba, de cosas que podemos o no podemos hacer”; los emprendimientos y transformaciones culturales que trascienden las ideologías construidas y los casos de la realidad cubana que ponen en contradicción las aspiraciones que giran en torno a la democratización en el acceso a la cultura; también de los jóvenes, las redes sociales y la llegada de los datos móviles como un impacto radical. De esto último, resalta llamativamente el porcentaje de los jóvenes universitarios que no tienen un uso crítico de las plataformas digitales e invita a recordar que, el internet que surgía en el 90 hablaba de democracia, para analizar porque el de hoy tiene un discurso diferente: “No se estuvo consciente de lo que iba a pasar con la digitalización, el país no se preparó ni social, ni cultural, ni educativamente”. Por ello, exhorta a una transformación radical en el uso de estas tecnologías, encaminándolas hacia la construcción del socialismo.
“¿Cómo nosotros organizamos nuestro sistema educativo, sistema estatal y sistema de medios públicos para aprovechar todas las virtudes de estas tecnologías?”, es una de las interrogantes que dejaba sobre la mesa el director de “La pupila asombrada”.
📸 Mario González-Rodríguez