31/05/2026
EL NUEVO EXAMEN DE SUPERVIVENCIA UNIVERSITARIA
Cuando los jubilados deben demostrar que existen, pero los privilegios no necesitan identificación
La Universidad de Guayaquil ha puesto nuevamente en marcha el denominado procedimiento de supervivencia para jubilados. Sobre el papel, se trata de un trámite administrativo. En la práctica, para muchos jubilados se ha convertido en un ritual periódico donde quienes entregaron décadas de servicio a la academia deben demostrar que continúan vivos.
Fotografías, formularios, certificados, direcciones, teléfonos y documentos diversos forman parte del expediente que debe presentar quien dedicó gran parte de su vida a formar profesionales para el Ecuador.
La escena resulta inevitablemente irónica.
Miles de docentes que enseñaron investigación, pensamiento crítico y valores institucionales ahora deben acreditar su propia existencia ante la institución que ayudaron a construir.
Sin embargo, este proceso también deja abiertas preguntas que la comunidad universitaria viene formulando desde hace años.
Si existe un procedimiento para verificar la supervivencia de los jubilados, ¿existe uno similar para verificar la supervivencia de la meritocracia?
¿Se encuentra vigente algún mecanismo para comprobar el estado de salud de la transparencia institucional?
¿Existe un registro actualizado sobre la rendición de cuentas?
¿Hay algún certificado que garantice la buena salud de la ética pública universitaria?
Porque si algo ha demostrado una extraordinaria capacidad de supervivencia dentro de muchas instituciones públicas, son precisamente los privilegios, las influencias y las viejas prácticas que parecen resistir cualquier cambio administrativo.
Los jubilados cambian de domicilio.
Los jubilados envejecen.
Los jubilados enfrentan dificultades económicas.
Pero ciertos grupos de influencia parecen poseer una sorprendente estabilidad biológica, política y administrativa.
Quizás el próximo instructivo institucional debería incorporar nuevas categorías:
Formulario de Supervivencia de la Transparencia.
Certificado de Existencia de la Meritocracia.
Declaración Juramentada de Ausencia de Conflictos de Interés.
Registro de Influencias y Recomendaciones.
Inventario de Favores Pendientes de Cobro.
Al menos así la comunidad universitaria tendría una visión más completa de aquello que verdaderamente permanece vivo dentro de la institución.
Más allá de la sátira, el tema es profundamente serio.
Los jubilados no constituyen una carga administrativa.
Representan la memoria académica de la Universidad de Guayaquil.
Son hombres y mujeres que dedicaron décadas de trabajo al desarrollo de la educación superior pública.
Por ello, merecen respeto, reconocimiento y cumplimiento oportuno de sus derechos.
Una universidad fuerte no se construye multiplicando formularios para quienes ya sirvieron.
Se construye fortaleciendo la transparencia, la confianza institucional y la rendición de cuentas.
La principal prueba de supervivencia que hoy reclama la comunidad universitaria no es la de los jubilados.
Es la supervivencia de la verdad.
Es la supervivencia de la ética.
Es la supervivencia de la justicia institucional.
Y esa es una evaluación que todavía sigue pendiente.
COORDINADORA DE JUBILADOS DE LA UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
Soc. Galo Peralta
Presidente
Máster Ángel Salinas
Presidente
Asociación de Profesores Jubilados de la Universidad de Guayaquil