27/05/2026
Este mes de mayo se ha cumplido el ### aniversario de alternativa del torero valenciano José Pacheco, “El Califa”, y hemos querido celebrar la efeméride teniéndolo como invitado en nuestra tertulia en el día de hoy. Ha venido acompañado por su gran amigo Diego García.
Aquel niño al que, en una capea en Villalobillos, Manuel Benítez, “El Cordobés”, le prometió que, si llegaba a tomar la alternativa, él reaparecería para dársela… y así fue, se ha mostrado tal y como lo imaginábamos: cercano, pero serio, como era su toreo. Hemos recordado sus mejores años, con sus dos salidas a hombros en los San Isidros de 2000 y 2003, y aquellas faenas de dos orejas a un toro, curiosamente ambos pertenecientes a la ganadería de Dolores Aguirre.
De aquellos triunfos, la prensa madrileña escribió entonces que “no toreaba bonito, pero lo que hacía tenía verdad. Y Madrid siempre responde a la verdad”.
Después de aquellos años, y por cuestiones relacionadas con la mala gestión de su carrera por parte de sus apoderados, además de los percances sufridos —no solo cornadas muy serias, sino también lesiones vertebrales de extrema gravedad—, su trayectoria quedó marcada por una dureza poco común. Tanto fue así que, en 2010, los médicos le desaconsejaron seguir en activo, porque cualquier nueva voltereta podría haberlo dejado postrado en una silla de ruedas.
El Califa, fiel a su concepto de la dignidad dentro y fuera del ruedo, nunca quiso convertirse en figurante de sí mismo y optó por retirarse, recordándonos que también hay sitio para el silencio, la austeridad y la emoción sin artificio.
Hoy hemos estado con el torero, pero también con la persona: un matador de toros al que no le fue nada fácil abrirse camino en el escalafón, puesto que no llegaba ni por apellidos ni por pertenecer a ninguna dinastía mediática famosa del toro, tan auténtico como siempre. Ahora dedica muchas horas al ciclismo y es tan bueno pedaleando como lo era toreando. Sí, como ciclista es un fenómeno; como torero, fue incuestionable, especialmente por su mano izquierda y su toreo al natural, con la muleta arrastrando por el albero, naturales que permanecen grabados en nuestra memoria.
Nuestro más sincero agradecimiento y reconocimiento por haberse desplazado hasta nuestra tertulia y compartir con nosotros no solo sus recuerdos y vivencias, sino también su cercanía, su honestidad y esa forma tan íntegra de entender la vida y el toreo. Ha sido un auténtico privilegio escucharle y disfrutar de una tarde cargada de verdad, emoción y memoria.