20/11/2025
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LA GUERRA CIVIL POR ALCORLO
“El 24 de enero de 1937, después de dominar las posiciones del alto de la Mata y del Cabeza Redonda desde donde se avanzó hacía Alcorlo y Cogolludo, el Batallón mixto de Requetés-Falange y voluntarios de Rioja y Soria (antigua Agrupación Herreros de Tejada) entero se trasladó a Veguillas para ocupar las posiciones de Monasterio y el monte de Muriel en las cercanías de Jócar”.
Notas recogidas de recuerdos propios y de varios vecinos de Alcorlo (ya mayores) como Marcelino, Paca, Francisco, Ino, Dámaso, Victoriano, Rosario, etc. Septiembre 2020 / Octubre 2025. Relato de Agustín Esteban.
NOTA: Para proteger la integridad de las personas que en este relato aparecen, sus nombres han sido sustituidos por otros ficticios.
LLEGARON LOS REPUBLICANOS:
Parece ser que el bando Republicano fue el primero en pisar suelo Alcorleño, en esa fecha la zona de Aleas y Robledarcas la tenían ya conquistada, aquel terreno no era fácil por su orografía tan peculiar con tanto cerro y barranco, por ello no se trataba de avanzar con miles de soldados sino más bien con grupos reducidos ya que los pueblos con los que se encontraran contarían con pocos vecinos, en el mejor de los casos doscientos o trescientos.
Es muy probable que llegaran desde Jadraque, pasando por La Toba y en línea recta llegarían allí, al “Valdearenales” (montaña que hoy conforma el lado izquierdo de la presa) desde donde se divisa perfectamente Alcorlo y su entorno. Según contaba mi padre la guerra en Alcorlo comenzó de esta manera:
En un día cualquiera, desde los “Picos del Congosto o Valdearenales”, a 1km de distancia del pueblo, se efectuaron dos disparos de fusil que impactaron en la fachada de la casa de Shara, situada ésta en la plaza. En ese momento se encontraba en ese lugar “el tío Sebastián” (que estaba sentado en el poyo de la puerta de su casa) y también algunos chicos que se encontraban jugando allí en la “plazuela”, entre ellos mi padre y su primo Roberto que, ante el susto por el impacto de los proyectiles en la fachada salieron huyendo todos a refugiarse cada uno en su casa.
Esta foto de Tomás Camarillo tomada en 1932 muestra la fachada y parte de la plaza (lado derecho encima del tejadillo) donde impactaron los proyectiles. En cinco años poco habría cambiado de aspecto.
Los dos disparos efectuados entiendo serían a modo de prueba para comprobar si un supuesto enemigo existente en el pueblo respondía a ellos, en caso contrario el lugar estaba libre de militares y el pueblo en breve “sería suyo”.
La siguiente fotografía muestra el lugar donde se originaron los dos disparos de fusil.
De lo que más se recuerda en el pueblo es que una de las primeras operaciones una vez entraron en el pueblo fue derribar las campanas de la iglesia, para eso recurrieron a Aniceto, alcalde en esos momentos y poseedor de las llaves de la Iglesia, también necesitaron del herrero del pueblo llamado Manuel, en este caso de su hijo Marcos, un joven de 25 años del que se recuerda su gran habilidad en el oficio por (a pesar de su corta edad) su capacidad y habilidad para fabricar escopetas para la caza, pistolas o trabucos y otras armas/herramientas.
Recurrieron a él por ser (presuntamente) el más capacitado para ello por su habilidad y por disponer de herramientas necesarias para llevar a cabo dicha operación.
El joven herrero y su familia (el padre de nombre Timoteo, su esposa Guadalupe), eran afines a la República por lo que probablemente colaborarían en lo posible en la operación de sacar las campanas.
El cura que ejercía en Alcorlo y que vivía allí en el pueblo en esas fechas, estuvo emparedado un tiempo, escondido dentro de “la casa del cura” que en el pueblo había, situada ésta en la parte lateral trasera de la Iglesia, en un habitáculo detrás de la pared del dormitorio que se accedía a él por un hueco escondido con la trasera de la cama. Allí permaneció cuantos días fueron necesarios hasta que se marcharon los Republicanos.
Parece ser que el bando Republicano estuvo allí poco tiempo, quizás solo unos días, pero fue suficiente para sacar las imágenes religiosas de la Iglesia y de la Ermita, cargarlas con las mulas y llevarlas a la “Vega de Arriba” y allí pegarles fuego, otras sin embargo ardieron delante de la Ermita de la Soledad ubicada en el casco urbano.
Personalmente no entiendo por qué se retiraron del ....
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