01/02/2023
En todos estos años trabajando como autónomo me han pasado muchas cosas positivas y he tenido la suerte de poder conocer a mucha gente que de otra manera habría sido imposible.
Así que a modo de despedida, voy a contaros dos de las cosas que el dinero no puede comprar y que me han pasado en 2022. Os voy a poner primero una corta. Si llegáis al final, tenéis la opción de leer la segunda, que es un poco más larga.
La primera. A lo largo de los años me han expresado de muchas maneras diferentes los alumnos de la universidad que les gusta que trabaje con ellos.
Son alumnos que lo hacen por amor al arte y creo que sin duda, es un motivo extra para hacer todo lo posible para que disfruten de la experiencia. Mi manera de ayudarles es siempre procurar recibirles siempre con una sonrisa y quitarle hierro al asunto intentando decirles cosas que les ayuden y relajen el ambiente para que puedan disfrutar al máximo del lujo que supone poder subirse a un escenario.
Os dejo la carta que me dedico uno de ellos que lo percibió a la perfección, Jorge, en el que es de momento el último bolo que hemos coincidido (la fecha está mal, no fue en 2021, fue 2022).
La segunda tiene que ver con Teresa, una amiga desde hace muchos años, que me pidió ayuda porque en el colegio de su hija, la profesora quería hacer una actividad con los pequeños relacionada con el teatro.
Cuando hable con Noelia, Sandra, Estela, Rosa y Marivi, las profesoras de las clases del CEIP San Gabriel, que querían que todos los niños aprendieran que era el teatro en un día o puede que dos, les hice ver que era muy complicado y mucho menos con niños de 1º y 2º de primaria. Les abrí un poco la mente y les propuse el reto: que hicieran grupos de unos 10 niños y les repartieran las tareas y lo más importante, que confiaran en los niños, que seguro que no les iban a defraudar.
Les dije que requería mucho tiempo, pero se propusieron hacerlo en mes y poco y lo consiguieron.
Se decantaron por utilizar textos de los que tenían en clase (1 por clase) y se repartieron parte de las distintas tareas:
Actores, escenógrafos, utileros, técnicos de luces, diseñadores de iluminación, técnicos de sonido, elegir banda sonora, diseñadores de vestuario, coreógrafos, maquilladoras.
También les propuse que les dieran un presupuesto de unos 30€ y que fueran los niños los que decidieran en que gastárselo.
Después de hablar conmigo, se dieron cuenta que hacer una obra de teatro era mucho más que complejo que poner a un niño de árbol y que tiene un montón de trabajo que no se ve a simple vista.
Uno de los motivos por los que les insistí que les dieran manga ancha, es porque al hacerlo fomentaban su creatividad.
Como en el colegio no tenían un espacio adecuado para la representación, se pusieron a trabajar con el objetivo de representarla en el espacio que les cedieron en el instituto Mare Nostrum, donde les dieron todas las facilidades del mundo para que los niños estuvieran cómodos. Fue un espacio que más adelante conseguimos convertir la tarima de un aula de música en un escenario a su medida, arropado con luces y sonido.
El resultado fue tan inesperado para ellas que cuando me contaban lo que habían vivido esos días, se notaba que no daban crédito.
· Los recreos se habían dejado de serlo, para convertirse en el momento de ensayar las obras.
· Les ofrecieron salir con el texto, pero ellos se lo tomaron como un reto personal y se lo quisieron aprender.
Únicamente les proporcionaron los materiales y los niños fueron los que crearon todos los decorados y el atrezzo.
Tuvieron un día de ensayo con las luces y el sonido que lanzaban ellos mismos con algo de ayuda.
El día del estreno, conforme llegaron al cole, los actores se sentaron y las maquilladoras entraron en acción. Nunca habían visto a los niños con las funciones tan claras. Uno de los actores principales no se quería poner una prenda de vestuario y fue a decírselo a la profe. La respuesta de la profe fue, “que el era actor y que si el encargado de vestuario le decía que se lo tenía que poner, se lo tenía que poner”. No le hizo mucha gracia pero accedió. Cosa que no habría pasado si se lo hubiera dicho la profe. La dejo alucinada.
Uno de los decorados era una casa cutre, pero no era cutre porque no la hubieran sabido hacer mejor, era cutre porque como los protagonistas eran pobres, tenían que tener una casa con grietas y que se caía.
Una de las imágenes que os dejo es del momento previo a que salieran a actuar en los que les daba unas pequeñas indicaciones y les hacía pegar un grito para que salieran a darlo todo. La emición que tenían en sus caras en ese momento y sus ojos, era indescriptible. Pero eso si, le dio sentido a todo el esfuerzo que se había hecho para que pudieran tener su actuación.
En el público no habían padres, lo que les permitió disfrutar más del momento porque querían demostrarles a las otras clases, todo el trabajo que habían hecho. La posible presión que suelen sentir en este tipo de actos, se convirtió en un motivo de orgullo.
Fue una experiencia muy interesante a nivel personal porque esos niños demostraron el sentido de mi profesión, una profesión en la que tiene espacio todo el mundo y que es capaz de hacer crecer a las personas a nivel personal de muchas maneras. Porque como decía el diario Información “Ha sido un trabajo de equipo donde ellos han ido tomando sus decisiones para un mismo fin.”
¡¡VIVA EL TEATRO!!
https://www.informacion.es/la-tiza/2022/06/15/viviendo-teatro-ceip-san-gabriel-67277414.html
PD. Eso si, uno de los niños se me acerco y me dijo "haces muy bien tu trabajo".