03/09/2024
¡¡¡¡¡STOP BULLYING!!!!
Ya próximo al inicio de los cursos escolares, pongamos hoy el dedo en la llaga. Lo que antes era raro es cada vez más frecuente en nuestros centros educativos, y cada vez observamos más casos de acoso escolar (bullyng) a niños y niñas que no han cometido otra falta que el hacer algo que no guste al abusador o grupo de abusadores o abusadoras.
Porque si, queridos amigos, no es solo bullying el maltrato físico, que lo hay, sino también otros tipos acosos y abusos, como son los psicológicos, o a través de las tan “útiles” y dañinas redes sociales o el simple hecho de dar de lado a un niño o niña en un grupo de amigos por que les gusten cosas distintas.
¿Quién no ha oído alguna vez “yo con el empollón no me junto” o “hija, con esa no te juntes que es repetidora” o “tu no juegas con nosotros al fútbol porque eres muy malo”? ¿Quién no ha tenido conocimiento en alguna ocasión de algún niño o niña a quien le hicieron alguna foto para posteriormente publicarla en Instagram o hacerle un sticker para Whatsapp?.... Pues estos casos son solo meros ejemplos de algo que vemos, por desgracia, con demasiada frecuencia en nuestros centros educativos, ante la pasividad, en muchos casos de profesores, de los mismo compañeros y compañeras y, también, por desgracia de padres y madres.
Tengamos en cuenta los niños y niñas que sufren estas situaciones sufren traumas y trastornos que arrastran en muchos casos de por vida, porque es algo que con el tiempo se llega a superar, pero difícilmente se llega a olvidar nunca.
Es responsabilidad de todos, profesores, alumnos, y, por supuesto, padres y madres luchar contra este hecho, que se está extendiendo por los centros educativos como una enorme mancha de aceite. Que en muchos casos está amparada por la pasividad de los profesores y profesoras, que miran para otro lado; en otras por la complicidad del resto de compañeros y compañeras, que encuentran graciosa la humillación de una persona por el mero hecho de ser más gordito, de ser más bajita, de tener otra condición sexual o de no jugar bien a un determinado deporte; y en otras, ante la pasividad de las familias, a las que no importan estos acosos hasta que no les afecta a uno o una de los suyos.
Pongamos todos nuestro granito de arena para luchar contra esta lacra: Las familias, trabajando con nuestros niños y niñas; los centros educativos actuando de verdad sobre el problema (un profesor me dijo en cierta ocasión que la mejor forma de combatir una plaga o una enfermedad es la pronta detección y su erradicación temprana), y por también, los alumnos y alumnas, dejando de “reir la gracia” al acosador o acosadora, tengamos en cuenta que en el momento en que estos niños o niñas observen que sus actitudes abusivas no despiertan otra cosa más que el rechazo del resto, las dejarán de hacer.
Entre todos, PAREMOS EL BULLYNG.