06/02/2026
¡DOLOR! ¡DOLOR! ¡DOLOR! Duelo por nuestro Hermano Pablo Juan que se nos ha ido al Oriente Eterno
La Mas:. española está hoy de duelo. Rota está la misteriosa cadena y falta uno de sus principales eslabones; nuestro V.·.H.·. Pablo Juan se ha perdido, y nadie le encuentra; tres veces se ha dado su nombre al viento, y el viento no ha devuelto el nombre querido; hemos recorrido nuestros Valles, y el obrero que buscamos no se ha refugiado en Taller alguno. Hemos preguntado a los Aprendices y Compañeros, y no han sabido darnos cuenta de lo que pretendíamos saber; hemos preguntado a los Maestros, y nada nos han dicho: Grado por Grado, y Cámara por Cámara hemos andado noche y día de Oriente a Occidente, de Norte a Sur, y nuestra voz se ha perdido en las brumas de lo desconocido.
Hemos tropezado con columnas rotas y atributos mudos, y las lágrimas han surcado nuestras mejillas, y el viento de la desolación azotó nuestros semblantes. En nuestra peregrinación tristísima, sólo hemos hallado la Pal.·. Sagr.·. Algunos obreros fatigados y llorosos, han venido a nosotros y nos han mostrado vacío el Sitial de LA CARIDAD.
Entonces hemos comprendido por qué hay una Logia viuda y un eslabón perdido. Hemos vuelto la vista a la eternidad que viene, y hemos leído un nombre: Pablo Juan; hemos mirado más allá, y hemos divisado una espada flamígera. El ángel de la predestinación, que guarda los umbrales del porvenir, nos ha impuesto con su actitud, y dibujado un nombre en la columna sagrada de la inmortalidad.
Su voz no resonará en nuestras Tenidas, su palabra no se perderá en las bóvedas de nuestros Templos, su amor no herirá más nuestros corazones. Su vida fué una tarea, su muerte es un descanso: ni el trabajo le abrumó, ni la adversidad apagó el entusiasmo de su alma y avanzó hacia las regiones del amor, sin dudar y sin mentir, sin temer y sin blasfemar. Trabajó como ardiente y buen Obrero en la obra común, siguió las vías de la fraternidad, y edificó Templos a la virtud coronándolos con los emblemas de la libertad.
Su esposa fue su delirio, sus hijos su adoración perpetua, la Humanidad su sueño de amor. Su lecho fue del peregrino, su mesa perteneció al hambriento, su traje sirvió al desnudo, su hogar amparó al desvalido. Amó á Dios en espíritu y en verdad: Hermano fue de sus hermanos, amparo de los oprimidos, justicia de los desamparados, fortaleza de los débiles, fe para los escépticos, caridad para todo hombre. Brilló en el foro, pero más en el hogar: le amaron los profanos, y le respetaron sus HH.·. Viejo por la madurez, joven por la edad, ha desaparecido de nuestra compañía, y su cuerpo, oculto por la tiniebla de la destrucción, se ilumina por el fulgor de la predestinación. Terminada está su tarea y cerca de su obra los instrumentos de su trabajo. Labró su Columna, y recibió su salario. En sus queridas Logias Maimónides 173 de Córdoba e Ispal 125 de Sevilla, un crespón cubre el asiento que ocupó. La CARIDAD le llora, la Masonería le echa mucho de menos.
HH.·. amados del alma, volved y volvamos el rostro hacia la región de las estrellas. Allí está el arco misterioso, allí la escuadra rutilante, allí el luminoso compás. Allí también mora el espíritu de nuestro H.·. Pablo Juan ¡Oh! ¡no olvidéis sus ejemplos, Masones de España! Seguid la vía que os trazó y contemplad las piezas de Arquitectura que dejó acabadas: inspiraos en sus Planchas y Balaustres. Y cuando las espinas del desencanto destrocen vuestros pies y las hieles de la persecución acibaren vuestra alma, y la prueba del martirio os abrume, levantad los ojos á lo alto, acordaos de él, y confortados y fortalecidos, volved a la cotidiana tarea. Las palabras de los hombres faltan, las del Gran Arquitecto del Universo jamás. Acordaos de que nuestra obra es indestructible. Imitad las virtudes del que con nosotros transitó.
Paz, paz y gloria á los que fueron. Paz, paz y amor á nuestro Hno.·. Pablo Juan. Amor á su viuda y á sus hijos. Entusiasmo y vocación por nuestra Sagrada Orden.
APVD MAGISTRI CORDVM