27/08/2026
𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘃𝗶𝗮𝗷𝗮𝗯𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗽𝗼𝘀𝘁𝗮𝗹
Hoy dejamos a un lado monumentos, plazas y calles para detenernos en otra pequeña parcela de nuestra memoria: la de las tarjetas postales de felicitación.
Estas nueve postales, conservadas gracias a una donación familiar procedente de Almagro, fueron utilizadas durante las primeras décadas del siglo XX. Algunas estuvieron destinadas a Almagro y Piedrabuena y sus reversos conservan todavía los mensajes manuscritos de quienes las enviaron. Predominan las felicitaciones de cumpleaños, escritas con fórmulas sencillas y afectuosas que hoy nos permiten asomarnos a una forma de comunicación cotidiana prácticamente desaparecida.
La tarjeta postal vivió una extraordinaria popularidad desde finales del siglo XIX. Junto a las conocidas vistas de ciudades y monumentos circularon miles de postales pensadas para felicitar, declarar afecto, bromear o simplemente recordar a alguien. Cumpleaños, onomásticas, Navidad y otras fechas señaladas eran una buena ocasión para escoger una imagen, escribir unas líneas y enviarla por correo.
Las de esta colección son un buen ejemplo de aquella particular «cultura postal». Encontramos escenas sentimentales y amorosas, niños, parejas, escenas familiares y pequeñas representaciones humorísticas, muchas de ellas cuidadosamente preparadas en estudio. Algunas incorporan versos o diálogos impresos que completan el sentido de la fotografía: desde declaraciones amorosas hasta consejos, bromas o pequeñas historias.
También resulta especialmente llamativo el coloreado aplicado sobre algunas fotografías: vestidos, flores, sombreros o pequeños detalles reciben pinceladas de colores intensos que transforman la imagen fotográfica original y hacían la postal mucho más atractiva.
Las editoras son variadas. Hay ejemplares de procedencia española y francesa y aparecen algunas marcas comerciales y números de serie. Eran productos fabricados en grandes cantidades para un mercado internacional, pero cada comprador los convertía en algo único al escribir en el reverso unas palabras destinadas a una persona concreta.
Y ahí está quizá lo más interesante de estas piezas: la imagen se repetía miles de veces; el mensaje, no.
Nueve pequeñas postales que, más de un siglo después, todavía conservan algo de aquellas relaciones personales y familiares.
Donación familiar procedente de Almagro con la signatura POSALMAGRO 1-10
Colección del Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (UCLM).