29/01/2024
Conferencia “Constitución dogmática LUMEN GENTIUM sobre la Iglesia”
Tras la finalización del Concilio Vaticano II se vivió una fase de exaltación, con la impresión de que el concilio era un acontecimiento liberador, un nuevo comienzo…; pero pasadas unas décadas, se vivió una fase de decepción, en la que se descubrió el peso de la inercia de una institución que se resiste a cambiar. Poco a poco fue va abriendo una brecha entre conservadores y progresistas.
Los conservadores radicales rechazan las conclusiones del Vaticano II porque, según ellos, es un Concilio contrario a la Tradición y, por tanto, no obliga. Otros conservadores algo más ortodoxos, afirman que no es un concilio dogmático sino pastoral; por tanto, lo juzgan no vinculante. Ambos grupos objetan que el posconcilio ha sido un desastre a causa precisamente de las decisiones conciliares: confusionismo de la fe; disminución de la práctica religiosa; escasez de vocaciones sacerdotales y religiosas; secularizaciones en el clero; debilitación de la autoridad del papa y de los obispos; permisividad sexual... Por su parte, acentúan el primado indiscutible del papa, la exaltación de la Tradición, el mantenimiento de la continuidad y la tesis de la verdad total de la Iglesia católica.
Por su parte, los teólogos progresistas y los movimientos contestatarios de base pronto comenzaron a afirmar que el Vaticano II, ligado a un momento histórico, había quedado superado; era un Concilio obsoleto. Por fidelidad al Concilio, habría que superar el Concilio. Según ellos habría que mantener el espíritu del Concilio superando su letra. Pronto empiezan a pedir reformas más radicales: la supresión del celibato sacerdotal, la ordenación de mujeres, y muchos temas morales controvertidos como el ab**to, el divorcio, la ideología de género... llegando en casos extremos a un posteísmo en el que ya no se debería hablar ni siquiera de Dios… Y soñando con un Vaticano III que ofrecería todas las respuestas por ellos esperadas.
Personalmente coincido con San Juan Pablo II en que el Concilio es “la gran gracia que la Iglesia ha recibido en el siglo XX”. Estoy convencido, al igual que Benedicto XVI, que los documentos del concilio Vaticano II (especialmente Lumen Gentium) son “una brújula que permite a la barca de la Iglesia avanzar mar adentro, en medio de tempestades”. Y creo que lleva razón Francisco en su diagnóstico al preguntarle por un nuevo Concilio: “No está madura la cosa para un Concilio Vaticano III. Y tampoco es necesario en este momento, puesto que no se ha puesto todavía en marcha el Vaticano II”.
¡En ello estamos y para hablar de algunas claves os espero este lunes 29 de enero, a las 8 de la tarde, para tratar sobre LUMEN GENTIUM. La conferencia está abierta presencialmente a todos los interesados hasta completar aforo. También se podrá seguir por YouTube en directo:
https://youtube.com/live/0NS6Jl5zSLg ✨
El lunes 29 de enero, a las 8 de la tarde, tendrá lugar en la Parroquia de San Pedro Poveda la tercera conferencia sobre el Concilio Vaticano II. Será impart...