07/06/2026
La Eucaristía es memorial, pero es mucho más que un recuerdo: es presencia viva y real de Cristo Resucitado en medio de su pueblo. Es alimento para el camino, fuente de esperanza y escuela de caridad. En un tiempo en el que con frecuencia se pretende relegar a Dios al silencio de lo privado y diluir lo sagrado entre las prisas y las indiferencias del mundo, el Corpus Christi vuelve a recordarnos que el Señor sigue caminando con nosotros y que su amor permanece vivo en el Sacramento del Altar.
Por ello, la Muy Ilustre y Muy Antigua Hermandad Sacramental de Lepe quiere expresar su más profundo agradecimiento a todos aquellos que han hecho posible que la solemnidad del Corpus Christi haya brillado una vez más en nuestras calles como un auténtico testimonio público de fe, amor y devoción al Santísimo Sacramento.
Gracias a los vecinos que han engalanado balcones, fachadas y altares, convirtiendo nuestro pueblo en una ofrenda de belleza para el paso del Señor; al Excelentísimo Ayuntamiento de Lepe, por su constante apoyo y colaboración en el engrandecimiento de una celebración que forma parte de la memoria, la identidad y el alma de nuestro pueblo; y a la Escuela Municipal de Música de Lepe, cuyo acompañamiento ha contribuido a revestir de solemnidad y emoción esta jornada tan señalada.
Nuestro agradecimiento también a José Martín y a Pepe Lena, cuya generosa contribución ha permitido que al Señor no le faltara la juncia sobre la que caminar en su recorrido triunfal por nuestras calles; y a Manuel Chaparral, por su permanente disposición y servicio a esta Muy Ilustre y Muy Antigua Hermandad Sacramental de Lepe.
Asimismo, queremos reconocer públicamente a José Prieto Martín, Antonio Morales, Francisco Maestre y Manuel Toscano por su compromiso, entrega y amor constantes hacia esta Hermandad, ejemplo silencioso de fidelidad y dedicación al servicio del Santísimo Sacramento.
En una sociedad que a menudo parece olvidar sus raíces cristianas, cada altar levantado, cada calle adornada, cada pétalo derramado y cada gesto de respeto ante el Santísimo constituyen una proclamación serena pero firme de que Cristo sigue ocupando el centro de nuestras vidas. Porque donde pasa el Señor Sacramentado florece la esperanza, se fortalece la fraternidad y se renueva el compromiso de construir una sociedad más justa, más humana y más abierta al amor de Dios.
Que el paso de Jesús Sacramentado por nuestras calles no quede solo en el recuerdo de un día hermoso, sino que siga iluminando nuestros corazones, nuestras familias y nuestro pueblo, para que Lepe continúe siendo tierra de fe, de tradición viva y de amor a la Eucaristía.
¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!