La Archicofradía se funda, en el seno de la Orden de la Merced, hacia el año 1507, año de las Constituciones más antiguas conservadas. En el S.XVII, surgen en el seno de la Archicofradía varias hermandades filiales: la de Llagas y Columna, la del Santo Sudario y la de la Humildad; que realizaban su estación de penitencia de forma conjunta presididas por el guión de la Archicofradía de la Sangre. T
ras un período en que no se procesiona, en 1919 vuelve a salir en el Miércoles Santo. En 1920, es elegido Hermano Mayor Antonio Baena Gómez, que inició una época de esplendor, incorporando el misterio de la Lanzada e impulsando la incorporación de la Virgen de Consolación y Lágrimas, que logra en 1929. En 1921, la Agrupación de Cofradías de la Semana Santa malagueña, que se funda en la iglesia conventual de la Merced, participando en su fundación la Archicofradía de la Sangre, cuyo Hermano Mayor, Antonio Baena, fue el primer presidente de la misma. En 1922, la Cofradía obtiene el privilegio, otorgado por el Rey Alfonso XIII, de usar el Pendón Morado de Castilla. En los sucesos de mayo de 1931, la Archicofradía pierde casi todo su patrimonio. Se reorganiza en 1940 y al año siguiente se incorpora la talla actual del Cristo de la Sangre, obra de Palma Burgos, volviendo a procesionar la Cofradía desde 1945. En la última década del S.XX, la Archicofradía inicia un proceso de regeneración de todo su patrimonio. El tallista Rafael Ruiz Liébana realiza el Trono del Cristo y completa el grupo escultórico de la Lanzada. Posteriormente, hace el Trono de la Virgen y se renuevan los bordados del palio, de Juan Rosén con diseño de Eloy Téllez y el manto, de Salvador Oliver.