Rito Hispano-Visigótico o Mozárabe en Mérida

Rito Hispano-Visigótico o Mozárabe en Mérida Página creada con el objetivo de informar acerca de las celebraciones del rito Hispano-Mozárabe en Mérida

Hoy, 31 de marzo, el Santoral Hispánico celebra la Fiesta de San Renovato o Renato, confesor, obispo de Mérida. Murió en...
31/03/2026

Hoy, 31 de marzo, el Santoral Hispánico celebra la Fiesta de San Renovato o Renato, confesor, obispo de Mérida. Murió en el año 633.
San Renato (el que vuelve a nacer) o Renovato (aquel que ha sido restaurado, según la etimología latina) fue obispo de Mérida desde el 616 hasta antes del 632. En el episcopologio emeritense aparece como el obispo decimotercero, tras Inocencio (605-616), seguido de Esteban I (632-637)
El obispo Renovato cierra la época gloriosa de santidad y esplendor emeritense: fue un varón ecuánime, justo e ingenioso. Maestro acabado por su doctrina y ejemplaridad de vida.
Después de gobernar la Iglesia durante muchos años murió en la paz de Dios.
Su cuerpo, junto con los de sus obispos predecesores (Masona e Inocente), descansan sepultados con los mayores honores en una misma cripta, no lejos del altar de la santa virgen Eulalia. Ante sus sepulcros se dieron continuos signos de protección; de aquí que su culto se iniciara por asentimiento o aclamación de la iglesia local en la liturgia, al uso de la época.
Es el último biografiado por el autor de las "Vitas" que dice: "El santo Renato, hombre adornado de todas las virtudes; godo de origen, nacido de rancia prosapia e insigne por el lustre de su familia. Era esbelto de cuerpo, de distinguidos modales, de singular estatura... era mayor aún por dentro su hermosura, inundado en la posesión del Espíritu Santo".. Físicamente lo describe como «robusto de estatura y de agradable rostro». Entre sus cualidades subraya que era «de ingenio vivo y perspicaz»; era «cultivado en artes y florecía en las ciencias eclesiásticas y en las Sagradas Escrituras». Su espíritu era «manso, sufrido, misericordioso, prudente, justo» y edificante en sus acciones. Su agudo ingenio le hizo maestro de no pocos discípulos. El diácono Paulo no da muchos detalles de Renovato como pastor de la Iglesia emeritense, si bien deja patente «el zelo con que miraría por el bien universal de las ovejas» y añade que «con su doctrina, con su predicación y con su exemplo crió otros tales como era en sí mismo, que todavía brillaba la Iglesia con su doctrina como la Luna por el Sol que la gobernó por muchos años».
Enrique Flórez señala que «fue hallado digno de ser electo abad del monasterio Caulianense, situado junto al río Guadiana», a unas dos leguas de Mérida . Cuenta el diácono Paulo que el obispo Renato tenía gran celo por el bien de sus monjes, a quienes dirigía por la senda de la perfección «con doctrina y el vivo exemplo»; pero sufrió mucho con el descarrío de uno de ellos y, a pesar de las amables reprensiones que le hacía, seguía cada día peor hasta que un día, por obra de un milagro, el monje se arrepintió y estuvo sin sentido durante varios días. Renovato le ungió con el óleo de la extremaunción y murió tres días después. «Enterrado en el modo acostumbrado, después de quince años o más, el río Guadiana arruinó, con una de sus avenidas, muchas fábricas vecinas, entre ellas el monasterio Caulianense.» Al restaurarlo los monjes, y al abrir la sepultura del citado, «salió un olor maravilloso y encontraron su cuerpo tan incorrupto como si en la misma hora hubiera sido enterrado, de suerte que ni el hábito ni los cabellos tenían la más mínima lesión…»
(Extraído de www.archimadrid.es y de Félix Pinero en meridaycomarca.com/)

Hoy, 31 de marzo, el Santoral Hispánico celebra la Fiesta de San Renovato o Renato, confesor, obispo de Mérida. Murió en el año 633.

San Renato (el que vuelve a nacer) o Renovato (aquel que ha sido restaurado, según la etimología latina) fue obispo de Mérida desde el 616 hasta antes del 632. En el episcopologio emeritense aparece como el obispo decimotercero, tras Inocencio (605-616), seguido de Esteban I (632-637)

El obispo Renovato cierra la época gloriosa de santidad y esplendor emeritense: fue un varón ecuánime, justo e ingenioso. Maestro acabado por su doctrina y ejemplaridad de vida.

Después de gobernar la Iglesia durante muchos años murió en la paz de Dios.

Su cuerpo, junto con los de sus obispos predecesores (Masona e Inocente), descansan sepultados con los mayores honores en una misma cripta, no lejos del altar de la santa virgen Eulalia. Ante sus sepulcros se dieron continuos signos de protección; de aquí que su culto se iniciara por asentimiento o aclamación de la iglesia local en la liturgia, al uso de la época.

Es el último biografiado por el autor de las "Vitas" que dice: "El santo Renato, hombre adornado de todas las virtudes; godo de origen, nacido de rancia prosapia e insigne por el lustre de su familia. Era esbelto de cuerpo, de distinguidos modales, de singular estatura... era mayor aún por dentro su hermosura, inundado en la posesión del Espíritu Santo".. Físicamente lo describe como «robusto de estatura y de agradable rostro». Entre sus cualidades subraya que era «de ingenio vivo y perspicaz»; era «cultivado en artes y florecía en las ciencias eclesiásticas y en las Sagradas Escrituras». Su espíritu era «manso, sufrido, misericordioso, prudente, justo» y edificante en sus acciones. Su agudo ingenio le hizo maestro de no pocos discípulos. El diácono Paulo no da muchos detalles de Renovato como pastor de la Iglesia emeritense, si bien deja patente «el zelo con que miraría por el bien universal de las ovejas» y añade que «con su doctrina, con su predicación y con su exemplo crió otros tales como era en sí mismo, que todavía brillaba la Iglesia con su doctrina como la Luna por el Sol que la gobernó por muchos años».

Enrique Flórez señala que «fue hallado digno de ser electo abad del monasterio Caulianense, situado junto al río Guadiana», a unas dos leguas de Mérida . Cuenta el diácono Paulo que el obispo Renato tenía gran celo por el bien de sus monjes, a quienes dirigía por la senda de la perfección «con doctrina y el vivo exemplo»; pero sufrió mucho con el descarrío de uno de ellos y, a pesar de las amables reprensiones que le hacía, seguía cada día peor hasta que un día, por obra de un milagro, el monje se arrepintió y estuvo sin sentido durante varios días. Renovato le ungió con el óleo de la extremaunción y murió tres días después. «Enterrado en el modo acostumbrado, después de quince años o más, el río Guadiana arruinó, con una de sus avenidas, muchas fábricas vecinas, entre ellas el monasterio Caulianense.» Al restaurarlo los monjes, y al abrir la sepultura del citado, «salió un olor maravilloso y encontraron su cuerpo tan incorrupto como si en la misma hora hubiera sido enterrado, de suerte que ni el hábito ni los cabellos tenían la más mínima lesión…»

(Extraído de www.archimadrid.es y de Félix Pinero en meridaycomarca.com/)

12/12/2025

Hoy, 12 de diciembre, se encuentra en el Martirologio Romano la celebración de la festividad de San Donato, mártir emeritense del siglo IV.
Oriundo de Turgalium (Trujillo), fue sacerdote y director espiritual de las jóvenes Santa Eulalia y Santa Julia, sufriendo el martirio dos días después que estas.

Foto para la Historia de la comunidad cristiana emeritense
14/11/2025

Foto para la Historia de la comunidad cristiana emeritense

¿Qué mejor manera de conmemorar la memoria de los Santos Padres Emeritenses que celebrando hoy un Oficio de Vísperas His...
14/11/2025

¿Qué mejor manera de conmemorar la memoria de los Santos Padres Emeritenses que celebrando hoy un Oficio de Vísperas Hispano-Mozárabes en su honor y, a continuación una Misa también en Rito Hispano-Mozárabe votiva de Santa Eulalia de Mérida?

Esta tarde a las 19,30h el Lucernarium-Oficio de Vísperas y a las 20h la Eucaristía presidida por Mons. José Rodríguez, Arzobispo de Mérida-Badajoz Archidiócesis Mérida-Badajoz

Hoy se celebra en el calendario actual la Festividad de los Santos Padres Emeritenses.

Bajo este nombre son conocidos los santos Pablo, Fidel y Masona, prelados de Augusta Emerita, actual Mérida, durante los siglos VI y VII, época de esplendor de la sede arzobispal emeritense. Su culto, olvidado durante siglos, fue recuperado por el segundo arzobispo de Mérida-Badajoz de la era contemporánea, Santiago García Aracil (2004-2015) para el santoral propio de la archidiócesis, cuya festividad la fijó el 14 de noviembre.

La historia la cuenta en latín un diácono llamado Paulo, que escribe Vitas Sanctorum Patrum Emeritensium en el siglo VII. Publicada por Bernabé Moreno de Vargas (Mérida, 1576-1648) en la lengua oficial de la Iglesia en 1633, fue traducida al castellano por Domingo Sánchez Loro (Zorita, Cáceres, abril 1856; Salamanca, 1985) en 1951 (editada por el Departamento Provincial de FET y de las JONSS de Cáceres). Posteriormente la transcribe al latín también el padre E. Flórez: «De vita PP emeritensium» (España Sagrada, Tomo XIII, Oviedo, 1989) [1]

San Pablo (530-560). Con él comienza la época de oro del episcopado emeritense según la obra Vitae Sanctorum Patrum Emeritensium. De origen griego y médico de profesión, se distinguió por su humildad y mansedumbre. Consagrado obispo, la sede emeritense le proporcionó un periodo de tranquilidad. Ante la enfermedad de una noble matrona, su marido recurrió a él para que impetrara a Dios con sus oraciones por la salud de su esposa. Según cuenta Leonardi en «Diccionario de los santos» [2], puesto que el obispo era cirujano y los médicos la habían desahuciado, solicitó su intervención quirúrgica, ajena a su estado episcopal. No obstante, indicó los cuidados para que los médicos practicaran la cura. Consultó la voluntad del Señor para no caer en pecado. Tras un día completo de oración en la basílica de santa Eulalia, fue a la casa de la enferma, embarazada de un niño mu**to y, con gran maestría, extrajo el feto salvando la vida de la madre, y ordenó que, en adelante, se respetase la abstención carnal. En agradecimiento, los esposos dieron la mitad de sus bienes y dispusieron que, a su muerte, se entregase la otra mitad, Antes de retirarse al cenobio de santa Eulalia, situó como sucesor suyo en la sede a su sobrino Fidel, al que había reconocido como hijo de su hermana tras llegar desde Grecia. Cabacas, en su blog sobre la historia de la Medicina, al referirse a lo que algunos sostienen que la intervención del obispo fue la primera cesárea practicada en España, afirma que, más bien, fue una embriotomía, porque la incisión de la que habla el texto fue una práctica que se realizaba en fetos mu**tos, ya descrita por Hipócrates en el siglo V a. d. C. y el obispo tenía conocimientos de la medicina oriental por sus orígenes; y porque la mujer vivió y no es lógico que fuera cesárea.[3]

San Fidel (560-571) Fue un joven mercader oriental que, en su visita a Mérida, conoció circunstancialmente a su tío carnal Paulo. Recibió la tonsura, el diaconado hasta llegar al sacerdocio. Sirvió a su anciano antecesor hasta su muerte. Fue tenido por hombre de gran santidad, caridad, paciencia y humildad con todos. Dominó las disciplinas eclesiásticas y sagradas letras y fue perseguido insistentemente por sus enemigos. [4]

San Masona (571-605). De raza goda y noble por su linaje, ingresó en el monasterio anexo a la basílica de santa Eulalia Se distinguió desde joven por sus virtudes cristianas. Fue famoso tanto en la iglesia emeritense como en toda la historia visigoda. Su fama le acarreó envidias humanas, entre ellas la del rey Leovigildo y los obispos arrianos, que le llevaron al destierro. Fundó el «xenodochium» (hospital de periodo visigodo para enfermos y peregrinos cristianos y judíos, único ejemplo de arquitectura monumental no litúrgica de época visigoda en la Península Ibérica), convirtió a Recaredo, presidió el III Concilio de Toledo que proclamó la conversión de los visigodos al catolicismo e intervino en la conversión de san Hermenegildo. [5]

Todos sus cuerpos fueron enterrados en una sola tumba en la basílica de santa Eulalia, junto al de la santa.[6]

Félix Pinero

Periodista y escritor

[1] Vid: Padre Enrique Florez (Burgos, 1702; Madrid, 1773) https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Fl%C3%B3rez.
[2] Vid.: Leonardi, Claudio y otros: Diccionario de los santos, edición internacional de san Paolo, Milán, y san Pablo, Madrid, dos volúmenes, 2000; ISBN: 8428522588-9788428522588, 2.266 págs.
[3] Vid.: Cabacas, Tomás: Web sobre la historia de la Medicina, en http://tomascabacas.com/primera-cesarea-en-espana-merida/.
[4] Vid.: http://oracionyliturgia.archimadrid.org/2016/12/11/san-fidel-obispo-del-560-al-571-de-merida-espana-3-3-2-2-2/.
[5] Vid.: http://oracionyliturgia.archimadrid.org/2016/12/11/san-masona-obispo-del-571-al-605-de-merida-espana-3-3-2-2-2/.
[6] Vid.: Borrelli, Antonio: http://www.santiebeati.it/dettaglio/92217.

Además, gran restaurador del Rito Mozárabe en Toledo.
08/11/2025

Además, gran restaurador del Rito Mozárabe en Toledo.

El 8 de noviembre de 1517 falleció Francisco Jiménez de Cisneros, cardenal, arzobispo de Toledo, regente de Castilla, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla. Genio político, contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo Estado. Tuvo un papel importante en la conquista de Orán, Reformó la vida religiosa, que había caído en una gran relajación moral y precariedad intelectual. Supo ver que toda renovación empezaba por la educación y para ello fundó en Alcalá de Henares una de las instituciones que más ha influido en la cultura española: la Universidad Complutense, a la cual se propuso dotar de los mejores teólogos y los mejores textos. Destacando su aportación a la edición de la Biblia políglota.

Además instituyó la obligatoriedad de la identificación de las personas con un apellido fijo. Hasta entonces las personas se identificaban con su nombre y un apellido o mote que reflejaba el lugar de procedencia, el oficio o alguna característica de la persona, por lo que miembros de una misma familia, incluso hermanos, podían tener diferente apellido. Este sistema producía un tremendo caos administrativo para poder identificar a las personas por familias. A partir de la ordenanza de Cisneros, el apellido del padre quedaba fijado y pasaría a ser el de todos sus descendientes.

En enero de 1516 falleció Fernando el Católico. Por disposición testamentaria, Cisneros quedó constituido nuevamente como Regente del Reino de Castilla hasta que el joven príncipe Carlos, que se encontraba entonces en Flandes, viniera para ocupar el trono. Cisneros era ya octogenario, privilegio que el cielo otorgaba entonces a muy pocos mortales. En esta última etapa de casi dos años, Cisneros, que contaba ya ochenta años, mostró unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias. Supo hacer frente a un clima interior extremadamente inestable, con los nobles castellanos ávidos de recuperar el poder perdido. Asimismo, logró abortar las intrigas de los que pretendían sustituir en el trono a Carlos por su hermano Fernando, que había sido educado por Fernando el Católico. Los acontecimientos se desbordaron y Carlos fue proclamado en Bruselas rey de Castilla y Aragón, en un acto que se podría asemejar a un golpe de Estado, pues la reina legítima era Juana y nadie había declarado su destitución. Sin embargo, Cisneros se avino a los hechos de Bruselas y envió emisarios a Flandes urgiendo la inmediata presencia de Carlos como único medio de parar las inquietudes de rebelión que corrían por el reino. Así pues, de facto había dos gobiernos, el de la corte de Bruselas y el de Cisneros en Castilla.

En septiembre de 1517, Carlos partió con su escuadra desde Flesinga, rumbo a Santander. Pero una fuerte tormenta desvió el rumbo de las naves y llegaron ante la playa de Tazones en la costa de Villaviciosa, donde desembarcaron. Cisneros deseaba la llegada del rey para poder tener una entrevista con él y estaba preparando todo para la entronización. Sin embargo, la comitiva real se desplazó lentamente, sin fijar fecha y lugar para una entrevista, por lo que Cisneros partió al encuentro del monarca. La actitud del joven rey fue considerada como un acto de desprecio hacia el anciano cardenal. Sin embargo, este retraso voluntario en el encuentro de ambos fue promovido por el consejero del rey Guillermo de Croy, que desconfiaba de la lealtad de Cisneros al rey. Finalmente, se fijó la fecha para el encuentro, pero Cisneros, muy enfermo, no pudo continuar el viaje y terminó falleciendo en Roa (Burgos).

Una vez en Castilla, los cortesanos flamencos del rey Carlos, con Guillermo de Croy, a la cabeza, aprovecharon su ascendencia con el rey para copar cargos y rentas en el reino, lo que tuvo mucho que ver con el posterior levantamiento de los Comuneros, al ser acusado por los castellanos de nepotismo y corrupción, entre otras cuestiones por ser de Croy el promotor de que el rey designara como sustituto de Cisneros en el cargo de arzobispo de Toledo, con ingresos de rentas riquísimos, a su sobrino, de 20 años de edad.

Cisneros fue un estadista excepcional que hasta los franceses, al ponerlo en paralelo con su cardenal Richelieu, no dudan en admitir la superioridad del eclesiástico español. «Es el mayor hombre de Estado que ha tenido España. Si Cisneros hubiera vivido diez años más, el panorama de España hubiera cambiado radicalmente», afirmaba el historiador e hispanista francés, Joseph Pérez.

27/10/2025

Vuelven las Jornadas "Mérida: Cuna del Cristianismo Hispano" que este año cumplen su VI edición. Habrá dos conferencias y una misa hispano-mozárabe presidida por el arzobispo Mons. José Rodríguez, en la Basílica de Santa Eulalia.

La primera charla “Vestigios de Santa Eulalia y Santa Florentina en Córdoba”, será impartida por el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Dr. Ángel Ventura Villanueva, en la sede del Consorcio, este miércoles 29 de octubre, a las 20:00 horas.

Rito Hispano-Visigótico o Mozárabe en Mérida

Es un placer anunciar que este año 2025, de nuevo, las jornadas "Mérida, cuna del cristianismo hispano" retoman su forma...
21/10/2025

Es un placer anunciar que este año 2025, de nuevo, las jornadas "Mérida, cuna del cristianismo hispano" retoman su formato original con unos ponentes de lujo que nos van a ofrecer unas charlas super interesantes.

Además, acogeremos un acontecimiento histórico, ya que después de más de 12 siglos, un Arzobispo de Mérida volverá a celebrar en nuestra ciudad según el Antiguo y Venerable Rito Hispano-Visigótico o Mozárabe.

Nuestro más sincero agradecimiento a D. José Soto Chica, a D. Ángel Ventura Villanueva y al Sr. Arzobispo, Mons. José Rodríguez.

Ofreceremos más detalles en rueda de prensa próximamente.

08/07/2025

Queridos amigos, llega el verano, y nos aguarda una época de relajación y vacaciones. No obstante, estamos ultimando las fechas y los ponentes de las próximas Jornadas "Mérida, cuna del cristianismo hispano", que este año recuperan su formato y contexto original.

Se desarrollarán durante las semanas del 28 de octubre al 14 de noviembre, en que tendrá lugar la celebración de las Vísperas Mozárabes de los Santos Padres Emeritenses y la Misa Hispano-Mozárabe de Santa Eulalia.

Tenemos ponentes este año de primer orden nacional y charlas muy interesantes para todos, como en años anteriores.

A la vuelta del verano, os iremos informando, pero estad seguros de que os van a gustar.

21/06/2025

21 de Junio: San Inocente (Inocencio) obispo emeritense, confesor ( s. VII)
Santo Tradicional, no incluido en el actual Martirologio Romano.
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San Inocencio o Inocente de Mérida (o simplemente San Inocencio) fue Arzobispo de Mérida desde el año 606 y su pontificado duró hasta cerca de 616. Sabemos de este obispo por lo que escribió de él el diácono emeritense Paulo en el último capítulo de su obra de las Vidas y Milagros de los Santos Padres Emeritenses.

Su vida hizo honor a su nombre. Parece ser que la candidez y humildad jalonaron su ministerio en Mérida, sede Metropilitana de la provincia Lusitana, en el tiempo de la España visigoda. Se cuenta de él que su santidad y penitencia las ponía al servicio del pueblo para impetrar las lluvias, tan deseadas en los tiempos de sequía, presidiendo rogativas, que siempre eran escuchadas por el Omnipotente.

Cuando lo eligieron para ser consagrado obispo, era, según se nos dice, el último en el orden de los diáconos. Y lo consagraron para servir a la diócesis emeritense como sucesor del gran Arzobispo visigodo Masona, que abrió la «Edad de Oro» del episcopado de Mérida. «Después de él fue elegido un virtuoso varón, de suma santidad y llaneza, llamado Inocencio, cuya condición la expresa bien su propio nombre. Inocente, en verdad, y cándido; que a nadie juzgó, a nadie condenó, a nadie enjuició; y vivió humilde y piadoso todos los días de su vida».

En el año 610 llegó a Toledo el rey Gundemaro y allí concurrieron bastantes obispos a recibirle pues estos se encontraban allí, entre ellos estaba Inocencio, para asistir al «Concilio de Toledo» al que solo se había convocado a los obispos de la metrópoli cartaginense. Sin embargo, el rey quiso que tomasen parte de este concilio los demás prelados presentes que eran San Isidoro, Inocencio a los que les siguieron los de Tarragona y Narbona con otros veintidós obispos más.
Su fiesta es el 21 de junio.

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