03/11/2018
Ayer, 2 de noviembre, la Corte Suprema de anunció que un litigio histórico ( vs EE. UU.) sobre , puesto por un grupo de 21 jóvenes entre 11 y 22 años contra el Gobierno de este país, puede seguir adelante. El juicio iba a comenzar el día 29 de octubre, pero esos planes fueron desechados cuando la Administración de intervino y pidió al Supremo que rechazase el caso.
¿Qué alegan? Que el Gobierno han violado sus derechos constitucionales a la vida, a la libertad y a la propiedad por negligencia para prevenir el cambio climático más severo (y peligroso).
¿Y qué dice el Gobierno? Que no existe tal cosa como "un derecho a un sistema climático capaz de mantener la vida humana".
La Corte Suprema denegó la petición del Gobierno, pero el camino a seguir es incierto. El Supremo ha sugerido que una Corte Federal de Apelaciones considere los argumentos del Gobierno antes de que ningún juicio comience en el Distrito de .
Los abogados de los jóvenes dijeron que iban a insistir a la corte del distrito (de Oregón) a que cambie la fecha para la semana que viene.
Este tipo de acción (judicial) contra el cambio climático, donde se demanda a un Gobierno (local y nacional) responsable por omisión o negligencia a tomar medidas, lleva ocurriendo desde los 80, pero la mayoría han fracasado. No obstante, en el 2015 ganó el caso de la contra el Gobierno neerlandés (holandés, véase → http://lema.rae.es/dpd/?key=holanda)
¿Qué ocurrió? Un juez pidió a los que redujeran las emisiones de gases de efectos invernadero ( ) para el 2020 al menos un 25 % por debajo de los niveles de 1990, y citaron que los posibles daños causados por cambio climático para "generaciones presentes y futuras de nacionales neerlandeses" y el "deber de cuidar y prevenir un cambio climático peligroso" del Gobierno.
Finalmente, una corte de apelación ratificó el veredicto este mes, el 8 de octubre.
En los años desde entonces, el caso neerlandés se ha convertido en modelo para otros "litigios climáticos" en otros países. El caso Juliana ha inspirado muchas copias, algunos de ellos han progresado más.
Un caso inspirado por el caso Juliana ya ha producido una notable victoria. 25 jóvenes demandaron al Gobierno por su derecho a un ambiente sano, en un caso llamado " vs. ". La Corte Suprema colombiana dio la razón al grupo en abril y no solo ordenó al Gobierno que tomase medidas para reducir la deforestación y el cambio climático, pero también dictaminó que la colombiana era un "sujeto de derechos" intitulado a la "protección, conservación, mantenimiento y restauración".
Los jóvenes demandantes del caso Juliana alegan que ya han sufrido daño como resultado del cambio climático: Jaime, de 17 años, y su familia tuvieron que dejar su casa en la Reserva de la Nación Navaja en el 2011 porque los manantiales de los que dependían se estaban secando; la casa de Jayden, 15 años, sufrió daños graves debido a las inundaciones del 2016 en Luisiana; el colegio de Vic en White Plains, Nueva York, tuvo que cerrar temporalmente en 2012 después del huracán Sandy.
A pesar de las esperanzas, la Administración de Donald Trump ha organizado una defensa muy puntiaguda. El Departamento de Justicia niega que la corte de Oregón tenga jurisdicción sobre la amplia gama de políticas federales en cuestión, y que el derecho de vida, libertad y propiedad expuestas en la Quinta Enmienda de la Constitución estadounidense se traduzca al derecho de clima estable.
En cualquier caso, el Departamento argumenta que ninguna rectificación/corrección/reparación es posible, dado que, aunque las emisiones de EE. UU. se reduzcan drásticamente, eso no haga cambiar el avance del cambio climático si las emisiones de otros países siguen aumentando.
Andrea Rodgers, una de las abogadas, dice que la Administración no ha desafiado el hecho de que los humanos estamos cambiando el clima. "No han presentado expertos que disputen lo que nuestros científicos dicen sobre el deshielo, la subida del nivel del mar, los impactos terrestres o cómo el cambio climático ocurre o la acidificación de los océanos", dice.
Para ganar, Rodgers dice: "tenemos que enseñar que el Gobierno de EE. UU. es responsable, pero también que hay un remedio que un juez pueda ordenar". Aunque las emisiones de EE. UU. han disminuido en los últimos años debido a una transición hacia energías renovables en su mix energético, en el 2016 seguía siendo el 2.º mayor emisor después de China.
James Hansen, climatólogo en la Universidad de Columbia de Nueva York y un viejo activista climático, es un testigo experto en la demanda; también es demandante representando "generación que aún no han nacido" (su nieta de 20 años también es demandante). Lleva peleando por más acción contra el cambio climático desde que testificó por primera vez ante el Senado de EE. UU. en 1988. Dice que si pierden este caso, simplemente seguirá intentándolo por otra vía. "Necesitamos ganar los antes posible", dice Hansen, "pero si perdemos, no tiraremos la toalla; volvemos con un caso más fuerte".
—Ian Blázquez