06/03/2021
Se dice que los principios de la Ilustración y la Revolución francesa cambiaron la historia bajo el lema de libertad, igualdad y fraternidad, pero no cambió nada para las mujeres.
Como señala Ana de Miguel: “Las mujeres de la revolución francesa observaron con estupor como el nuevo estado revolucionario no encontraba contradicción alguna en pregonar a los cuatro vientos la igualdad universal y dejar sin derechos civiles y políticos a las mujeres.”
Por ello, el nacimiento del feminismo fue inevitable.
Las mujeres del siglo XVIII reivindicaban su derecho a la educación, al trabajo, al voto, derechos matrimoniales, entre otros. Además de la abolición de la prostitucion así como los malos tratos y los abusos dentro del matrimonio. Todo esto viene planteado en El Cuaderno de quejas y reclamaciones de la anónima Madame B.B del País de Caux. Sin embargo, estas peticiones fueron ignoradas.
Las mujeres denunciaban la aristocraca masculina y pedian la abolicion de los privilegios del s**o masculino, tal cual se estaba haciendo con los privilegios de los nobles sobre el pueblo. Pero en vez de avanzar, las mujeres retroceden en derechos. Son excluidas de los derechos políticos, se ordena la disolución de los clubes femeninos y las feministas,como Olimpia de Gouges, son guillotinadas, otras encarceladas y algunas, con suerte, se exiliaron.
Se implanta en 1810 el Código de Napoleon, donde las mujeres son consideradas hijas o madres en poder de sus esposos o hijos. No tenían derecho a las propiedades , a fijar o abandonar su domicilio, a mantener una profesión o emplearse sin permiso de su padre o marido y el ab**to o el adulterio estaban penados.
Conseguir el voto y el derecho a la educación se convirtieron en los objetivos del sufragismo.