17/10/2026
En un momento en el que los adolescentes están más conectados que nunca, resulta pertinente preguntarnos si esa conexión digital se traduce realmente en vínculos significativos y bienestar emocional. En este artículo reflexiono sobre la creciente sensación de soledad que experimentan muchos jóvenes y sobre el papel que familias, educadores y sociedad desempeñamos en la construcción de relaciones auténticas y espacios de pertenencia. La educación tiene mucho que aportar ante este desafío, no solo desde la formación académica, sino también desde el acompañamiento humano y emocional. Os invito a leerlo y a compartir vuestra opinión.
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