Ya va siendo hora que los antiguos estudiantes que hemos pasado por aquí tengamos un punto de encuentro en esta red social. UN GEÓLOGO ES:
Principalmente alguien que se la pasa en su tiempo de mi**da sacudiendo piedritas en un pedazo de lodo pero, claro, con su cepillito (¡ojo! los arqueólogos también lo hacen; el alto consumo de alcohol también entre éstos dificulta a veces distinguir entre unos
y otros). Lupa, brújula, navaja, esposas, etc., amarradas alrededor del cuello con una cuerda. Toma fotos, solo incluye a las personas como escalas, y tiene más fotos de monedas, martillos geológicos y cubrelentes que de su familia. Alguien con una colección de latas/botellas de cerveza que rivaliza en tamaño con su colección de rocas. Alguien que entrenó a su hijo para conocer la Tabla del Tiempo Geológico y para reconocer minerales antes de aprender a caminar. Muchas veces tiene una cola de caballo (aplica para geólogos con escaso pelo y geólogas). Alguien que considera un “evento reciente” cualquier cosa que haya pasado en los últimos cien millones de años. Alguien que lame y/o raya y/o olfatea las rocas, e incluso en el caso del caolín se come las rocas para comprobar que es perfectamente seguro, además de delicioso. Alguien que come mugre y aduce que está “estimando el tamaño de grano”. Alguien que te cuenta asombrado que cosas como el chocolate contienen piedras. Alguien que cruza voluntariamente una autopista de ocho carriles a pie para determinar si los afloramientos son los mismos a ambos lados. Alguien que ha caminado más de diez kilómetros para ver una cerca rota que fue “desplazada por un terremoto reciente”. Alguien que dice “este va a ser un excelente regalo de Navidad” mientras recolecta rocas. Alguien que contrata asistentes estudiantiles con la apariencia de correr más lento que él, para que un tigre u oso se los coma primero. Alguien que tuerce la boca cuando su congénere pretende comprar una van en lugar de un todoterreno con doble tracción y una amplia caja capaz de contener toneladas de sedimentos. Sus bolsillos tienden a estar llenos de pequeños trozos de roca. La colección de rocas ocupa el cuarto extra de la casa. Tienen más pares de botas para montañismo que de zapatos. Consideran que las cochinillas de la humedad son trilobites, pero lo negarán si se los preguntas. Cuando esté en la playa recolectará conchas y tratará de explicarte las marcas musculares en ellas. Alguien que prefiere explicar la secuencia de eventos mostrada en una pared de un acantilado que tomar el Sol. A menudo explica como su café alicorado con crema batida se asemeja a un complejo ígneo estratificado, o cómo el comportamiento de la leche vertida en el té se asemeja a los flujos turbulentos de sedimento a partir de los cuales se depositan las series turbidíticas. Alguien que conoce el reino, phylum, familia, género y especie de cada criatura petrificada de la antigüedad, pero no logra recordar el cumpleaños de su esposa o el nombre de su suegra. Alguien que modifica su paso para que mida exactamente un metro, y así poder usarlo para cartografía. Sus especímenes de minerales radioactivos brillan en la oscuridad. Brillan tanto que puedes: Usarlos para leer por la noche. Iluminar el jardín de tu casa. Utilizarlos como faro para una pista de aterrizaje. Alguien que sale de un baño y te pregunta si notaste los fósiles en los lavamanos. Alguien que se queda durante horas pasmado en medio de una estación de tren o un aeropuerto observando la disposición "en échelon" de las grietas de tensión o los planos estilolíticos en las losas del suelo. Sus shorts exponen mucha más pierna de la que hubieras querido ver en tu vida. Alguien que mostrará especial interés en los mesones de granito de tu cocina y después de unos minutos incluso sacará una lupa antes de darles a los otros invitados una lección de petrología ígnea. Cuando alguien lleva una maleta muy pesada, le ayudas a cargarla y preguntas: “pero qué lleva aquí, ¿piedras?” y la respuesta es “sí, ten cuidado”. Si sigues teniendo dudas, pídele que te haga un diagrama explicado de un trilobite. Un verdadero geólogo buscará de inmediato su libreta de campo a prueba de agua – esta es tu oportunidad de huir. La frase más detestada por un geólogo es "menos da una piedra". Como todo buen geólogo sabe, lo menos que da una piedra son largas horas de inimitable placer observándola cuidadosamente, lamiéndola voluptuosamente, torturándola sin compasión, o fornicándola (en diferentes combinaciones orden).